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Obama viajará a Cuba el 21 de marzo y se reunirá con Castro

Por Agencias Viernes 19 de Febrero del 2016
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El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció ayer jueves que visitará Cuba el 21 y 22 de marzo acompañado de su esposa, Michelle. “Viajaré a Cuba para promover nuestros esfuerzos y avances para mejorar la vida de los cubanos”, dijo el Mandatario por Twitter.

Poco después, la Casa Blanca confirmó el viaje, que continuará después hasta Argentina, donde permanecerá el 23 y el 24 de marzo y se reunirá con el Presidente de ese país, Mauricio Macri.

Que Obama deseaba viajar a la isla antes de abandonar la presidencia es algo que el propio Mandatario lleva diciendo desde que, el 17 de diciembre de 2014, anunciara junto a su par cubano, Raúl Castro, el inicio de la normalización de relaciones tras más de medio siglo de antagonismo.

En una entrevista el pasado diciembre, Obama había marcado las pautas de una eventual visita a Cuba: “Si voy, entonces parte del acuerdo será que pueda hablar con todos”, advirtió el Presidente. “He dejado muy claro en mis conversaciones directas con el Presidente (Raúl) Castro que seguiríamos contactando con aquellos que quieren ampliar el espectro de la libertad de expresión en Cuba”, explicó.

Según la Casa Blanca, se mantienen esos planes, puesto que uno de los objetivos declarados del viaje es “expresar nuestro apoyo a los derechos humanos”.

Reunión bilateral
con Castro

Además de mantener una reunión bilateral con el Presidente cubano, Raúl Castro, Obama “se reunirá con miembros de la sociedad civil, empresarios y cubanos de todos los ámbitos de la sociedad”, señala el comunicado oficial que confirma el histórico viaje.

El viceasesor de la Casa Blanca en Seguridad Nacional, Ben Rhodes, fue más específico aún al confirmar, en rueda de prensa, que Obama se reunirá con “disidentes” de la isla.

Rhodes, que encabezó las negociaciones secretas con La Habana que llevaron a la normalización de relaciones el 17 de diciembre, insistió además en un artículo publicado en las redes sociales de la Casa Blanca en la cuestión de derechos humanos, el flanco por el que más han atacado a Obama los detractores de su acercamiento a Cuba, forma parte clave de la política hacia La Habana.

“Seguimos oponiéndonos y criticando las restricciones a derechos como la libertad de expresión y de reunión” en Cuba, señaló.

“Aunque no intentamos imponer cambios a Cuba, creemos firmemente que Cuba se beneficiará cuando su gente pueda ejercer sus derechos universales. Obama ha hablado de ello en sus discusiones con el Presidente Castro y seguirá haciéndolo”, agregó.

En julio del año pasado, EE.UU. y Cuba restablecieron formalmente las relaciones diplomáticas. Un mes más tarde, en agosto, John Kerry se convirtió en el primer secretario de Estado norteamericano en pisar Cuba en más de medio siglo. Lo hizo para reabrir formalmente la Embajada Estadounidense en La Habana e izar la bandera con las barras y estrellas en pleno Malecón capitalino.

Para la Casa Blanca, el hecho de que Obama sea el primer Mandatario estadounidense en el poder que pisa Cuba en casi 90 años “es otra prueba del compromiso del Presidente para establecer otro curso para las relaciones entre EE.UU. y Cuba y conectar a los ciudadanos estadounidenses y cubanos mediante más viajes, comercio y acceso a la información”.

Pese a tener garantizada la atención mundial -será el tercer encuentro cara a cara entre Obama y Raúl Castro, pero el primero en territorio no neutral, tras sus reuniones en Panamá y en la sede neoyorquina de la Onu- la visita no carece de riesgos.

Obama llegará a Cuba para consolidar su legado, pero sin haber logrado aún -y sin visos de hacerlo antes de dejar la Presidencia- que se levante el embargo que pesa sobre la isla desde comienzos de los años ‘60. Cuba ha dejado claro que no se podrá hablar de normalización plena de relaciones sin que se levante ese “obstáculo”, el principal al histórico acercamiento. Y el gobierno de Obama le ha dado la razón en ello repetidas veces.

Aunque el Presidente ha flexibilizado sensiblemente las restricciones para facilitar los viajes y el comercio con Cuba, acabar de una vez con el embargo es algo que sólo puede hacer el Congreso. Y pese a que abundan las voces de uno y otro partido a favor de la medida, y hasta se han presentado varios proyectos de ley para desmontar las sanciones, no parece que por el momento se tengan aún los suficientes votos para que avancen los proyectos. Mucho menos en pleno año electoral.

Agencias