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Un juez argentino pide la detención de la presidenta de las Madres de Plaza de Mayo

Por Agencias Viernes 5 de Agosto del 2016
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El juez Marcelo Martínez Giorgi ordenó la detención de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, para que declare en una causa por supuesta malversación de fondos. La Policía intentó capturar a Bonafini, de 87 años, pero todo el operativo terminó en un escándalo.
Bonafini no acató la orden y subió arropada por sus seguidores a una camioneta que, sobre la acera, burló el cordón policial para llevarla hasta la Plaza de Mayo, ubicada a pocas cuadras de allí. Es la plaza donde cada jueves las Madres realizan una tradicional ronda alrededor del monumento que da a la Casa Rosada.
A diferencia de semanas previas, la plaza estuvo cercada por policías, varios helicópteros sobrevolaron el lugar y decenas de personas acompañaron a las veteranas defensoras de derechos humanos en medio de un clima tenso. “Nos quieren hacer desaparecer”, dijo Bonafini.
Las Madres iniciaron las rondas el 30 de abril de 1977 para pedir por la libertad de sus hijos desaparecidos por la última dictadura. Desde ese mismo lugar, Hebe de Bonafini desafió la orden de detención que llegó desde el juzgado de Martínez Giorgi.
Frente a sus seguidores, la titular de Madres advirtió que está dispuesta a resistir la orden judicial. “No sé hasta dónde son capaces de ir, pero con la misma intensidad de nuestros hijos, así nos vamos a enfrentar a esta justicia corrupta, la misma que quiere meter presa a la (ex Presidenta) Cristina (Fernández de Kirchner)”, dijo De Bonafini ante decenas de simpatizantes que aplaudían sus palabras. “Madres de la plaza, el pueblo las abraza”, coreaba la multitud.
“Lo que los militantes saben es que las Madres estamos dispuestas a pagar el horror que hace (el Presidente Mauricio) Macri, sus ministros, su familia. No saben qué hacer con nosotros, nos quieren hacer desaparecer pero les va a costar un poco. Hace 40 años que nos llevan presas, hace 40 años que nos muelen a palos, estuvimos presas en celdas oscuras, con muertos. Nunca se puede meter preso al pensamiento y a las ganas de pelear. Si nos quieren llevar presas que nos lleven, aquí estamos, no les tenemos miedo a estos hijos de puta”, agregó De Bonafini.
La Fundación Madres de Plaza de Mayo enfrenta una causa por el supuesto desvío de fondos del programa Sueños Compartidos, un plan de construcción de viviendas financiado con recusos del gobierno nacional entre 2008 y 2011. El juez quiere saber también si se cumplió con el plan de obras y cómo fue el control por parte de autoridades en las distintas jurisdicciones.
Ante la negativa de De Bonafini de presentarse a declarar dos veces consecutivas, la ley autoriza al juez a declararla en rebeldía y ordenar su comparecencia por la fuerza. Eso fue lo que intentó hacer ayer, pero sin éxito. La orden de detención movilizó a la militancia kirchnerista y hasta a algunos ex altos funcionarios del anterior gobierno, como el ex ministro de Economía, Axel Kicillof. “Cada vez que Macri tiene que hacer frente a los reclamos de la gente aparecen estas cosas. Bonafini ya dio sus explicaciones y la detención es una provocación sin sentido”, dijo Kicillof, actual diputado nacional por el Frente para la Victoria (FPV).
Una vez finalizó la ronda de los jueves, las Madres abandonaron la plaza en camioneta rumbo a la sede de la asociación escoltadas por una multitud de seguidores, que proferían fuertes insultos contra Macri, equiparándolo a la dictadura. “Es una persecución política a las Madres y a los organismos de derechos humanos, es un tema profundamente ideológico y político, que no tiene nada que ver con la justicia”, afirma la secretaria general de la Confederacion de Trabajadores de la Educación (Ctera), Sonia Alesso.
Antes de la orden de detención, los abogados de De Bonafini presentaron un escrito ante el juez Martínez de Giorgi, donde la titular de Madres se declaró víctima de una persecución política. “Otra vez sufrimos en carne propia la burla, que nos castiga a todas, ancianas de 85 a 90 años, y nos condena a pagar las deudas, injustas y ajenas”, señaló Hebe, en relación al dinero que se reclama a la Fundación por el programa Sueños Compartidos.
De Bonafini se refugió finalmente en la sede de la organización, custodiada por unos 400 manifestantes que se ubicaron frente al edificio. Cualquier intento policial por detenerla deberá chocar sin remedio con la multitud.
Agencias