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Una mujer muere asesinada cada 40 minutos en Rusia

Por Agencias Viernes 25 de Noviembre del 2016
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Hace unos meses, la periodista ucraniana Anastasia Melnichenko hizo público que había sido violada. “Quiero que hoy en día nosotras, las mujeres, hablemos de la violencia que la mayoría hemos experimentado. Quiero que no nos disculpemos, la culpa siempre la tiene el agresor. No temo decirlo”, publicó la periodista en su página de Facebook.
Enseguida, centenares de mujeres ucranias y rusas siguieron su ejemplo y se lanzaron a compartir en las redes sociales sus propias historias sobre la violencia física o psicológica sufrida a manos de los hombres. Todas con el hashtag #NoTemoDecirlo. El caso de Melnichenko y el movimiento improvisado que surgió después en internet, ha contribuido a visibilizar el enorme problema de la violencia contra la mujer, una realidad tristemente común en Rusia.
En este país de más de 143 millones de habitantes, entre 12.000 y 14.000 mujeres mueren a manos de sus parejas o parientes, según un estudio de 2012 del Ministerio de Interior y del Consejo presidencial del desarrollo de la sociedad civil y los derechos humanos. Una mujer cada 40 minutos. A falta de un registro oficial, las estimaciones del gobierno apuntan que cada día, 36.000 rusas sufren malos tratos de sus cónyuges. Sin embargo, las autoridades calculan que las cifras son todavía mayores, ya que creen que sólo el 12% de los casos se denuncian. Pese a esto, Rusia no tiene una ley específica sobre violencia de género. Los casos que llegan a los tribunales se juzgan por violencia o actos agresivos en el ámbito familiar, pero sin el agravante de la desigualdad de género.
“Casi todas las mujeres al menos una vez en su vida han sido víctimas de alguna forma de violencia: acoso obsesivo del jefe, coacción del compañero, presión psicológica. Lo más duro es el acoso de los padres, porque la niña agredida lleva dentro esa experiencia traumática toda su vida”, apunta Olga Yurkova, directora del centro independiente de ayuda a mujeres violadas Siostry (Hermanas). La violencia de género sigue siendo un gran tabú en la sociedad rusa. Quienes sufren malos tratos están acostumbradas a ocultarlo. Suelen silenciar lo ocurrido por temor a ser reprobadas, a ser acusadas de tener ellas mismas la culpa, a recibir más agresiones en venganza por contarlo.
La experta Yurkova y la periodista Melnichenko resaltan que es muy común que se disculpe socialmente el comportamiento violento de un hombre y que se culpe a la mujer. Excusas como “llevaba la falda demasiado corta”, “regresaba a casa tarde y a solas” o “no es suficientemente cariñosa con su esposo” todavía abundan.
Que no exista una ley específica de castigue la violencia de género (ni siquiera de violencia doméstica) no ayuda. En Rusia no hay juzgados especializados, normas que castiguen el abuso psicológico o la violencia económica. El pasado septiembre, un grupo de diputados presentó un proyecto de ley federal sobre la prevención de la violencia doméstica y familiar.
Actualmente, según el artículo 115 del Código Penal cualquier actitud intencional que haya causado lesiones leves, un breve trastorno de salud o una pérdida temporal de capacidad de trabajo puede ser castigada con trabajos obligatorios o la restricción de libertad por entre cuatro meses y dos años o el pago de hasta 40.000 rublos (unos 600 euros) de multa.