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¿Dónde se bebe más en el mundo?

Por Agencias Miércoles 16 de Septiembre del 2015
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En promedio, América Latina es la región con el consumo de alcohol más alto.

¿Una cerveza después del trabajo? ¿Una copa de vino en el almuerzo? ¿Cuál es el trago de moda? Muchos tienen la costumbre de consumir alcohol, ya sea por motivos sociales o simplemente para relajarse después de una larga jornada laboral. Pero, como cualquier exceso, las bebidas espirituosas consumidas en gran cantidad representan un gran riesgo para la salud, e incluso pueden provocar la muerte.

En 2012, cada 100 segundos, menos de 2 minutos, alguien en el continente americano murió por el consumo de alcohol, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) . En promedio, América Latina, Estados Unidos y Canadá forman la región con el consumo de alcohol más alto del mundo, según revela la misma organización. Más grave aún, los episodios de consumo excesivo de alcohol están aumentando en la región: en los últimos 5 años pasaron del 17,9% al 29,4% entre los hombres y se han más que duplicado entre las mujeres, pasando del 4,6% al 13%.

Más de 200 enfermedades y lesiones están ligadas al consumo de alcohol, así que el riesgo va más allá de la cantidad de litros consumidos. “El abuso del alcohol contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cirrosis, cáncer y a lesiones por accidentes de tráfico y violencia”, explica María Eugenia Bonilla-Chacin, experta en salud del Banco Mundial.

Además, el consumo de alcohol ocupó el cuarto lugar entre los principales factores de riesgo en América Latina y el Caribe en 2010 en cuanto a años de vida saludables que se pierden, según un estudio del Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud (IHME) y del Banco Mundial.

En 2012, por ejemplo, se perdieron 274 millones años de vida sana por el alcohol en las Américas, reporta la OMS. Esta cifra muestra la dimensión del problema, pensando que el alcohol no solamente daña a los bebedores sino que puede tener impacto en su entorno, por actos de violencia, accidentes de tránsito, o incluso afectar a las personas que aún no han nacido, por sus efectos en el embarazo.

Pérdidas de productividad

Y estos efectos en la salud a su vez impactan el desarrollo de los países. “Las enfermedades crónicas no transmisibles requieren contacto continuo con los servicios de salud por largos periodos de tiempo y si no son controlados requieren costosas hospitalizaciones”, dice Bonilla-Chacin. Estas enfermedades generan un impacto negativo en las economías de los países de la región, explica la experta, “debido a pérdidas de productividad por ausentismo laboral y muerte prematura de los trabajadores”.

Además, muchas veces las lesiones o muertes prematuras afectan a los jóvenes que suelen estar en edad de trabajar y que podrían contribuir a la productividad de un país. En 2010, 14.000 jóvenes menores de 19 años en la región murieron por causas atribuibles al alcohol, según cifras de la OMS.

Factor de
riesgo prevenible

Pero esta situación es prevenible, dice Bonilla-Chacin. “Existen medidas efectivas tanto para reducir el consumo del alcohol, como es el caso de los impuestos a las bebidas alcohólicas, licencias para la venta, los límites de edad para el consumo de las bebidas alcohólicas”, dice la experta, “como para evitar su impacto negativo en la salud, como lo serían límites de alcohol en la sangre para manejar”.