Necrológicas
  • Proselia Alvarez Marín
  • René Armando Silva Miranda
  • Susana Barría Vigna
  • Humberto Barrientos Barrientos

¿Qué se han hecho las promesas de Michelle?

Por La Prensa Austral Domingo 7 de Febrero del 2016

Compartir esta noticia
278
Visitas

Podríamos preguntar qué quiso decir el ex Presidente Lagos cuando los periodistas hace pocos días le preguntaron si aspiraba o quería ser candidato presidencial. La respuesta es la misma que tuvo hace pocos años: “Un ex Presidente no tiene necesidad de participar en primarias… ¿Me entiende?”.

El escenario político se parece a un circo de tres pistas, en que se observa un fenómeno, porque la administración se preocupa de los proyectos pendientes, mientras que en los principales partidos están surgiendo los primeros precandidatos presidenciales y la gente está preocupada esencialmente de sus problemas: la enseñanza, los profesores, padres, apoderados y estudiantes.

Recordemos que el actual gobierno inició su administración con dos proyectos emblemáticos: la Reforma Tributaria y posteriormente la Reforma a la Enseñanza.

La primera salió media complicada, porque se trataba de sacar el proyecto a la mayor brevedad, porque los cambios en la tributación serían la base para muchos otras iniciativas, especialmente el de la enseñanza que tiene un costo elevado.

Recordemos que el primero de los grandes proyectos salió sin mucho estudio, especialmente en el primer trámite en la Cámara de Diputados donde algunos parlamentarios, quizás representando a muchos al votar acotaban… “Voto que sí, pero con la seguridad que esto se mejorará en el Senado”. Pero en la Cámara Alta se descubrieron tales errores que la Comisión de Hacienda llamó a un experto y entre pocas personas se logró un acuerdo y se firmó un protocolo, que se trasformó en la reforma que dio el segundo paso en la Cámara, donde se inauguró un sistema para legislar a “full”, sin estudiar ni medianamente el articulado.

Además en el segundo trámite se aprobó exactamente lo que se acordó en el “protocolo” de los senadores. Los diputados realmente no participaron en la discusión. Se limitaron a votar, tal como salió del Senado creándose un sistema para legislar al trote.

Como era necesario aprobar en el primer año esa iniciativa “madre de todas las batallas”, muchos señores diputados no sabían qué se votaba, porque por mayoría de votos se decidió aprobar en bloque varios artículos y estos con diversas materias, pero se despachó y “así salió”. A tal punto se cumplió lo que dijeron los diputados en el primer trámite. Después discutió “una reforma a la Reforma Tributaria”, para obtener nuevos recursos de esa ley, que debía además ser la caja de fondos para los gastos de la gran ley del actual gobierno esto es los cambios profundos a la enseñanza.

En esa segunda reforma se produjo un desajuste, y fue cambiado el ministro de Educación en medio de la discusión, pero a pesar de los esfuerzos de la nueva titular la reforma a la enseñanza está saliendo de a poco y con muchísimos peros… Hubo aspectos de esa segunda iniciativa que el gobierno debió cambiar varias veces lo que quería sacar adelante, pero los recursos se hicieron poco o se gastó mucho, porque hubo que contratar nuevos asesores. Se estudió que ni con diez leyes habría recursos para lo que aspiraban algunos ilusos, que propusieron desmunicipalizar todo lo que se había adelantado en ese tema.

Hoy seguimos exactamente como empezó el asunto: pendiente la “reforma a la Reforma Tributaria” aunque se logró sacar adelante y sigue su camino el proyecto de la enseñanza donde otra vez entraron al ruedo los profesores que están descontentos, porque al gremio se le ha tomado casi sin consultar en un proyecto en que los maestros son personajes esenciales de los cambios. Ya el Colegio de Profesores mostró su poder durante la tramitación del primer año de la reforma.

Como el gobierno captó que en los dos primeros años no salían adelante y con calidad las dos leyes esenciales de las promesas se acordó otra reforma de la cual se sabía menos: una Nueva Carta.

Primero se habló de un cambio a la actual Constitución, pero muchos sectores del gobierno empezaron a insistir en una Nueva Constitución. Así surgió lo primero: empezar a contratar asesores que aún no inician su labor. El gobierno ha dicho que esta materia se profundizará durante el segundo semestre del presente año, pero nadie podría asegurar que se aprobaría en un escaso tiempo, salvo que se utilice la fórmula con que se aprobó el primer trámite de la Reforma Tributaria, es decir sin discusión, aplicando la mayoría en la Cámara de Diputados.

Ya se ha llamado a voluntarios para empezar a trabajar. No se ha dicho si la reforma o cambio de la actual Constitución se podría actuar como lo hizo el Presidente Ricardo Lagos, que simplemente utilizó como avance del proyecto el sistema que indica la propia Carta Fundamental. Y con ese sistema, Lagos logró tener una Carta sin adefesios y así por mayoría parlamentaria se eliminaron a los senadores vitalicios y senadores designados. Se le dieron atribuciones claras para que el Presidente de la República pueda cambiar a los altos mandos uniformados en cualquier momento, porque éstos -como los ministros, subsecretarios y otros- están allí mientras cuenten con la confianza del Presidente.

En otras palabras, lo realmente indigno de un texto constitucional, se borró de la Constitución, que continuó funcionando sin aquellos adefesios y olvidándonos de una Asamblea Constituyente como lo hemos señalado en otra oportunidad. Eso no se ha utilizado nunca en nuestra historia política.

Se trató de aplicar una “Asamblea Constituyente”, pero hubo que dejarla a medio camino y entregar a las Fuerzas Armadas su actuación a través del jefe de Ejército, que pidió a los “constituyentes” de 1924 actuar con rapidez y así se procedió. Esto ocurrió a fines del gobierno del Presidente Arturo Alessandri y la Nueva Constitución quedó aprobada y, para aprovechar el impulso, se agregó por esos mismos días varias leyes que estaban dormitando una siesta larga porque la oposición al Presidente señalado así lo había acordado.

En pocos días se aprobó la política social del gobierno y variadas otras leyes que por años fueron destacadas junto con la Constitución.

Ahora cabe preguntarse cuando se aprobará el resto de promesas de la actual Mandataria. Para cumplirlas parece que se tendrá que utilizar la fórmula de legislar no al galope, sino a plena carrera para sacar adelante los temas que la Presidenta aspira y quiere, aunque vendrá otro asunto muy fuerte. Ya el actual gobierno logró parar con dificultades la serie de temas relacionadas con proyectos pendientes: casos en los tribunales que afectan a la clase política y a familiares cercanos a la propia Presidenta.

Está pendiente la Reforma Laboral, antigua aspiración del mundo del trabajo, pero hay otra materia más compleja: el caso de los jubilados. Cada día son más los chilenos que llegan a la edad de tomar un debido descanso. El problema es que se jubila, pero vienen los años más complicados, pues llegan las enfermedades, los gastos en remedios, y la única promesa real es que la gente que hoy trabaja tendrá que prolongar ese tiempo, según lo ha propuesto una comisión de expertos.

Los jubilados esperan con ansias el momento de descansar, pero quizás esos siguientes años son los más terribles. Se les promete mejorar, pero eso, no se ve ni se divisa.

Los pensionados deben ser oídos y propiciar políticas para ese gran sector de la población, que no sale a manifestaciones, pero su silencio, lo dice todo sin pronunciar palabra alguna.

Y para terminar, podríamos preguntar qué quiso decir el ex Presidente Lagos cuando los periodistas hace pocos días le preguntaron si aspiraba o quería ser candidato presidencial. La respuesta es la misma que tuvo hace pocos años: “Un ex Presidente no tiene necesidad de participar en primarias… ¿Me entiende?”.