Necrológicas
  • José del Carmen Velásquez Saldivia
EDITORIAL

Caso Nabila Rifo y postura DC sobre Rincón

Por La Prensa Austral Miércoles 19 de Abril del 2017

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La jornada de ayer tuvo a la violencia contra la mujer a uno de los temas que más acaparó el interés periodístico y la atención pública.
En un fallo dividido, el Tribunal de Coyhaique determinó que Mauricio Ortega es autor de femicidio frustrado y de lesiones graves gravísimas en contra de Nabila Rifo, además de culpabilizarlo por violación violenta de morada.
La sentencia del tribunal fue seguida con mucha atención en el país y para la inmensa mayoría resultó un respiro de alivio, ya que se temía que, ante un actuar poco diligente de parte de Carabineros de la zona y una Fiscalía débil en la presentación del caso, hubiera la posibilidad de que Ortega fuera exculpado.
Desde el 14 de mayo del año pasado, la brutal agresión de la cual fue objeto Nabila, madre de cuatro hijos, estremeció a la comunidad y la movilizó durante todos estos meses, volviendo a poner en primer lugar de la agenda nacional la lucha contra la violencia que se ejerce hacia la mujeres en el país.
Uno de los aspectos que cabe destacar de la sentencia leída ayer fue que dos de los tres jueces consideraron coherente la declaración de la víctima y validaron su testimonio como creíble, desestimando por las razones contrarias la versión del agresor.
En otro caso, en una decisión que para muchos resultó vergonzosa, el Tribunal Supremo de la Democracia Cristiana resolvió sólo amonestar y no expulsar del partido al diputado Ricardo Rincón, quien cuenta con una condena de agresión intrafamiliar, desoyendo así lo sugerido por la comisión de Etica del referente.
Fueron 13 votos contra uno los que se inclinaron por la referida fórmula, lo cual fue tenido como una resolución débil.
Es lamentable que la DC haya perdido la oportunidad de entregar una señal fuerte y clara en un tema tan sensible como lo es el maltrato de las mujeres y la violencia intrafamiliar, considerando que la conducta de Rincón es -como lo apuntó el referido dictamen- totalmente contraria a la ética más elemental, a los derechos humanos, al respeto y la dignidad de las personas.