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EDITORIAL

Crisis en hospital y red pública de salud

Una semana difícil han tenido los usuarios de la red de salud pública, debido a una conjunción de circunstancias que han mermado en forma ostensible los servicios y las atenciones.
[…]

Por La Prensa Austral Viernes 11 de Septiembre del 2015

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Una semana difícil han tenido los usuarios de la red de salud pública, debido a una conjunción de circunstancias que han mermado en forma ostensible los servicios y las atenciones.
El primer drama lo vivieron quienes el fin de semana acudieron a los consultorios Juan Damianovic y 18 de Septiembre, los que suspendieron la atención de público porque no contaban con personal médico.
La indignación de los usuarios fue atendible y la carencia de médicos en los Sapu de los referidos centros llevó a que un profesional del Mateo Bencur tuviera que atender a más 120 personas en un solo día.
Además, durante toda la semana los magallánicos han tenido que sufrir por la paralización llevada adelante por los funcionarios públicos. La movilización de los trabajadores de la salud conllevó trastornos en los programas de atención en el Hospital Clínico, su posta y en toda la red municipal, pese a los llamados turnos éticos.
Sólo los primeros tres días de paralizaciones tuvieron como consecuencia la cancelación de cuarenta cirugías, debiéndose agregar las que fueron postergadas ayer y las que lo serán durante esta jornada. Diariamente, se realizan entre 18 y 24 intervenciones.
Sin desconocer los derechos que tienen estos trabajadores de presentar sus demandas y buscar los medios legítimos para conseguir sus fines, no se puede dejar de sopesar el efecto negativo que un movimiento como el que se comenta tiene diariamente en los usuarios de la red pública.
El daño que se ha hecho a las personas que tenían, por ejemplo, programadas cirugías durante esta semana no es menor, toda vez que, seguramente, debieron esperar varios meses y, en algunos casos, años para poder acceder a una hora.
A su vez, la falta de médicos en los consultorios y de especialistas debe ser encarada con urgencia por las autoridades, ya que el Estado garantiza a todos el derechos a la salud y el no contar con profesionales idóneos o no prestar atenciones oportunas constituyen, derechamente, un grave incumplimiento de aquello.
Una vez más, los únicos afectados son las familias y personas de menos recursos.