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EDITORIAL

Domingo de Resurrección y la dualidad vida-muerte

Por La Prensa Austral Domingo 16 de Abril del 2017

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Hoy, en todo el mundo, los fieles católicos celebran el Domingo de Resurrección, como corolario de la denominada Semana Santa. Pero, si bien estos días son parte importante de esta religión, estas efemérides también están íntimamente ligadas al resto de las denominaciones protestantes y ortodoxas que creen en Cristo y que tienen en él a la figura y motivo central de sus confesiones.
Cada día de esta Semana Santa está lleno de simbolismos y significados, que no sólo deben ser motivadores para los creyentes, sino para todo hombre y mujer de buena voluntad. Sin embargo, el Domingo de Resurrección tiene una particularidad: la fe en Cristo sería vana si él no hubiera resucitado luego de su muerte por crucifixión. Sin este paso sobrenatural, sería un líder carismático más.
Para los cristianos, la resurrección de Jesús es piedra capital de su fe y cumplimiento de sus promesas respecto de la trascendencia del hombre y de la importancia de vivir en esta tierra ajustado a preceptos morales y éticos.
Sin tal esperanza, lo advierte tempranamente el apóstol Pablo, seguir a Cristo y sus enseñanzas no tendría sentido y sólo le quedaría al hombre procurar su mejor bienestar, sin importar a costa de qué ni de quiénes.
Es, quizás, por eso que los mensajes papales de Domingo de Resurrección siempre ponen el acento en la dualidad vida-muerte, haciendo ver qué conductas humanas y de los Estados tienen enraizados comportamientos opuestos a la fe: guerra, hambre, injusticia social, terrorismo, tráfico de personas, entre muchos otros males, alertándonos de cuán lejos estamos de abrazar los principios cristianos de amor y respeto al prójimo.
Este Domingo de Resurrección puede ser una buena oportunidad para buscar “las cosas de arriba” y pensar en “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable”, como es el consejo paulino, más allá de si se es creyente o no.