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  • Ruth Oladia Casanova Villegas
  • Inés Carreño Carreño
EDITORIAL

Iglesia Católica y prevención de abusos sexuales

Por La Prensa Austral Martes 2 de Agosto del 2016
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La nefasta noticia res-
pecto del escanda-loso número de ni-
ños muertos estan-do bajo el amparo de instituciones dependientes del Servicio Nacional de Menores (Sename) durante la última década permitió dejar al descubierto una realidad ingrata: la institucionalidad no está siendo efectiva en la protección de niños y niñas que son objeto de todo tipo de maltrato y carencias.
Esta situación sólo refrenda que en nuestra sociedad los derechos de los menores se vulneran a diario, mucho más los de aquellos pequeños desvalidos socialmente.
A diario, las informaciones dan cuenta de denuncias y de casos de personas que son condenadas en los tribunales por agredir sexualmente a los niños y las niñas en Magallanes.
Volviendo al Sename, situación que involucra a los pequeños más carenciados afectiva, social y económicamente, lo sucedido puede ser comparado con las denuncias surgidas hace algún tiempo y que involucraron a los dignatarios de la Iglesia Católica.
Así como en el caso del sistema del Sename, allí sacerdotes y religiosas, llamados a cuidar a los menores y a ejercer sobre ellos un grado de tuición espiritual, dejaron de lado su misión y se aprovecharon de su delicadeza, inocencia y necesidad de amparo.
Tras el gran remezón, la Conferencia Episcopal salió a encarar a la opinión pública y adoptó diversas medidas tendientes a evitar que tales aprovechamientos sexuales vuelvan a ocurrir.
En tal contexto, la semana pasada se realizó en Punta Arenas un importante en-cuentro, en el cual 160 agentes pastorales de la zona participaron de jornadas en torno a la prevención de acosos y abusos sexuales y la creación de espacios y ambientes sanos para que allí los niños y las niñas magallánicas puedan acudir y recibir importantes insumos afectivos y formativos.
Se trata de una respuesta surgida desde el interior de la misma Iglesia, que forma parte del esfuerzo que está haciendo para responder con hidalguía a tanto dolor ocasionado y que debe, sin duda, ser imitada por otras entidades, sobre todo las dependientes del Estado, que tienen que realizar las adecuaciones pertinentes que garanticen un siste-ma de protección para los pequeños que más ayuda y resguardo requieren.