Necrológicas
  • Ruth Oladia Casanova Villegas
  • Inés Carreño Carreño
EDITORIAL

Isla Madre de Dios, Patrimonio de la Humanidad

Por La Prensa Austral Domingo 31 de Julio del 2016

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El gobierno chileno en conjunto con la fundación francesa Centre Terre se encuentran trabajando para que se declare a la isla Madre de Dios como Patrimonio de la Humanidad, la cual se encuentra ubicada al sur del golfo de Penas, a 150 kilómetros al oeste de Puerto Natales, a más de 20 horas de navegación en barco.
Son pocos los magallánicos que conocen de su existencia. Forma parte del archipiélago Madre de Dios, que tiene una superficie de poco más de 1.000 kilómetros cuadrados, zona en que confluyen el clima subpolar con las corrientes procedentes de zonas más tropicales.
Hace unos seis mil años sus costas fueron visitadas por los pueblos canoeros. En ella, se han verificado importantes hallazgos arqueológicos, geológicos y paleontológicos, incluidas las pinturas rupestres que han permitido cambiar las teorías sobre la vida y las costumbres de los kawésqar.
La isla de caliza representa todo un misterio para la comunidad científica, pues no debería estar en estas latitudes, pues dicha conformación es propia de la creada hace  millones de años en arrecifes de coral. Este enigma lleva a pensar que es un testigo que tiene mucho qué decir respecto de la formación terrestre, pues importantes estudios indican que allí se registró un quiebre geológico que explicaría el origen del planeta.
Como se ha sostenido, la isla Madre de Dios constituye, entonces, un laboratorio viviente que puede arrojar información inédita y relevante de la formación geológica y de los continentes, la transformación climática y las distintas eras de la humanidad.
La isla Madre de Dios fue declarada Bien Nacional Protegido por el Ministerio de Bienes Nacionales y hoy, en consideración a todo lo antes descrito, existe un fuerte trabajo para que la Unesco declare a este archipiélago como Patrimonio de la Humanidad, por su elevado interés para la comunidad científica, su invaluable existencia, riqueza natural y patrimonial y su incontrarrestable belleza.
El conocimiento de dicho proceso, lamentablemente, ha estado demasiado ajeno a los habitantes de esta zona. Sería conveniente que los organismos y servicios pertinentes hicieran a todos los magallánicos partícipes de esta cruzada, la que al tener éxito, sin duda, no sólo nos llenará de orgullo, sino que traerá enormes beneficios para la región.