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EDITORIAL

La mujer y su derecho a vivir sin violencia (II)

Por La Prensa Austral Domingo 27 de Noviembre del 2016

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Este viernes se conmemoró en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y en el país la Presidenta Michelle Bachelet quiso dar una señal firmando un proyecto de ley que endurece penas y amplía la tipificación del delito de femicidio.

La agresión contra las mujeres es un problema estructural y persigue su subordinación al género masculino. Ello se registra no sólo en el ámbito doméstico, sino que en todas las relaciones y vínculos sociales, laborales, políticos, religiosos y culturales. Su base es la discriminación y se expresa física, sexual, psicológica, económica, cultural, entre otros.

La violencia contra la mujer no tiene edad, pues se registra desde la misma concepción, nacimiento, niñez, adolescencia, juventud, adultez y ancianidad. También es transversal en términos socioeconómicos y no tiene fronteras, pues es una problemática que se da por igual en todos los países y culturas, sin importar su nivel de desarrollo, variando, quizás, en la forma.

Dentro de las diversas aristas que tiene este problema, la comunidad magallánica emitió opiniones, haciendo hincapié respecto del rol que le cabe a los medios de comunicación en la tarea por erradicar estereotipos y se convino en que es necesario desterrar prejuicios.

Los medios de comunicación, sobre todo la prensa escrita, ha aportado lo suyo denunciando e informando sobre situaciones en que las mujeres sufren algún tipo de agresión y abriendo espacios de promoción de éstas. Sin embargo, aún se requiere adaptar el lenguaje a la hora de informar, ya que se suelen repetir expresiones que avalan implícitamente la violencia, como lo es justificar un femicidio porque el hombre esgrime un arrebato de celos.

En otros medios, como la televisión y sus estelares nocturnos, se ha colaborado poco en la eliminación de estereotipos y se sigue abusando de la imagen de una mujer que sólo vale por su apariencia física y como objeto de placer sexual para el hombre.

Que las mujeres puedan vivir sin violencia es una tarea de todos y, sin duda, los medios de comunicación social también pueden y deben colaborar.