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EDITORIAL

Ley de aborto y el derecho de toda mujer a decidir

Por La Prensa Austral Viernes 15 de Septiembre del 2017
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La Jefa de Estado, Michelle Bachelet, promulgó ayer en La Moneda, la ley que regula la despenalización de la interrupción del embarazo en tres causales.
Esta iniciativa generó gran polémica, lo cual es entendible pues se trata de autorizar una intervención extrema en la cual, para muchos, colisionan los derechos de la madre y los del ser que está por nacer. En juego estuvieron cuestiones médicas y filosóficas respecto de cuándo comienza la vida y si se debían o no generar condiciones para que se interrumpa una concepción, aún si ésta no fue deseada y fue fruto de un hecho brutal, como es la violación.
No obstante, se tiene que destacar que, más allá de dichas consideraciones y de posturas religiosas y personales, la ley promulgada consagra el derecho que tiene toda mujer a decidir sobre su cuerpo y su embarazo cuando éste ocurre por una agresión sexual, pone en riesgo su vida o cuando el feto es inviable, lo cual era posible desde 1931 gracias al Código Sanitario de Chile, pero que le fue denegado tras el establecimiento de la prohibición en las postrimerías de la dictadura militar, en 1989.
Los detractores de este paso han seguido insistiendo en que esta ley será perjudicial pues abrirá la puerta a la práctica de abortos a diestra y siniestra. Este argumento sofista no resiste análisis, toda vez que la norma es clara en establecer las limitantes para la realización despenalizada de esta intervención quirúrgica.
Para aquellos que también han buscado deslegitimar el paso dado o trivializarlo, cabe recalcar que este derecho restituido a la mujer será ejercido en tres casos muy precisos y humanamente difíciles, por lo cual no se trata de festejar -como lo dijera la Mandataria-, porque la determinación estará precedida de dolor, de angustia e, incluso, de riesgo vital.