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EDITORIAL

Ley de partidos políticos, ¿avance o retroceso?

El pasado 21 de diciembre, la Cá-mara de Diputados aprobó el proyecto que busca “aggiornar” la ley de partidos políticos y que, con un objetivo pomposo, expone que el propósito es fortalecer el carácter público y democrático de estos referentes y facilitar su modernización.
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Por La Prensa Austral Martes 12 de Enero del 2016
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El pasado 21 de diciembre, la Cá-mara de Diputados aprobó el proyecto que busca “aggiornar” la ley de partidos políticos y que, con un objetivo pomposo, expone que el propósito es fortalecer el carácter público y democrático de estos referentes y facilitar su modernización.
En términos generales, la norma en discusión determina que los partidos son entes de personalidad jurídica de derecho público, con un rol clave en la formación ciudadana.
También se considera una serie de cambios a la estructura interna de los mismos y se busca fortalecer el propio ejercicio democrático de sus militantes.
Pero, uno de los aspectos más polémicos ha sido la forma en que se aumentaron los requisitos para conformar nuevos referentes políticos. Ello, porque se eleva del actual 0,25% -establecido en la reforma al sistema electoral- al 0,5% la cantidad de afiliados necesarios para la constitución de una colectividad en cada región, vinculado esto con los sufragios emitidos en la última elección de diputados. Se establece como mínimo 500 personas.
Además, se elevó de dos a cuatro la cifra de legisladores necesarios para que los partidos que no logren dicho porcentaje puedan subsistir.
Si bien al inicio se cuestionó lo que para algunos podría ser una atomización de los partidos políticos y una proliferación irracional de los mismos, las nuevas exigencias y otras puntualizaciones de la ley son vistas ahora como verdaderas cortapisas para la formación de nuevos referentes ciudadanos y un intento por mantener el actual esquema partidario.
Tampoco queda claro que la ley vaya a favorecer la constitución de partidos que expresen el sentimiento y demandas regionales, lo que parece lógico durante un gobierno que aseguró que trabajará por la descentralización y regionalización.
Además se incluyeron aspectos relativos a los inmuebles de los partidos, permitiendo que puedan realizar inversiones en instrumentos de renta fija o fondos mutuos. Esto se presenta contrario al discurso de que es necesario separar la política de los negocios.
Ambos puntos son sólo dos ejemplos de aspectos que fueron aprobados por la Cámara de Diputados y que deberían ser reconsiderados ahora que el proyecto está en el Senado.