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EDITORIAL

Llamado a restaurar las confianzas y a desterrar la corrupción

Con motivo de las Fiestas Patrias, ayer se celebró el tradicional Te Deum oficiado por la comunidad de iglesias evangélicas y protestantes que existen en el país.
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Por La Prensa Austral Lunes 14 de Septiembre del 2015

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Con motivo de las Fiestas Patrias, ayer se celebró el tradicional Te Deum oficiado por la comunidad de iglesias evangélicas y protestantes que existen en el país.
El mensaje emitido por los pastores fue claro: Chile vive una profunda crisis de confianza y se han diluido los liderazgos. De la mano de aquello, también se develó la corrupción y la falta de probidad como factores que han corroído las instituciones más importantes y, sobre todo, el mundo de la política.
Aunque a veces son tenidas como representantes del pueblo más humilde del país y, por ende, se les trata con cierto menosprecio, las iglesias evangélicas han jugado un rol relevante en la historia reciente y han mantenido un ritmo de crecimiento significativo en las últimas décadas y la voz de sus dirigentes es importante tanto para su feligresía como para el resto del país.
Por ello, las palabras de ayer resultan significativas y dignas de tener en cuenta, más allá de que uno comparta o no sus creencias religiosas.
Desde la mirada de la fe, los obispos protestantes pidieron enfrentar la hora de obscuridad y desorientación que vive Chile y, en particular, su clase política con la convicción de que las cosas malas pueden revertirse. Llamó la atención que se usara el término “milagro” para definir lo que debe ocurrir a fin de que el país retome su rumbo.
Con una Iglesia Católica sumida, a su vez, en descrédito -sobre todo con su jerarquía en tela de juicio a raíz, esta vez, de la filtración de correos-, las comunidades evangélicas alzan la voz y asumen los temas de la contingencia, pidiendo cambios profundos en temas como la educación. También reafirmaron su rechazo a que se despenalice el aborto.
La voz de aliento del Te Deum evangélico pareció llegar a las autoridades de los tres poderes del Estado, sobre todo a la Mandataria que, tras asistir a este oficio, pidió desterrar la mala convivencia.
Una vez más, los pastores hablaron claro y francamente, inspirados por su fe y creencia que Dios llama a todos a ser solidarios, desterrar el egoísmo y servir, en el caso de quienes ostentan cargos públicos o de representación popular, honrando la investidura asignada y buscando el bien común y no el particular.