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EDITORIAL

Ordenanza sobre el uso de la Plaza de Armas

Por La Prensa Austral Viernes 12 de Febrero del 2016

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La Plaza de Armas es el más importante punto turístico de Punta Arenas, al cual durante el verano confluyen cientos de visitantes cada día.

Se cumple una década desde que la principal plaza de la ciudad fuera entregada a la comunidad magallánica totalmente remodelada, transformándose en un orgullo para los habitantes de la comuna.

Sin embargo, hoy en día existe preocupación por el fuerte deterioro que presenta el mobiliario urbano de este espacio público.

A lo anterior, se suman las críticas de los concejales Vicente Karelovic y José Aguilante, sobre la falta de fiscalización municipal de la ordenanza que regula el uso del concurrido paseo.

Existe una Ordenanza Municipal que norma el uso de la Plaza Pública. Por decreto ese documento fue firmado en 2009 por el ex alcalde Vladimiro Mimica Cárcamo y en él se establecen claramente los usos, así como las limitaciones en la ocupación de ese espacio, que nos pertenece a todos.

La presencia de puestos de venta de artesanías, la falta de mantención del principal centro cívico de la ciudad y la ausencia de una normativa que regule los ruidos molestos, constituyen los principales reparos.

Razón tiene el concejal Aguilante, cuando plantea que el municipio no cuenta con los inspectores suficientes para fiscalizar el cumplimiento de una determinada ordenanza, por lo que mientras tanto no es mucho lo que se puede avanzar en esta materia.

El dirigente vecinal del sector central, Fernando Descourvieres, reclamó recientemente que la ordenanza municipal no se está respetando, y peor aún, la misma no está siendo fiscalizada con el rigor que debiera actuar la autoridad.

En vista de lo anterior, la Plaza de Armas merece un cuidado especial por nuestra condición de ciudad turística, lo que sin duda pasa por acentuar la fiscalización, prohibiendo, por ejemplo, que muchos de sus espacios sean ocupados por jóvenes en skates y bicicletas, dificultando de esta forma el tránsito de los peatones y el descanso de quienes se toman un instante de relajo en algunos de los escaños.

Y sobre la permanencia de los vendedores de artesanía, rige el plazo fatal del 31 de marzo para que los comerciantes hagan abandono de dicha ubicación, aunque, tal cual ocurrió a fines de octubre pasado, la última palabra la tiene el alcalde de turno.