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EDITORIAL

Polémica por limitación de la prensa en viajes presidenciales (II)

La Moneda quiso limitar la participación de los medios de prensa en las giras presidenciales al exterior, al anunciar la semana pasada que confeccionaría un listado con los periodistas que, en cada viaje presidencial, podrían subirse al vuelo oficial.
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Por La Prensa Austral Martes 2 de Febrero del 2016

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La Moneda quiso limitar la participación de los medios de prensa en las giras presidenciales al exterior, al anunciar la semana pasada que confeccionaría un listado con los periodistas que, en cada viaje presidencial, podrían subirse al vuelo oficial.

Esto se convirtió, de inmediato, en una decisión que sorprendió negativamente a la comunidad, sobre todo a los medios de prensa y a las asociaciones gremiales de éstos.

Si bien La Moneda rectificó su resolución, las reacciones de críticas cerradas evidenciaron que el equipo de La Moneda no pensó ni proyectó la reacción que tal anuncio provocaría.

Este episodio introdujo un serio cuestionamiento respecto de la real convicción gubernamental de la libertad de opinión y de información y, por ende, de prensa. A la vez, trajo a la memoria el tratamiento que la Presidencia da a los medios regionales cuando la Mandataria recorre el país.

La escasa o nula consideración de la prensa local ha sido una tónica recurrente en cada visita presidencial. Esto pasa por la seria limitación de las funciones periodísticas y facilidades para la cobertura objetiva de las actividades de la Mandataria.

Es habitual no tener, en forma oportuna, acceso al programa de la Presidenta ni certeza de sus movimientos. Esto, junto con la no inclusión en los vuelos oficiales que trasladan la comitiva presidencial a puntos apartados dentro de la propia región, habla claramente de esta displicencia.

El anuncio –del cual se debió echar pie atrás- de limitar los cupos para los medios en los vuelos presidenciales al exterior resultó inconsistente con el discurso gubernamental a favor de la igualdad, la transparencia y la defensa de los derechos ciudadanos.

Así también la referida displicencia con los medios regionales también resulta incongruente con el discurso sobre descentralización y promoción de las regiones y su desarrollo.