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EDITORIAL

Responsabilidad del diseño y planificación de obras

Por La Prensa Austral Miércoles 30 de Noviembre del 2016

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Se ha hecho habitual que, al mo-
mento de la cons-
trucción de conjuntos de depar-
tamentos o casas para familias de escasos recursos y de nivel medio que acceden a una solución habitacional vía subsidio del Estado, se denuncien fallas estructurales, malas terminaciones, tanto como la no consideración de obras necesarias para evitar accidentes y para prevenir el humedecimiento de los interiores y/o que se aneguen las viviendas.
También este año se han conocido situaciones insólitas, como que en algunas  construcciones no se han cumplido normativas y exigencias mínimas de seguridad en materia de servicios básicos como agua, luz y gas.
Otro tanto sucede con proyectos de otra envergadura que son presentados al Consejo Regional para la aprobación de los recursos y que, luego de contar con el financiamiento requerido, regresan al Core solicitando ampliación del presupuesto.
Ante los ojos de la ciudadanía se han desarrollado grandes obras urbanas, que han demandado millonarias inversiones, pero, a poco andar, la gente ha visto cómo dichos caminos, veredas, paseos peatonales y plazas vuelven a intervenirse porque alguien se “olvidó” realizar ciertos trabajos o porque se ideó un complemento de estos proyectos que demanda romper lo construido.
La pregunta que surge es natural: ¿Dónde están los profesionales que en cada servicio, dirección o municipalidad  tienen a su cargo formular técnicamente los proyectos, realizar los diseños y calcular sus costos? ¿Quién se hace cargo de levantar licitaciones que no cumplen con los estándares de calidad que ameritan las obras e inversiones públicas?
¿Dónde están los arquitectos, ingenieros, calculistas y otros profesionales que sean capaces de realizar un buen trabajo y garantizar que no habrá que romper una vereda recién construida porque a alguien se le olvidó que había que reubicar las bóvedas del cableado para un posterior soterramiento de éstos?
Cabe preguntarse también: ¿Para qué se contratan su-pervisores y fiscalizadores si éstos parecen no cumplir sus funciones?
Sólo resta esperar que ninguna de estas omisiones sean “ex professo” y que tengan por objetivo seguir despilfarrando el erario públi-
co y enriqueciendo a terceros.