Necrológicas
  • Ruth Oladia Casanova Villegas
  • Inés Carreño Carreño
EDITORIAL

Responsabilidad estudiantil en las movilizaciones

La reforma educacional es un tema de alto interés que no puede dejar indiferente a nadie.
[…]

Por La Prensa Austral Miércoles 8 de Julio del 2015

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La reforma educacional es un tema de alto interés que no puede dejar indiferente a nadie.
Han sido muchos los cuestionamientos que este proyecto gubernamental ha recibido, sobre todo aquellos relativos con las prioridades que definió La Moneda a la hora de encarar este tema y de enviar al Congreso los proyectos de ley que darán vida a este proceso.
En el último tiempo, más de un mes llevan los profesores en movilizaciones por el proyecto sobre carrera docente y han contado con la solidaridad de los estudiantes, de diferentes niveles, quienes en varias oportunidades se han plegado a las marchas e, incluso, han protagonizado “tomas”.
En el caso de Magallanes, también se ha dado esta dinámica, si bien en algunas situaciones se han agregado demandas regionales y locales, como ha sido, en el caso de los establecimientos municipales, los reclamos por malas condiciones de los recintos.
Es así como se registraron en las últimas semanas “tomas” estudiantiles, las más notorias la del Liceo de Excelencia Luis Alberto Barrera y la de la Universidad de Magallanes.
Tras el desalojo del primero y el plebiscito universitario que depuso la movilización en la Umag, la dirección y la rectoría de ambos establecimientos denunciaron robo de especies y destrozos y daño de su mobiliario.
Lo sucedido lleva a poner sobre la mesa un aspecto poco abordado a la hora de hablar de petitorios y demandas: la responsabilidad individual y colectiva de las acciones.
Nadie puede negar el derecho que tienen las personas, los gremios, las instituciones y grupos organizados de hacer ver sus posturas y exigencias y de, en procura de aquello, adoptar medidas que impriman mayor presión y que obliguen a las jefaturas y autoridades de turno a resolver a favor de lo solicitado.
Pero, a la vez, resulta incongruente que nadie hable de los deberes, entre ellos el de cuidar el entorno en que se vive y valorar el lugar donde se estudia y/o trabaja.
Resulta mucho más incomprensible que, cuando se está hablando de mejorar la enseñanza en Chile, sean los propios estudiantes los que colaboren a destruir los establecimientos educacionales y que, cuando protagonizan marchas y “tomas”, no actúen con la responsabilidad debida y exigida a quienes se están educando y están demandando mejores oportunidades para ello y para quienes vendrán.