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EDITORIAL

Trabajo científico en la Antártica y los jóvenes

Enero y febrero son los meses capitales para las actividades científicas en la Antártica, si bien la campaña 2015-2016 se inició en noviembre pasado con la expedición al Glaciar Unión, en pleno círculo polar antártico, y algunas investigaciones entorno a la base Bernardo O’Higgins.
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Por La Prensa Austral Jueves 4 de Febrero del 2016

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Enero y febrero son los meses capitales para las actividades científicas en la Antártica, si bien la campaña 2015-2016 se inició en noviembre pasado con la expedición al Glaciar Unión, en pleno círculo polar antártico, y algunas investigaciones entorno a la base Bernardo O’Higgins.

El Programa Nacional de Ciencia Antártica (Procien) del Instituto Antártico Chileno (Inach) ha visto como, año a año, se engrosa el listado de proyectos que tienen en ese continente su punto referencial.

De hecho, este año son 54 las iniciativas que se realizarán en el marco de Procien, que contemplan una variedad de temas ligados con el calentamiento global, la microbiología, las algas y el nivel de los hielos, entre otros.

En este período, el Inach trasladará a más de 200 científicos chilenos a la zona, los que trabajarán en estrecha colaboración con sus pares de naciones tan adelantadas en este campo como Estados Unidos, China, Reino Unido y países sudamericanos, como Brasil.

A la vez, éste será el segundo año desde la reapertura de la base Yelcho, tras varias décadas sin actividad. La importancia de este asentamiento es que está ubicado en una latitud distinta a las operaciones habituales, pues se encuentra en la isla Doumer, a más de 400 kilómetros de la isla Rey Jorge.

Se suman a todo esto las operaciones de apoyo logístico e investigativo de la lancha Karpuj, nave que, a partir del próximo año, será importante para las investigaciones oceanográficas.

La actividad científica chilena ha ido creciendo a una tasa del 8% anual y, sin duda, debe seguir haciéndolo, pues se trata de un lugar único en el mundo, un laboratorio viviente en que se pueden estudiar todo tipo de especies que se adaptaron a las condiciones extremas de la zona.

Es importante que esta conciencia antártica también se traspase a las futuras generaciones de magallánicos, alentándolos a seguir el camino científico y cambiando la enseñanza de la ciencia como si ésta fuera sólo un conjunto de leyes a memorizar. Se debe –como bien planteó el director del Inach- acercar a los jóvenes a la aventura del conocimiento.