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Por La Prensa Austral Domingo 20 de Septiembre del 2015

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El terremoto y tsunami de 2010 dejó a la vista muchas deficiencias en los servicios de emergencia y a la vez, muchos desafíos para catástrofes similares. Una de ellas es el oportuno aviso para evacuar, en caso de tsunami. Y como sucede mucho en Chile, el tema se fue al otro extremo.

Ejemplo de ello fue el terremoto que afectó el miércoles, a la zona centro-norte del país. Mientras en la región todos observaban sorprendidos y otros preocupados lo que ocurría especialmente entre Coquimbo y Santiago, los celulares no paraban de emitir un agudo sonido de alarma. Era la alerta que enviaba el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (Shoa) y la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) para evacuar a zona de seguridad por tsunami. El tema es que tras el terremoto, ocurrido a las 19,54 horas de ese día, la llegada del tren de olas a Punta Arenas fue anunciada para la tarde del jueves, pero la alarma no paraba de sonar, en promedio, cada cinco minutos, se mantuvo así por lo menos unas tres horas.

El episodio más tragicómico se vivió en las salas de cines de Punta Arenas, ya que nadie entendía por qué de pronto, los celulares comenzaron a sonar de forma tan chillona. Es cosa de imaginar el pánico que provocó en muchos la alarma, porque lo más seguro es que nadie a esa hora sabía del terremoto.

En todo caso, es valorable el esfuerzo de las instituciones, las que en conjunto con las empresas de telefonía celular, han aplicado esta tecnología para ayudar a la comunidad en emergencias como éstas. Y por lo menos, en este caso Chile no llegó solamente hasta Puerto Montt.