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Claudio Pérez y exposición “Chile desde adentro”: “Todavía estamos en la dictadura económica de Pinochet”

Por La Prensa Austral Miércoles 22 de Julio del 2015
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Para Claudio Pérez las fotografías son un viaje. Una máquina del tiempo que hace revivir momentos que parecían olvidados, dejados atrás. Una oportunidad para volver a sentir olores, recordar rostros y situaciones, pararse en un momento del camino donde afloran múltiples recuerdos. Y eso, explica, le pasa tanto al fotógrafo como al que mira la fotografía.

Su extenso trabajo ha circulado por diversos rincones del planeta, y esta vez, como muchas otras, Santiago será la galería donde se presentarán sus escenas junto a las de 15 fotógrafos y fotógrafas que, armados solo con sus lentes, lograron capturar las imágenes más emblemáticas del Chile en dictadura.

Se trata de la exposición que se inaugura este martes en el Centro Cultural Gabriela Mistral, donde se realizará el lanzamiento de la reedición en español de “Chile desde adentro”, un trabajo recopilatorio que alberga diversas imágenes del Chile de entonces, con sus protestas, situaciones cotidianas, abrazos, dolores y casamientos.

Hace 25 años se publicó una versión en inglés de la misma obra, bajo el título “Chile from whithin”.

En entrevista para eldesconcierto.cl , Claudio Pérez aborda su llegada a Chile a comienzos de los 80, su paso por la Asociación de Fotógrafos Independientes, AFI, y la construcción de un trabajo enfocado en la memoria y el testimonio de las personas que en esos años luchaban por recuperar su historia y la democracia que les arrebataron. Ese es el viaje que ofrece “Chile desde adentro”.

 

Llegaste a Chile en 1983 luego de pasar cuatro años en Brasil. Cuéntame con qué país te encontraste.

“Vuelvo el año 83 cargado con una máquina fotográfica justamente para denunciar la dictadura. Yo vine a eso, a luchar contra la dictadura de una u otra manera. Todas las formas de lucha son válidas ante una dictadura. Yo no mataba ni pajaritos, no podía matar nada, pero sí enfrentarme a alguien. Sí podía hacer fotografía, podía disparar de otra manera.

Me encuentro con un país que estaba despertando en realidad. El 11 de mayo del 83 empiezan las grandes protestas y la rebelión popular contra Pinochet. Yo llego al país a finales de ese año cuando las protestas están andando, un país que está liberándose y atreviéndose, porque antes todo fue muerte y desaparición. Atreviéndose grandes pobladores, grandes estudiantes y grandes trabajadores a luchar contra la dictadura militar y civil del imperio económico”.

– ¿Cómo lograste ingresar a la AFI, un espacio muy hermético al que era difícil llegar?

“Eran unos hijos de puta los de la AFI – se ríe – no, broma. Yo tenía una cámara con plata que me había prestado mi papá, y con mi ex mujer fuimos a La Tirana. Con ese trabajo me presento a la AFI, y para cuando regreso el 83 ya tenía el ingreso por así decirlo”.

– ¿Por qué entraste?

“Yo quería ser fotógrafo documentalista, de prensa, yo venía a hacer lucha contra la dictadura, no venía a buscar pega. Era importante porque era un ente con jurisdicción, con abogados y una plataforma, que te podía entre comillas salvar de una prisión. Era un soporte, una defensa en el culo ante la dictadura.

También empecé a admirar a los fotógrafos de la AFI porque antes no tenía idea. Cuando ya estoy adentro empezamos a dialogar de fotografía y a conocer las fotos. Nos reuníamos en bares, como siempre, a hablar y a mostrar nuestro trabajo en tamaño 10×15, tamaño postal, y ahí entre Leonardo Infante, Álvaro Hoppe, Oscar Navarro, Héctor López, en fin, era muy bueno porque era aprendizaje didáctico, aprender del contenido de la imagen”.

– Haz dicho que para ti las fotos son un viaje. ¿Por dónde pasarán los que vean la obra de “Chile desde Adentro”?

“Para mí siempre una imagen fotográfica es un viaje en sí. Cuando ves fotos del Sinai, del Salar de Atacama en el siglo XIX, o cualquier otra parte, todo es un viaje. En ese momento hay una historia, un espacio, una secuencia de vida que es tremenda.

Esta exposición es volver a ese tiempo anterior, los mismos olores, colores, gritos, la misma situación la vuelves a vivir. Es un viaje al pasado. Para la gente de la edad de uno es como volver a verse, no en la foto, pero en esa situación. Para los jóvenes es ver ese lugar, ese Santiago, ese Chile de 1973 al 90 impedido y oscuro, viajar a ese espacio y ese tiempo”.

– ¿Es verdad que cuando llegaste a Chile inventaste una agencia para hacerte una credencial?

“Antes de partir a Chile, con unos amigos que eran fotógrafos inventamos la agencia de fotos Imagen Nativa, bonito nombre. Hicimos una carta en portugués presentando a corresponsales extranjeros para que nos dieran facilidades. Lo que hicimos fue partir en dos una papa, inventar una figura que esculpimos, y con un betún Nugget timbramos el papel de acreditación para la DINACOS en Santiago, en el edificio Diego Portales, hoy GAM en el piso 11.

Ahí llegué con la carta falsa, el timbre hecho de papa ante los militares. Me recibe una chica guapa, con piernas muy bonitas limándose las uñas. Me presento en el ascensor donde habían cuarto hombres de civil, o sea eran CNI, con bigote y ojos sin vida. Yo al medio de ellos con el pelo hasta los hombros, aros, pantalones rojos, verdes… O sea llegué nada que ver con lo que era el país.

Me presento ante esta mujer, ella se pone a hablar en portugués y hablamos de Copabana, Río, donde nunca yo había ido. Hablamos media hora y me fui alucinado”.

– Después de eso vino tu primera foto

“Sin tener dónde ir, no tener idea, me encuentro con que en el Pedagógico había una protesta y me bajo ahí a hacer fotos. Era el único fotógrafo-periodista en el lugar, los demás eran pobladores mirando a los pacos y estudiantes. En un momento me salen persiguiendo unos CNI – esto fue en la primera semana – y me atrapan, me quitan la cámara, el rollo y el tipo que me tiene en el suelo me hablaba en portugués.

Yo decía “chucha cómo”, tal vez vio la credencial no sé pero el hueón partió hablando en portugués y se fue así. Luego dije “ok, la chica de DINACOS, más este…”. Al otro día me quise ir a Brasil cagado, pero es que cagado de susto. No salí de la casa de mis papás yo creo que por un par de semanas hasta que me atreví a salir de nuevo, así fue mi llegada al país”.

– En “El muro de la memoria” recopilaste fotografías de los detenidos desaparecidos, y “El amor en el olvido” retrataste a las madres de los detenidos con las fotos de sus hijos. ¿Cómo surge esta idea de rescatar la memoria de estas personas?

“Yo tenía claro que tenía que utilizar la fotografía como un arma de lucha, un arma política y de denuncia. Nunca tuve conciencia de que todo eso iba a pasar a ser un documento histórico y que iba a ser parte de la memoria social del país. Para mí era el conflicto inmediato y lo que venía después no tenía idea.

Pero después, en el andar de estas cosas, siempre estuvo la imagen de las madres de detenidos desaparecidos que a mí me afectada muchísimo, porque tu constabas la desesperanza, la rabia, la angustia de estas mujeres. Yo veía a mi madre ahí, me imaginaba esa situación y no la podía soportar. Además no podía soportar el hecho de que alguien fuese detenido y hecho desaparecer, era una brutalidad tremenda.

En el año 97 hago un viaje a Italia como curador de una exposición, siete años de “recuperar la democracia”, transición, todo mentira… Allá me encuentro con una exposición que se llamaba “Chile, una memoria oxidada”. Paseando por la ciudad de Módena me encontré con un mural fotográfico de cerámica que ocupada toda la torre de la catedral, con los retratos de todos los partisanos asesinados combatiendo contra el nazismo.

Para mí inmediatamente hubo una analogía con las madres y las solapas con las fotos de sus hijos. Dije, hay que hacer algo así en Chile. Dos años después presenté el proyecto al Fondart, y la idea era que estuviesen los 1.197 detenido desaparecidos oficialmente en Chile”.

– Lo concretaste en 2001 finalmente

“Una amiga de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Alicia Juica, me invitó a que hiciera un trabajo con las madres, con las mujeres. Me dijo que bueno, los hermanos, los padres ya habían fallecido como víctimas directas, pero ellas eran las víctimas permanentes.

Ella me acompañó en los viajes a las casas de los detenidos desaparecidos, después de buscar las fotos de ellos, pero luego para documentar a las madres en su estado de situación psicológica, física y mental.

Para ello compré en la fiera, puros inventos, una pizarra que antes decía “tomates por mil pesos”, que tenía el blanco azul y rojo. Cada una de las señoras posaba delante de la cámara luego de horas de conversación. En la pizarra escribían con tiza el estado emocional en que estaban. Habían personas que decían “Te espero”, “Vuelve”, “Tengo Rabia”, y uno… Llevaban 35, 40 años con sus detenidos desaparecidos”.

– Tú mencionabas que la fotografía es también un manifiesto social y político. ¿Cómo es el manifiesto de “Chile desde Adentro”?

“Es un manifiesto político. Ahora también tiene una suerte de fotografía patrimonial casi, pasa a un status histórico. Toda expresión visual debiera tener un sentido político. Tal vez podrá llamarse un poco elitista porque, si bien es fantástico el trabajo, viene de una editora de Magnum Photo que es como lo máximo. Pero sí, pasa a ser un manifiesto político, pero uno que es mucho más latinoamericano. Tiene un sello.

– Al alero de las movilizaciones actuales han surgido nuevos fotógrafos que trabajan con ese compromiso político, de lucha, de denuncia. La última imagen ganadora del Foto Prensa 2015 por ejemplo, de un fotógrafo joven que retrató a un secundario escapando del gas lacrimógeno. ¿Cómo ves esta situación?

“Estamos todavía en la dictadura económica de Pinochet. Todo lo que existe de control económico en este país lo hizo este hueón del premio Chicabo boy, Friedman. Hasta hoy, sigue intacto. La Concertación tiene mucha culpa de eso y hoy día la Nueva Mayoría. Los empresarios de este país que se llevaron todo y no hay ni uno preso. Si no esto se pone delicado porque ya basta, el abuso a tu padre, a mi padre, a tus abuelos, a los míos a ti y a mí, mañana vamos a jubilar con 20 lucas. Todo tenemos que trabajar para estos hueones que tienen el poder en sus manos, económico y también político. Es muy delicado para mí, me parece muy bien que surjan estas nuevas luchas”.

 

Fuente: eldesconcierto.cl