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Las empresas que prometen curar la adicción a las redes sociales como Facebook, Twitter o Snapchat

Por La Prensa Austral Lunes 15 de Mayo del 2017

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Si eres de las personas que no pueden evitar la tentación de ingresar a tu cuenta de Facebook o Instagram durante las horas de trabajo o si te sientes ansioso cuando no puedes revisar tu teléfono inteligente, quizás necesites ayuda profesional.

Es una asistencia que, en los últimos años, ha aparecido para los usuarios que no consiguen mantenerse alejados de sus dispositivos, aunque quisieran hacerlo.

Así, hay terapistas que ofrecen asesoramiento, entrenadores de mindfulness (atención plena) que organizan retiros para desintoxicarse y start-ups que fomentan el bienestar corporativo, todas compitiendo para ayudarte a pasar el día, sin estar en una constante navegación compulsiva.

Ayudar a ser responsable

“Le damos lecciones a la gente para aprender a conducir y nadar, pero cuando se trata de teléfonos inteligentes, todo el mundo simplemente recibe uno y se pone a usarlo”, resalta Pamela Rutledge, directora del Centro de Investigación de Psicología de los Medios, una organización sin fines de lucro, en Newport Beach, EE.UU.

“Se necesitan habilidades para navegar por cualquier espacio social”, recalca.

Basado en Houston, EE.UU., el terapista Nathan Driskell dice que en los últimos años el número de personas que le solicitan ayuda para tratar la llamada adicción a las redes sociales ha aumentado en un 20% y ahora conforman el 20% de sus pacientes.

Curiosamente, Driskell agrega que, mientras tanto, ha disminuido ligeramente el número de clientes que buscan tratamiento por su adicción a los juegos de computadora.

No reconocida, pero tratable

 Hay que decir que la adicción a las redes sociales no está reconocida oficialmente como un trastorno por textos de clasificación médica como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM, por sus siglas en inglés), una especie de “biblia” sobre la materia.

Si debería ser o no considerado como tal es un tema controvertido.

Sin embargo, algunos terapistas, incluyendo a Driskell, tratan a los pacientes con los mismos métodos que usarían para ayudar a personas con otras adicciones.

Y Driskell apunta que, en cierta forma, el impacto psicológico provocado por Facebook, Snapchat y otras plataformas digitales puede ser más difícil de tratar que otras adicciones reconocidas.

“Es peor que al abuso del alcohol y las drogas porque es algo mucho más atractivo y no carga ningún estigma”, sostiene.

Driskell cobra US$150 por hora y trabaja con sus pacientes semanalmente, por lo menos durante seis meses.

Combatir fuego con fuego

Basada en Nueva York, la start-up Talkspace ofrece asesoramiento en línea con unos 1.000 terapistas a la disposición.

Una de sus directivas, Linda Sacco, señala que en 2016 comenzaron a ofrecer servicios dedicados específicamente al uso de los medios sociales, lanzando un programa de 12 semanas para ayudar a encontrar una salida para las adicciones online, como parte de un tratamiento más integral.

Los terapistas participantes trabajan con los pacientes para crear conciencia de sus sentidos y el mundo que los rodea, y hacen un seguimiento de sus progresos, añade Sacco, quien se niega a revelar el número de usuarios que están en el programa actualmente.

La compañía ofrece terapias que van desde las basadas en mensajes de texto que cuestan a partir de US$138 al mes hasta la que se hace en directo por US$396.

Al tiempo que los clientes usan sus teléfonos inteligentes para las sesiones de terapias, se le enseña cómo usar el aparato en una forma más responsable.

La mayoría decide recurrir a la terapia después de varios intentos en vano por controlar sus impulsos por su propia cuenta, destaca Sacco.

“Ya cuando piensan que necesitan tratamiento han intentado, sin éxito, limitar el tiempo que pasan frente a la pantalla y se están sintiendo incluso peor”, agrega.

“Los que acuden, realmente reconocen que se está apoderando de sus vidas”.

Deber de ayudar

Otros señalan que los malos hábitos de redes sociales pueden ser tratados como un problema del lugar de trabajo.

En 2014, Oriana Fielding fundó en Londres, Reino Unido, la empresa Digital Detox Company, después de estudiar un libro sobre cómo desconectarse.

Fielding trabaja ahora con diversas compañías para ayudar a sus empleados a navegar en sus redes sociales, en vez de dejar que manejen ese tiempo por sí solos.

Los programas comienzan con un taller personal y luego los empleados reciben módulos online personalizados, que incluyen interrupciones para dedicarse a las redes sociales.

“Nos estamos replanteando nuestra relación con la tecnología”, dice Fielding quien cobra, en promedio, US$748. En su caso, los ejecutivos de una determinada firma pueden inscribirse en talleres adicionales que se centran en aumentar la productividad.

Hacerlo bien

 Los expertos advierten que no es bueno depender demasiado de las técnicas de mindfulness o de los retiros de desintoxicación digital sin hacer un seguimiento adicional.

Para Driskell, las desintoxicaciones de un fin de semana o una semana completa, usualmente en entornos naturales para ayudar a los usuarios a despegarse de sus dispositivos, pueden ser un buen primer paso.

Sin embargo, como ocurre con otras adicciones, los clientes deben hacerle seguimiento con visitas al terapista -entre seis meses a un año- para entender completamente cómo manejar su propio comportamiento, sin estar en un programa de desintoxicación.

“Es bueno desintoxicarse (por una temporada); el problema es que luego vuelves a la misma vida que tenías antes”, lo que puede obstaculizar los progresos, destaca Driskell.

Autoterapia

Algunas empresas están buscando atraer a los usuarios de redes sociales que no están todavía listos para someterse a una terapia individual, pero que, de todas formas, buscan desconectarse.

En Berlín, Alemania, la compañía Offtime se describe a sí misma como la primera “start-up postecnológica” dedicada a “la concentración y el reequilibrio digital”.

Offtime trabaja con los usuarios para controlar su empleo de las redes sociales a través de aplicaciones, al tiempo que ofrece talleres de desintoxicación cara a cara.

El psicólogo Alexander Steinhart, cofundador de la compañía en 2014, señala que se trata de ayudas para quienes están conscientes del excesivo tiempo que le dedican a esos medios, pero quieren enfrentar la situación solos.

En vez de esperar que alguien tenga un problema, es importante que los usuarios busquen una rutina saludable, después de aprender las prácticas más recomendables.

Rutledge dice que hace falta establecer buenos hábitos tecnológicos tan pronto como surja una nueva tecnología.

“La gente tiende a llamarlo directamente una adicción -señala- en vez de verlo como una falta de equilibrio”./BBC