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Los miedos al cambio

Por La Prensa Austral Miércoles 7 de Junio del 2017

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Casarse, entrar a estudiar, mudarse de país, separarse, tener hijos o dejar de fumar, son decisiones que, para bien o para mal, significarán un cambio en la vida. Cambios a los que muchas veces nos resistimos, porque involucra afrontar miedos que comúnmente logran frenar este tipo de decisión. ¿Por qué tememos al cambio? ¿Todos provocan el mismo nivel de ansiedad? ¿Cómo avanzar a pesar del miedo?

 Es probable que si el famoso discurso “I Have a Dream” de Martin Luther King se hubiese quedado sólo en palabras, la historia no hubiera avanzado como avanzó. Porque tal como se desprende de las palabras del psicólogo Domingo Rengifo, fundador de la Escuela de la Vida, para provocar los cambios se requiere de valentía y de acción, a pesar del miedo. Un tema del que conversó ampliamente en el programa La verdad está ahí afuera de Radio Carpeta Roja de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Pacífico.

Está claro que hay cambios más simples que otros, porque no es lo mismo tomar la decisión de renunciar al trabajo que decidir ponerse a dieta. Sin embargo, cualquiera sea, éste lleva aparejado cierto tipo de complicaciones, como el miedo.

Pero, ¿todos los cambios generan temor? “Sí, pero la intensidad es distinta y dependerá de cada una de las personas. En general, en todos los cambios hay un cierto nivel de ansiedad. Una de las cosas de por qué genera este miedo, es porque nosotros como seres vivientes buscamos equilibrio y cualquier tipo de cambio significa un quiebre a este equilibrio, generando algún grado de ansiedad porque no sabes qué va a pasar y para donde irá”, explicó.

Esto lleva a que muchas personas huyan de los cambios, pese a que éstos son parte de la naturaleza humana. “Es súper importante entender que no depende de nosotros vivir en una burbujita para que no nos sucedan cambios a nuestro alrededor. Te puedes quedar sin pega mañana, puede haber una crisis, se te puede morir un familiar, tener una enfermedad, lo que sea. Entonces, hay que entender que el cambio está presente y está ahí. Y en las organizaciones, en las empresas, ya tienen asumido que el cambio es parte de la vida y no podemos seguir funcionando como funcionábamos antes, porque mañana ya no es igual que hoy”, señaló Rengifo.

Asimismo, los cambios van relacionados con el proceso de crecimiento. “Lo ves con los niños, cuando pasan de gatear a caminar. Y aunque es un pequeño cambio, se genera un gran cambio, lo que genera que el niño no quiera caminar y trate de gatear lo más posible. En este sentido, los cambios obligan a crecer en todo sentido, desde lo físico, como es el pasar de gatear a caminar, como es el cambio intelectual o mental, o como podría ser la decisión de estudiar algo cuando ya eres mayor”, ejemplificó.

Si bien se tiene internalizado que muchos de los cambios significarán cosas buenas, existe el llamado auto boicot. “En general, uno sabe que el cambio será positivo para tu vida, pero hay algo en tu cabeza que te hace no tomar ciertas medidas al respecto. Y ahí uno se da cuenta de que es algo más inconsciente. Por ejemplo, en el caso de las adicciones, la persona sabe que tiene que dejar de fumar, porque sabe que es un hábito dañino para su salud y para el resto, pero no lo puede dejar. Nosotros como seres humanos nos movemos de acuerdo a las consecuencias que tienen las acciones y en ese caso hay que analizar la consecuencia positiva que me está trayendo esta conducta que hace que me aferre a ella. En este caso, el efecto positivo de fumar es relajarme en la oficina. Mientras que si pienso en la consecuencia de poder morir de cáncer, que es algo efectivamente negativo, es tan a largo plazo y además incierto, que entonces la conversación interna que existe, porque el beneficio inmediato que tiene para mí (el cigarro) no lo voy a perder por algo que no sé si va a pasar”, indicó el psicólogo.

Lo mismo sucede en los casos de relaciones de pareja tortuosas. “Enfrentar el cambio significa decir ‘me separo y termino esta relación’, y el miedo a tener que vivir solo, a no saber si me la voy a poder, etc., todo eso hace pensar a la persona que, si bien estoy mal, estoy mejor aquí donde estoy”, aclaró el especialista.

Adicionalmente, como el cambio también implica vivir un proceso de duelo. “El cambio significa dejar algo, y el dejar algo siempre es doloroso, independiente que te pueda traer muchos beneficios. Por algo vivirás el duelo”, precisó Domingo Rengifo

 Plan de acción

Muchas de las cosas que nos frenan para realizar cambios en la vida también se relacionan con el miedo al fracaso. En este sentido, el psicólogo dijo que para enfrentar el proceso debe existir un plan de acción.

“Existen etapas en el proceso de cambio. En el modelo de cambio de Prochaska, se establece que la primera de ellas se llama pre contemplación. Es cuando la persona no está consciente de que tiene un problema y que necesita cambiar. Luego viene una etapa que tiene que ver con la contemplación. Aquí es cuando me digo que hay algo que cambiar y hay una leve consciencia de que hay un problema, pero empiezo a evaluar las consecuencias que tiene, las ganancias secundarias y no emprendo el camino hacia una toma de acción. Miro de reojo que hay un problema. Después viene la etapa de preparación, cuando digo que efectivamente tengo un problema, pero digo ´la dieta la parto el lunes´, porque me tengo que preparar, porque hay un duelo y hay que dejar ciertas cosas para emprender el cambio. Después hay una etapa que va directamente enfocada a la acción y donde tengo un plan de acción”, describió el experto.

Sin embargo, estas etapas son dinámicas. “Es decir, puedo estar en la de acción y volver para atrás, como cuando estoy a dieta, pero el fin de semana hay un cumpleaños y me como un pedazo de torta. Es por ello que en un proceso de cambio o de rehabilitación está contemplado que haya recaídas. Es normal que ocurra”, afirmó el psicólogo frente a la eventual idea de fracaso en este proceso.

La última etapa de los cambios tiene que ver con la mantención, que es una de las más difíciles. ¿Cómo evitar volver atrás? “Somos seres de hábitos, así que uno tiene que acostumbrarse a hacer ciertas cosas. Por ejemplo, en el caso de las dietas está muy de moda que uno no debe hablar de dietas, sino de un cambio en la alimentación. Así, si uno dice voy a estar 3 meses a dieta y después voy a volver a comer todo lo que comía antes, no es el camino, porque acá debe haber un cambio y eso tiene que ver con la etapa de mantención, el tener claro que esto es un cambio para siempre”, destacó.

Frente a la consulta de que la teoría dice que los seres humanos requieren de 3 meses para formar un hábito, el psicólogo explicó que los estudios muestran que no hay un plazo específico. “El cambio depende de la complejidad que tenga la acción y depende de cada persona. Hoy día se dice que a los 21 días uno debiera adquirir un hábito, pero eso no es tan así”, precisó.

Para ayudarnos a generar el cambio, el psicólogo Domingo Rengifo, entregó algunos consejos en el programa de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Pacífico:

  • Establecer metas pequeñas y en corto plazo. “Si voy a comenzar la dieta, me propongo comer de acá al viernes ciertas cosas y no estar a dieta durante 6 meses”.
  • Remover los estímulos cercanos que nos llevan a ese hábito. “Por ejemplo, el que quiere dejar de fumar deja escondido un cigarro en casos de emergencia. Hay que eliminar todas esas cosas para que no exista la tentación”.
  • Hacerlo público. “Es súper importante, porque en el fondo verbalizar que tomaste una decisión no asegura, pero aumenta drásticamente las posibilidades de éxito”.
  • Tener metas muy específicas y claras. “No sirve decir quiero bajar de peso lo que más pueda, sino decir cuánto y cuando, y qué necesito para eso”.