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Los riesgosos efectos secundarios de las bebidas energéticas

Por La Prensa Austral Miércoles 4 de Mayo del 2016
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La nutricionista Stefanie Chalmers advierte que la ingesta regular de bebidas energéticas puede ser muy perjudicial para la salud y que por ello los consumidores deben estar bien informados y saber que, además, el ‘efecto rebote’ puede llegar a ser muy grande.

El consumo de las bebidas energéticas debe ser responsable, es decir, eventual y con absoluta conciencia de la decisión de la ingesta para que sus efectos positivos y/o negativos no sean una sorpresa. Por ejemplo, las bebidas energéticas no solo aportan ‘energía’ (calorías), sino que además contienen sustancias estimulantes del sistema nervioso central como la cafeína, que se vincula con un efecto rebote o depresor luego de unas horas de su consumo. Es por eso que el estudiante o trabajador que desea usar estos refrescos debe considerar ese efecto no deseado. O sea, que después de rendir un examen o luego del trabajo no puede irse conduciendo a su hogar, porque hay un porcentaje de riesgo”, recalca la especialista.

El consumo excesivo de bebidas energéticas puede tener una gran variedad de efectos adversos, principalmente generados por su alto contenido de cafeína. Según estudios realizados en la Universidad Johns Hopkins, su ingesta desproporcionada ocasionaría cambios en el ritmo cardíaco, aumento de adrenalina, deshidratación, gastritis, daños y alteraciones en nervios y riñones, entre otros. De hecho, a principios de este año, la joven británica Dion Paratt contó vía Facebook que sufre problemas al corazón debido a pasar su infancia bebiendo de cuatro a cinco latas diarias de estos líquidos energizantes.

“Los efectos nocivos del consumo de cafeína a corto plazo pueden darse a cualquier edad. Dentro de ellos está la dependencia que puede causar, el riesgo cardiovascular y las consecuencias neurológicas asociadas a ingestas que bordean los 550 mg/día, lo que podría conducir a repercusiones graves inmediatas en personas susceptibles”, asegura la nutricionista.

Una bebida energética es la “bomba” de múltiples componentes como carbohidratos, proteínas, lípidos, vitaminas, minerales y aminoácidos. “Al presentar una bebida energética, se ofrece una combinación de estos elementos en proporciones más que suficientes para obtener grandes cantidades de energía que serían necesarias para demandas funcionales extremas. La combinación nutricional que permite este efecto se basa principalmente en incorporar elevadas cantidades de cafeína, vitaminas del complejo B, el aminoácido taurina y azúcar, presentadas en dosis concentradas para conseguir el efecto deseado, aunque en muchos casos, lamentablemente, tampoco se pueden evitar los efectos indeseados”, enumera Chalmers.

Entre los ingredientes de una bebida energética, es la cafeína la que más daño hace, sobre todo en los adolescentes. En promedio, una lata de este producto puede tener entre 80 y 100 mg de cafeína, sin sumar las no incluidas en la lista total, procedentes de aditivos tales como guaraná, nuez de cola o mate.

“La cafeína es un alcaloide y su consumo no es recomendado antes de terminar el desarrollo del organismo, por lo que estudiantes adolescentes podrían obtener perjuicios a largo plazo por su consumo. Se recomienda que de ser necesario su consumo, la dosis diaria no supere los 100 mg. En el caso de los adultos, el máximo de cafeína al día es de 300 mg/día, por lo que, sumando los otros elementos incluidos en una bebida energética, pueden consumir máximo una lata al día”, recomienda la nutricionista.

Otro de los elementos que hay que tomar en cuenta es la taurina sintética. Hay unos 1000 miligramos en cada lata de una bebida energética. “La taurina es un aminoácido que el organismo utiliza abundantemente en situaciones de estrés y durante la actividad física. Se recomienda no superar la ingesta de 100 a 150 mg/día en un adulto. La taurina está presente en los alimentos ricos en proteínas como los huevos, leche, carnes y las algas, y además el organismo es capaz de producir taurina, por lo que bajo condiciones fisiológicas su consumo concentrado en bebidas no es necesario y hasta podría ser riesgoso”, apunta la experta.

La docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico advierte sobre la combinación mortal entre el alcohol y las bebidas energéticas. “El consumo combinado de bebidas estimulantes (energéticas) con bebidas depresoras (alcohólicas) puede fomentar un consumo excesivo de alcohol, imprimiendo una falsa sensación de control y sobriedad, manteniendo falsamente equilibrado el funcionamiento orgánico y corporal en los límites máximos de tolerancia, lo que es un riesgo para cualquier persona saludable y, más aún, para quienes sabiéndolo o no, tienen mayor riesgo cardiovascular o son portadores de enfermedades”, concluye la nutricionista.