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Dra. Angela De Santis: Pensamiento espacial o cómo la geografía ayuda a resolver problemas

Por La Prensa Austral Domingo 15 de Mayo del 2016

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  • “Desde un punto de vista geográfico, el pensamiento espacial consiste en identificar, analizar y comprender la ubicación, orientación y distribución en el espacio de objetos”
  • “El posicionamiento de la Geografía como disciplina científica, capaz de generar conocimiento útil para la sociedad, tiene directa relación con la alfabetización científica de los habitantes de un país o región”

Muchas personas asocian la geografía con una larga lista de ríos y montañas aprendidos de memoria – y con mucho esfuerzo – en la escuela, y sin aplicación inmediata en la vida real, más allá de la de ser capaces de responder correctamente a alguna pregunta de cultura general. Sin embargo, en la vida cotidiana sí hacemos una serie de acciones, casi involuntarias, que se basan en conocimientos geográficos: por ejemplo planificar una ruta, orientarse en una ciudad, leer un mapa, elegir un lugar para vivir. En el día a día aprendemos a pensar en términos espaciales.

Desde un punto de vista geográfico, el pensamiento espacial consiste en identificar, analizar y comprender la ubicación, orientación y distribución en el espacio de objetos. Este hábito mental es la perspectiva geográfica de cómo funciona el mundo, incluyendo cómo funcionan los sistemas, cómo y por qué existen ciertas relaciones, y también la forma en que se pueden abordar y resolver problemas. De hecho, el pensamiento espacial es esencial para el método científico, ya que ayuda a visualizar y razonar en abstracto. Eso se logra integrando las siguientes habilidades: percibir la realidad, apreciando con exactitud direcciones y tamaños, reproducir mentalmente objetos observados y capacidad para girarlos, reconocer objetos desde todas las vistas y en diferentes circunstancias, adelantarse a las consecuencias de los cambios espaciales, descubrir y describir coincidencias entre objetos que parecen diferentes. Estas habilidades pueden ser agrupadas en tres niveles: nivel de entrada, con la recolección de la información de los sentidos o recordada de experiencias anteriores; nivel de procesamiento, en el que se analiza, clasifica, explica, o compara la información obtenida en el nivel de entrada; y el nivel de salida, con la generación de nuevos conocimientos o productos de la información obtenida a partir de los dos primeros niveles. Finalmente, las nuevas tecnologías ligadas a los sistemas de información geográfica (SIG) resultan particularmente útiles para la aplicación del razonamiento espacial, facilitando el procesamiento de la información geoespacial interactiva o visualmente.

El manejo de información espacial para resolver problemas es peculiar a personas que tienen desarrollada su inteligencia espacial. Se estima que la mayoría de las profesiones científicas y técnicas requieren personas que tengan un alto desarrollo de inteligencia espacial.  Fue exactamente por esta razón, que un grupo de profesores e investigadores de Estados Unidos a principios de los años 90 empezaron a promover la incorporación del pensamiento espacial en los programas de estudio de la escuela primaria. El objetivo es que el niño interprete el mundo que lo rodea. Las actividades de aprendizaje deben estar pensadas para enriquecer el mundo espacial del niño a través de la percepción, pues ésta ayuda a la formación posterior de un concepto. El desarrollo del pensamiento espacial debería empezar con niños entre 4 y 7 años de edad permitiendo que la maduración en edad lo conlleve a visualizar, razonar y construir la identificación de estructuras y configuraciones de los diferentes procesos y relaciones de los conceptos matemáticos ligados a la geometría.

Aunque el movimiento promotor del pensamiento espacial nació en Estados Unidos, estos conceptos han ido consolidándose e incorporándose gradualmente en los planes de estudio de muchos países.  En esa línea, Chile también ha dado un giro importante en la enseñanza de la Geografía. A partir de la promulgación de las bases curriculares 2012 para educación básica, la asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales propone el eje temático Geografía y en conformidad con dicho eje, plantea el desarrollo de la habilidad del pensamiento espacial, para lo cual en cada nivel de enseñanza se proponen objetivos de aprendizaje que deben ser trabajados por los docentes.

El posicionamiento de la Geografía como disciplina científica, capaz de generar conocimiento útil para la sociedad, tiene directa relación con la alfabetización científica de los habitantes de un país o región. De esta forma, unas personas capaces de comprender los fenómenos desde un punto de vista geográfico contribuirán a una mejor apropiación de las problemáticas territoriales.