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Corte mantuvo penas de 10 y 11 años de cárcel para los gemelos de Peñalolén

Por La Prensa Austral Lunes 9 de Mayo del 2016

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Este sábado, la sala de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas integrada por los ministros titulares Víctor Stenger y María Isabel San Martín, y el fiscal judicial Fabio Jordán, validó plenamente el fallo del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de esta ciudad que condenó a los tristemente célebres gemelos de Peñalolén, Julio y Jaime Saavedra Calderón, y a Andrés Henríquez Ojeda, a cumplir penas de 10 y 11 años de cárcel, por un delito de homicidio calificado en grado de frustrado, tras propinar una feroz golpiza -en la vía pública- a un pescador artesanal al que dejaron gravemente herido.

De este modo, el máximo tribunal regional desestimó el recurso de nulidad interpuesto por la defensa de los sentenciados que actualmente cumplen prisión en el complejo penitenciario de Punta Arenas, dejando a firme el fallo del 14 de marzo pasado, pronunciado por los jueces Claudio Neculmán, Jovita Soto y Julio Alvarez.

El abogado Leonardo Vallejos recurrió a favor de Julio Saavedra, con la pretensión que la pena de 11 años de cárcel sea rebajada a 5 años y un día de presidio. Mientras tanto, José Miguel Navarrete, actuando por Jaime Saavedra y Andrés Henríquez, postulaba que las penas de 10 años y un día y de 11 años de presidio, recaídas sobre sus defendidos, fuera rebajada también a 5 años y un día.

Ambos abogados solicitaban la nulidad del juicio o bien se declarara la invalidación de la sentencia impugnada, dictándose el correspondiente fallo de reemplazo. En sus recursos invocaban tres causales de nulidad subsidiarias.

En lo concreto, las defensas sostenían que en este caso se ha otorgado una calificación jurídica distinta a la que correspondía, lo que generó la imposición de una pena superior a la que legalmente debía aplicarse.

Según su tesis, la acción realizada por los imputados no era constitutiva del delito de homicidio, sino que lo es del delito de lesiones graves, toda vez que la prueba rendida en el juicio indica que la víctima no estuvo en riesgo vital durante los 14 días que se encontró en el Hospital Clínico de esta ciudad.

Según planteaban los defensores, la sola lectura de los hechos, ocurridos el 27 de mayo de 2015 en Avenida España casi esquina a calle Balmaceda, se desprende que luego de una discusión, a la que le siguió un mutuo arrojarse piedras por parte de un grupo de dos personas contra otro de tres, uno de aquellos que formaba el primer grupo, huye del lugar, y el otro cae siendo agredido por el segundo, dos de éstos con golpes de pies y uno con un madero; lo que provocó severas lesiones en el agredido (Luis Alejandro Hernández Nenén), las que pudieron ser mortales de no mediar la intervención de terceros en el lugar a favor del agredido y la atención médica recibida.

En particular, cuestionaban la calificante de alevosía invocada en este hecho de sangre, considerando que el Tribunal yerra al hacer el ejercicio de atribución al encuadrar los hechos en el tipo del homicidio calificado y en grado de desarrollo frustrado, puesto que de la simple lectura de los mismos no se desprenden los elementos de traición, sorpresa, acechanza, ocultamiento, emboscada u otra que hubiere implicado la indefensión que exige el tipo en estudio, lo que no se configura con la simple superioridad numérica. Estima que no se puede sostener la concurrencia de la agravante de alevosía como lo ha hecho el tribunal, debido a la falta de consumación del delito, faltando el elemento que permite asegurar el resultado, como además faltando el elemento que implica asegurar la falta de defensa de la víctima o de terceros que la pudiesen socorrer, puesto que el hecho se encuentra frustrado por la acción de terceros en defensa del agredido”.

Sobre la circunstancia agravante de la “alevosía” que merece el reparo del recurrente, la Corte de Apelaciones resolvió que aquella se encuentra definida en el artículo 12 N°1 del Código Penal, la que se establece acertadamente por el tribunal cuando determina el actuar sobre seguro de los acusados por cuanto lo golpearon cuando ya estaba en el suelo, sin que la víctima pudiera oponer resistencia debido a la posición en que se encontraba. Se debe tener presente además, que el ataque es en la madrugada, en un lugar obscuro, dos atacaban con golpes de pie, uno propinó golpes con un palo.

Por último, el tribunal superior concluyó que los jueces orales apreciaron la prueba con libertad, sin contradecir los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicamente afianzados, haciéndose cargo de toda la prueba rendida, fundamentando el fallo de manera tal que permite la reproducción del razonamiento utilizado para alcanzar las conclusiones a que ha llegado la sentencia.