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Hija de tripulante desaparecido: “Es difícil creer y sentir otra cosa a estas alturas: yo pienso que a mi papá le dieron muerte”

Por Nicolás Ulloa Domingo 24 de Enero del 2016

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El próximo miércoles 27 de enero se cumple un año de la desaparición del tripulante padre de familia José Márquez Saldivia, quien fue visto por última vez saliendo de un restaurante del centro de Punta Arenas, supuestamente rumbo a su trabajo en el muelle Arturo Prat.

A 12 meses de que se esfumara el rastro del trabajador, su hija, Constanza Márquez Celedón, quien ha encabezado la búsqueda de su padre y justo antes de iniciar una nueva vida en la capital, dialogó con El Magallanes sobre cómo ha sido el año más duro de su vida.

– Ha pasado casi un año desde la desaparición de su padre. ¿Qué y cómo ha cambiado su vida?

– “Cambió todo emocional, económica y familiarmente. Mi papá era mi sustento y con él no pasaba penas. Conversábamos, me trataba como si aún fuera su pequeña, me gustaba mucho cuando me decía: ‘Mi bambú’. Me hacía sentir bien y querida, nos complementábamos, éramos uno solo. Siempre cumplía todos mis gustos como única hija (sonríe), pero, a pesar de todo lo que he llorado en silencio, siento que aun no es momento de caer y bajar los brazos, todavía estamos tratando de buscar una respuesta a lo que sucedió aquella noche. Mi papá no era un mal hombre y, si ya no está en esta tierra, sé que está conmigo acompañándome en cada paso que doy”.

– ¿Cómo enfrentas hoy esta situación?¿Qué planes tienes?

– “Actualmente, estoy trabajando, pero a fin de mes dejo mi empleo para emprender vuelo y terminar lo que mi papá tanto deseaba, que estudiara. Terminaré mi ingeniería en Telecomunicaciones. Quizás me cueste. Creo que mi cabeza actualmente no está bien como para dar este paso, pero aún tengo fuerzas y mi papá y mi mamá son el motivo por el cual estoy dispuesta a intentarlo. Sé que sería una felicidad para ambos y es lo que él deseaba”.

– ¿Recuerda cuál fue la última conversación que tuvo con su padre?

– “La última conversación fue el día que desapareció, el 27 de enero del 2015. El estaba en el muelle en su remolcador y yo, en mi casa. Me llamó aproximadamente a las 22,30 y me preguntó cómo estaba, me echaba tallas al preguntarme por mi mamá ya que ella siempre anda barriendo y luego nos pusimos de acuerdo para que al día siguiente en la mañana, cuando saliera de su turno de la noche, nos juntáramos para hacer los trámites para irme a estudiar al norte”.

– ¿Qué ha sido lo más doloroso durante este tiempo que ha pasado?¿En qué momento de su vida ha extrañado más a su padre?

– “Lo que más me duele es su ausencia y no saber cómo ni dónde encontrarlo. Me desespera, me duele y me mata. Creo que no puedo describir un momento de mis días donde más lo he extrañado. Cada día que pasa lo extraño un poco más. Nunca creí que existiera esta manera de echar de menos a alguien. Aunque no lo parezca, eso me mata día a día, pero, sin duda, el momento que marcó su ausencia fue para mi titulación de técnico en Telecomunicaciones. No asistí, ya que no valía la pena recibir un título y un logro sin él. Estaba mi madre, pero todo sería mejor con ambos a mi lado y, bueno, para qué hablar de Navidad y Año Nuevo. Fue doloroso”.

– ¿Cómo ha cambiado a su familia la desaparición de José Márquez?

-“Todo ha cambiado. Mi mamá está con una tremenda depresión, tratando de salir adelante por mí. Yo he cambiado. A veces, siento que me he vuelto fría. Mi ‘nana’ está cada vez más enferma por la angustia de perder a su hijo. Al principio, con mis tíos y mis hermanos, iniciamos una búsqueda incesante que no ha terminado tratando de encontrarlo en cada lugar que vamos, muchos dejaron sus trabajos, pensando y teniendo la esperanza que mi papá iba a aparecer, sólo nos faltan más refuerzos por parte de las policías”.

– ¿Cómo evalúa la investigación para dar con su papá?

– “Por parte de las policías, ha sido poca, por no decir nula. Han hecho cosas y no se niega, pero su trabajo ha sido tan lento que no logran obtener una respuesta concreta. Siento que pasan los días y me los imagino detrás de sus escritorios haciendo nada y, de toda la información que les hemos llevado, pareciera que no la toman en cuenta. Sobre Carabineros, ¡ni hablar, no los hemos visto! Esto nos da a entender que el caso de mi papá les quedó grande. Creo que no alcanza ni para un 0. Así de dura soy, no me interesa si se querellan contra mí, ya no tengo nada más que perder (…) He pedido que se vuelvan a revisar las cámaras, porque creo que no puede ser un error aleatorio el que no se haya registrado nada, debió haber sido intencional, hubo manipulación y, si estoy equivocada, que no quede duda que daré las disculpas correspondientes”.

– ¿Qué cree que no se hizo y qué habría sido fundamental para tener resultados positivos antes?

– “Que la PDI hubiese reaccionado desde el momento que se hizo la denuncia. Los dos primeros días son fundamentales y pienso que lo dejaron como un caso sin importancia hasta que empezamos a hacer ruido. A él le hicieron daño. Mi papá trabajó muchos años como marino mercante y tiene experiencia de las reacciones del mar, dudo que se haya querido suicidar como muchos dicen o se haya ido de la ciudad al extranjero. Y, sí, quizás ahora hay una sola línea de investigación, pero siento y sé que faltaron cosas por hacer. Faltó gente a la cual interrogar, faltó un poco más de presión”.

– Durante este tiempo, ha sido particularmente dura con sus críticas a la PDI. ¿Cree que han servido de algo sus reclamos?

– “Me imagino que sí. Las marchas nos han ayudado, pero aun así, no veo avances, estamos aun en lo mismo de siempre. La reputación de la PDI queda por el suelo porque ellos lo hacen ver así al no salir a terreno en busca de las personas desaparecidas, sobre todo de mi papá. Como familia, hemos investigado más que ellos, sin tener los conocimientos que poseen. Lamentablemente no podemos entrar a un lugar a la fuerza y forzar a hablar a quienes creemos sean los posibles responsables. Lo único que le pido a las policías es que sean firmes y, si tienen algún sospechoso, deben hacerlo hablar como sea. Ellos, más que nadie, saben cómo hacerlo”.

– Junto a su familia han intentado de todo para encontrar a su padre. ¿Le da tranquildad el sentir que han hecho todo lo que ha estado a su alcance?

– “Siento que falta mucho más por hacer, mucho más. Incluso, a veces siento que no hago nada, pero cada uno tiene su vida y hace lo que puede para ayudar. Pero, que quede claro que nunca vamos a dejar de buscarlo y hacer recuerdo a la comunidad que mi papá está desaparecido y tiene una familia que cada segundo sufre por encontrarlo (…) Este peso no se lo doy a nadie, porque, de verdad, duele, cuesta salir adelante y poder descansar de la angustia que, en vez de apagarse, se va incrementando”.

– ¿Qué cree que pasó la noche que desapareció su padre?

– “Yo siento que a mi papá le hicieron daño, más de una persona. El no era de peleas, ni de deberle a nadie. Más bien era solitario, lo que me ayuda a entender que lo hicieran desaparecer, no sé si saliendo del local de calle Errázuriz o entrando al puerto, esa es mi duda. Es tanta la conexión que existe entre él y yo, que sentí esa noche que algo le había pasado. Lloré mucho, hasta como las 3.30 horas, sentí mi corazón apretado justo la hora en que lo vieron salir del Colonial”.

– En una oportunidad me dijo que creía que su padre estaba fallecido. ¿Sigue pensando así?

– “Es difícil creer y sentir otra cosa a estas alturas. ¡Qué más quisiera que estuviera vivo y correr para buscarlo al lugar donde esté! Las personas especulan que se fue al extranjero o que está con otra mujer, pero eso no es así, nunca me hubiera abandonado de esta manera sabiendo el daño que haría a mí y a mi familia. Conociéndolo, es difícil que se haya ido por voluntad propia. Sigo creyendo que le dieron muerte”.

– En los últimos meses, ha tenido importantes logros en su vida personal, laboral, estudiantil y sumado a nuevos desafíos ¿Qué cree que le habría dicho él? ¿Cree que estaría orgulloso?

– “Siempre se ha sentido orgulloso de mí, esté donde esté. Lo único que él quería era que terminara mi carrera y lo logré. Ahora haré mi ingeniería, trabajo para darme mis gustos. Si mi papá estuviera conmigo, me aplaudiría  y me felicitaría por mis logros (…) No está físicamente, pero siento que está conmigo en cada paso que doy. Lo sueño y lo siento a mi lado y eso me da fuerzas para seguir en pie”.

– Si cree que su papá está fallecido, ¿qué cree que le pasó?

– “Como dije antes, a mi papá lo lastimaron, tal vez no fue intencional y las personas que estuvieron con él le dieron un mal golpe y ocultaron su cuerpo. El no era de amigos, sino sólo de conocidos y, tal vez, pensaban que mi papá tenía mucha plata, pero no era así. Todo lo que juntaba era para mis estudios y, si salió a un local a tomar un trago, es porque se daba sus gustos de repente y siempre llegaba a la casa cuando salía. A estas alturas, desconfío tanto de la gente del puerto como la gente del local de calle Errázuriz”.

– Ahora va a viajar a estudiar a Santiago ¿Queda atrás este capítulo tan triste de su vida?

– “Me iré a estudiar, pero eso no significa que esta etapa de mi vida quede atrás. Es un capítulo que ha quedado pegado y no se cerrará hasta que termine esta maldita pesadilla. Mientras mi papá no aparezca, será mi presente todo el tiempo. Viajaré constantemente a Punta Arenas ya que mí papá no es un capítulo para mí, él es mi vida y, aunque no lo tenga físicamente, siento que está conmigo en todo momento. Por supuesto, extrañaré el lugar donde vivimos juntos, donde están sus cosas, sus fotos, su asiento, no veré esas cosas por un tiempo, pero siempre estaremos juntos”.

Al cierre de esta entrevista, cabe consignar que, al ser consultado el fiscal regional, Eugenio Campos, sobre esta causa en particular ha indicado que no ha habido ni nuevos antecedentes ni nuevas diligencias, pero que, al ser una denuncia de presunta desgracia, no existe una fecha próxima para su cierre.