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Joven de 18 años en situación de calle clama por ayuda para salir de la indigencia

Por Nicolás Ulloa Miércoles 8 de Julio del 2015
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Sólo quiero tener un trabajo, y poder ver a mis hermanos (…) yo bebo, eso es verdad, y me han detenido dos veces por robar comida, pero no le hago daño a nadie ni he vendido mi cuerpo, no soy así, sólo quiero salir de la calle”, es parte del sentido clamor de la joven natalina Bernardita Soto Pérez, de 18 años, formulado a La Prensa Austral. La mujer en situación de calle reconoció que quiso esperar a estar sobria y tranquila para buscar ayuda entre la comunidad, a través de nuestro medio.

Los eventos que a continuación se relatan, son parte del testimonio que la mujer entregó a la opinión pública. Inicia su historia recordando lo ocurrido la noche del lunes recién pasado en la hospedería del Hogar de Cristo, en Avenida España, donde por tercera vez, y ahora usando un cable de audífono, intentó quitarse la vida.

– ¿Por qué lo hiciste?

– “Porque no lo estoy pasando bien, hay gente que me trata mal, hay injusticias en el hogar que me dan pena y no me parece bien. Aparte, hoy (ayer) día me dieron el alta y fui donde mi mamá y no quiso verme, no estoy bien”.

– ¿Hace cuánto tiempo que vives en la calle?

– “Hace como un año, viví debajo del puente en la Costanera, pero ya no vamos más para allá”.

¿De qué vives? ¿Cuéntame cómo es tu día?

– “Para comer ‘macheteo’, pedimos dinero y compramos algo. Vamos al Centro de Día, jugamos un rato allá y nos escondemos del frío, después vamos al Hogar de Cristo a comer y dormir, eso es cuando nos dejan entrar, porque ahí no todos entran”.

– ¿Andas acompañada?

– “Sí, con mi pareja, pero él está preso ahora porque tuvo un problema con su ex mujer, y como a mí me tienen rabia, no ando con los otros ‘viejos’, ellos hacen cosas que no me gustan, y prefiero andar sola”.

– ¿Qué te gusta de vivir en la calle?

– “Nada, no me gusta. Uno pasa frío, le pegan, tiene problemas con la gente y todos te miran mal. Sólo quiero tener un hogar, un trabajo y dejar de pedir ayuda en la calle”.

– ¿Cuántas veces te has intentado suicidar?

– “Tres veces”.

– ¿Lo vas a volver a hacer?

– “No lo sé, quiero que termine todo lo malo que me pasa. El problema que yo tengo, es que cuando me da rabia me ataco a mí misma, yo no le hago daño a nadie, sólo a mí. Por eso cuando en la hospedería me tratan de pasar por encima o hay injusticias hago estas cosas”.

– ¿Has ido al hospital a pedir ayuda?

– “Siempre que la ambulancia me ha llevado después de que me he querido ahorcar, me revisan, me dan remedios y me mandan para la casa, y yo ni tengo casa”.

– ¿Qué vas a hacer ahora?

– “Yo creo que no me van a dejar entrar al Hogar de Cristo por lo que hice, aparte que creo que la señora Andrea me tiene ‘mala’, así que me tocará dormir en la calle nada más, en la nieve. Quizás así sería mejor, así me muero de frío tal como ocurrió con un amigo el otro día”.

– ¿Y qué quieres hacer Bernardita ahora?

– “Quiero estar bien, que me ayuden, que mi mamá me quiera y tener un trabajo. No tomo mucho, pero quiero poner de mi parte para dejarlo (el alcohol), quiero cambiar y tener una casa”.

Opinión de la Fundación

Desde el Hogar de Cristo, fue el director ejecutivo de la Fundación, Mario Oyarzún, quien señaló estar al tanto y muy preocupado por la situación de Bernardita.

El directivo admite que incluso personalmente se ha entrevistado con la joven, pudiendo constatar los trastornos que presenta, patologías de tipo psiquiátrico que atañen a entes especializados y que escapan al alcance de las facultades del hogar.

“Esta joven requiere ayuda profesional, no es entendible que después de tres intentos de suicidio ella vuelva a salir del hospital, necesita un tratamiento y no vamos a permitir que se cuestione nuestra institución por labores que no son de nuestra competencia (…) la joven ha sido auxiliada en sus intentos por nuestros funcionarios, y seguirá siendo recibida, pero no queremos ser cuestionados si es que concreta su cometido en la hospedería, en eso somos enfáticos”, explicó el profesional.

Consultado sobre la incertidumbre de Bernardita, quien temía no volver a ser recibida en la hospedería, aseguró que mientras cumpla las normas básicas de ingreso (no llegar en estado de ebriedad) seguirá siendo recibida, pero pidió que alguien se interese en ayudarla.

Finalmente, aseguró que hoy se reunirían directivos del hogar con la dirección del Hospital Clínico, a fin de discutir diferentes materias que les compete a ambas entidades, entre las cuales, se tocará el caso en particular de la usuaria que protagoniza esta crónica.