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  • Rafael Avelino Astorga Mancilla

La trayectoria del “Dios” más humano

Por Agencias Jueves 26 de Noviembre del 2020

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El 22 de junio de 1986 es una fecha que está marcada a fuego en la historia del fútbol mundial. Ese día, Argentina se cobró venganza por la Guerra de las Malvinas y eliminó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986.

Y en el estadio Azteca, el “Pelusa”, ese jugador que nació el 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito, se convirtió en el “Barrilete Cósmico” con un golazo de otro planeta.

Y también, como lo describió el uruguayo Eduardo Galeano, se transformó en el “Dios Sucio, el más humano de los Dioses”, al anotar un gol con la mano.

“CEBOLLITA”

Maradona, octavo hijo de Don Diego y Dalma Salvadora Franco, “Doña Tota”, creció en la pobreza y humildad de Villa Fiorito, un “barrio privado de Buenos Aires…privado de agua, luz y teléfono”.

Su papá dirigía un equipo llamado Estrella Roja, por lo que siempre estuvo vinculado al fútbol. “Cebollitas”, la filial infantil de Argentinos Juniors, le echó el ojo y no tardó en debutar a los 15 años en el profesionalismo con la camiseta del “Bicho Colorado” ante Talleres de Córdoba. Lo primero que hizo fue un caño, ganándose de inmediato el cariño de la hinchada por su atrevimiento. Era el “Pibe de Oro”.

Un año después, en 1977, fue convocado a la Selección argentina y todos esperaban que integrara el equipo que preparaba César Luis Menotti para el Mundial del ’78, sin embargo quedó fuera del plantel que luego ganaría la cita planetaria en casa.

Su revancha la tuvo en 1979, siendo capitán de la “Albiceleste” en el Mundial Sub-20 que conquistó en Japón.

BOCA Y ESPAÑA

En 1980, después de cinco años en Argentinos, fichó en el club de sus amores, Boca Juniors, donde “la rompió”, y después en 1982 dio el salto internacional a  Barcelona.

Pero su paso por el conjunto catalán no fue como él hubiese querido. Si bien conquistó tres títulos de corte menor (Copa del Rey, Copa de la Liga y Supercopa de España), defendiendo al club blaugrana lo fracturó el volante Andoni Goikoetxea, conocido por su violencia, en un partido ante Athletic Bilbao.

Además en 1982 jugó un discreto Mundial de España, con Argentina eliminada en la segunda fase grupal.

CONSAGRACION

Tras su paso en Cataluña, Maradona fichó en Nápoles en 1984, donde vivió su época más gloriosa como futbolista. Fue recibido como ídolo en San Paolo y pese a las polémicas, cuando se fue lo hizo en la categoría de “divinidad”.

En el sur de Italia lideró un equipo que no tenía como pelear con los “gigantes” del norte, como Juventus, Milan, Inter (y en menor medida la Roma).

Sin embargo, con su genialidad, logró ganar dos “scudettos”. El primero, ante la Juventus de Michel Platini y el segundo contra el Milan de los holandeses Marco Van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard.

También levantó una Copa Italia y una Supercopa Italiana, además del primer título internacional del club, una Copa Uefa en 1989, venciendo a Stuttgart.

CAMPEON MUNDIAL

El gran sueño de Maradona se cumplió en 1986, cuando se consagró campeón mundial en México. La leyenda se agigantó en el duelo con Inglaterra. Aún con las heridas abiertas por la Guerra de las Malvinas, Maradona hizo delirar a su país y al planeta entero con dos jugadas, separadas por cinco minutos, un gol con la mano, que todo el mundo vio, menos el árbitro; y la mejor anotación de la historia dejando en el camino a sus rivales desde antes de la mitad de la cancha y eludiendo al portero para marcar en el estadio Azteca. La “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”.

Tras la victoria ante los ingleses, Argentina superó sus dos últimos escollos: la semifinal ante Bélgica, con otra obra maestra de Maradona, y la final ante Alemania, donde Diego no anotó, pero sí brindó la asistencia para el gol del triunfo que anotó José Burruchaga.

FINAL PERDIDA

En 1990 llegó el momento de defender el título en el Mundial de Italia. Argentina era favorita y con Maradona lesionado de un tobillo igual llegó a la finalísima de un torneo marcado por polémicas.

Pero Maradona y compañía eliminaron al dueño de casa en semifinales. Y eso le terminó pasando la cuenta.

Es que los italianos no perdonaron a Maradona. Pifiaron el himno argentino en la final y el astro no fue trascendente. A la postre, campeonó Alemania con un discutido penal y en la entrega de medallas Diego no le dio la mano a Joao Havelange, entonces presidente de la Fifa. Era el comienzo del fin.

ADICCIONES

En 1991 dejó Nápoles tras dar positivo por cocaína y sus adicciones empezaron a causar impacto en su trayectoria deportiva. Fue suspendido por 15 meses, y en Buenos Aires lo detuvieron por posesión de drogas.

En 1992 regresó de la mano de Bilardo, en Sevilla, pero tras un conflicto público con el “Narigón” fue desvinculado del equipo.

Al año siguiente fichó en Newell’s y, de paso, ayudó a Argentina a clasificar al Mundial de Estados Unidos ’94 en un sufrido repechaje ante Australia.

En la mencionada cita, Maradona se reencontraba con su mejor versión. Pero otro control antidopaje lo golpeó y la imagen quedó para la historia, con una enfermera sacándolo de la cancha. Dio positivo por efedrina y la Fifa lo sancionó por 15 meses. “Me cortaron las piernas…”, enfatizó el astro, mientras Argentina quedaba eliminada en octavos de final.

ADIOS AL FUTBOL

Tras cumplir castigo, Maradona incursionó como técnico, en Racing, sin éxito. Después fichó en Boca Juniors, club con el que finalizó su carrera el 30 de octubre de 1997, después de un tercer doping positivo.

El año 2000 sufrió diversos problemas de salud y bordeó la muerte. Tuvo que rehabilitarse en Cuba y en 2001 recién realizó su partido de despedida, con varias figuras del fútbol mundial. Al final, su discurso quedó en la historia del deporte: “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

MUNDIAL DE 2010

En 2008 Maradona volvió al fútbol, probando otra vez como director técnico. Y lo hizo al frente de la “Albiceleste”, tras la renuncia de Alfio Basile, en las clasificatorias rumbo a Sudáfrica 2010.

Pese a ser cuestionado por su capacidad para estar en el cargo, su aura e imagen fueron importantes para levantar anímicamente al equipo, con la emergente figura de su sucesor, Lionel Messi. Al final clasificó, pero en tierras africanas una rotunda goleada a manos de Alemania terminó con su periplo como seleccionador.

Después incursionó en equipos de medio oriente y volvió a tomar relevancia mediática al firmar por Dorados de Sinaloa en México, hace dos años. Tuvo una buena campaña (18 triunfos, 10 empates y siete derrotas), pero finalmente dejó el equipo a mediados de 2019 para dedicarse a sus problemas de salud.

Su última parada en el fútbol fue Gimnasia y Esgrima La Plata, desatando fervor popular no sólo en el “Lobo”, sino también en el resto de los equipos del fútbol trasandino.

En cada partido como visitante, Maradona recibió homenajes por parte de las dirigencias de todos, incluyendo Boca y River. Fue como un tour de despedida para la figura más talentosa y controversial que brindó Argentina para el fútbol mundial.

CULTURA POPULAR

Además de la creación en 1998 de la “Iglesia Maradoniana” por un grupo de seguidores del “10” en Argentina, el astro fue figura emblemática apoyando la creación de sindicatos de futbolistas.

Asimismo, tuvo apariciones en producciones filmográficas, como en un documental de Emir Kusturica, “Maradona by Kusturica”; al igual que “Maradonapoli”, “Maradona, la Mano di Dio” y “Amanda a Maradona”.

Incluso, fue objeto de varias canciones dedicadas a su trayectoria. Una de las más conocidas es “Maradó” de Los Piojos, además de “La Mano de Dios” de Rodrigo, pasando por “Yo te sigo” de Los Calzones, “Santa Maradona” de Mano Negra, “Maradona” de Andrés Calamaro, “Capitán Pelusa” de Los Cafres, “Para siempre, Diego” de Los Ratones Paranoicos y “La vida es una tómbola» de Manu Chao, entre otras.

También fue invitado por el grupo británico Queen a subirse a un escenario, en una recordada imagen. Incluso, probó suerte en la música cantando con el dúo Pimpinela. Un artista en su máxima expresión.