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Adultos mayores: los olvidados de la pandemia

Por Dr. Ramón Lobos Miércoles 16 de Diciembre del 2020

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En esta pandemia muchos son los que han alzado la voz y han hecho ver la necesaria reactivación de su sector económico o social. Todos con diversos niveles de masividad en sus demandas y firmeza en defenderlas.

Los adultos mayores en Chile y en Magallanes no han tenido un peso gravitante o no han hecho valer su disconformidad con las medidas desarrolladas. A diferencia de otros lugares de Latinoamérica o en Europa donde el clamor de los mayores ha sido eje central en la toma de decisiones por los gobiernos nacionales o locales. Allá sí funciona la democracia y la toma de decisiones locales a diferencia del marcado centralismo impuesto también en el manejo de la pandemia en Chile.

En Magallanes los adultos mayores de más de 75 años están confinados en su domicilio desde mayo, largos 7 meses y los mayores de 80 años desde marzo, o sea 9 meses de confinamiento. En tanto, en el resto del país desde septiembre cuentan con permisos especiales para salir a caminar o deambular por sus barrios.

Quienes por motivos laborales debemos desplazarnos por la ciudad hemos visto, sobre todo en estos días de sol, gran cantidad de gente en las calles. Pero lamentablemente el grupo minoritario es justamente el de los mayores. Quienes debieran estar haciendo actividad al aire libre justamente en estas ocasiones.

Pregunto si alguna vez la autoridad de salud o las autoridades sociales con foco en adultos mayores han informado del uso de estos permisos, sólo interesan los números globales en toda la población. Los permisos para mayores no cuentan en esas estadísticas. Por eso no sabemos ¿Cuantos permisos semanales se otorgan para dejar alimentos a personas mayores? ¿Cuántos permisos para acompañar a familiares mayores con dependencia y que requieren asistencia?

Esa información debiera ser el insumo para desarrollar políticas  focalizadas y saber cuántos mayores no están viendo satisfechas sus necesidades y por lo tanto cuántos deben recibir el apoyo y trabajo del Estado. Un Estado que está ausente en políticas focalizadas en el territorio, como lo hace con el sector productivo, pero que tiene a los mayores invisibilizados en sus necesidades. Los organismos sociales del Estado como Senama o el Ministerio de Desarrollo Social simplemente no se escuchan planteando necesidades de este grupo para el presupuesto o tareas en el 2021, están ausentes y no representan las necesidades de este grupo etáreo que son su responsabilidad.

Las catastróficas situaciones vividas localmente en los Eleam públicos y privados demuestran también la falta de focalización de sus políticas a desarrollar. No han hecho la pega, se han colgado de lo que salud y salud municipal tienen elaborado. Pero desde esos servicios no ha habido ningún aporte de recursos económicos en personal o en infraestructura para su atención.

Incluso mucho de lo que se ha implementado es a base de proyectos de los voluntariados desplegados localmente, quienes tienen catastros de los mayores de sus sectores o beneficiarios. La ausencia de trabajo territorial revela la gran falencia del sistema público de atención a los mayores.

No hay un conocimiento del territorio y sus necesidades. Algo tan simple como saber quiénes son los más mayores y con más requerimientos sociales en la comuna, y a partir de ello focalizar y diferenciar la ayuda. Suena paradójico que estas instituciones del Estado pidan que quienes tienen necesidad se comuniquen con un call center para hacer llegar sus necesidades, debiendo ser al revés.

El Estado ha fallado con los mayores, no basta el confinamiento si no se llega con medidas de apoyo y trabajo.

¿En qué matinal o canal de televisión enseñan ejercicios de activación para mayores, juegos o actividades lúdicas, para desarrollar en sus casas mientras ven esos programas? Sólo teoría se escucha esporádicamente ¿En qué radio invitan a conversar o a cantar  para  mantenerlos conectados a lo que sucede? ¿En qué momento se focaliza en ellos?

¿Cuánto más tendrán que esperar para ver resueltas sus necesidades?
Se dice y esta pandemia lo confirma: Los mayores son sujetos pasivos del hacer del Estado y sus instituciones. Es hora de escucharlos, es hora de pensar y creer en ellos para tomar decisiones sobre su futuro ya para el otro año.

Son casi 10 meses perdidos, de retroceso para los que aún continúan con vida y seguirán estando vivos por mucho tiempo más. También son más los que han partido en un silencio y abandono social que no podrá ser cubierto con ningún reconocimiento posterior. Sus muertes son heridas abiertas en la historia familiar y local.

Por ese respeto a ellos, es hora de sentarse a planificar la recuperación de nuestros mayores. Nuestros jóvenes y niños están aprendiendo que los mayores son un grupo sacrificable y postergable en nuestra sociedad. Pésimo ejemplo para el futuro que nos tocará vivir a muchos.

Al menos por eso debiera ser una preocupación regional. Total todos seremos viejos en algún momento, de lo que hagamos hoy por ellos depende la calidad de nuestra vejez, pero por sobre todo la dignidad que ellos se merecen.