Necrológicas

Más de mil personas se controlan por diabetes tipo 1

Por La Prensa Austral Sábado 9 de Enero del 2021

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En Magallanes

En Magallanes más de mil personas se controlan en la red pública de salud por diabetes tipo 1. Son personas que deben medirse la glicemia a diario, lo que implica un mínimo de 8 pinchazos en los dedos al día, es decir, al menos unos 3.000 al año, lo que es complejo, especialmente en el caso de los niños.

En la actualidad hay una alternativa que ayuda a disminuir significativamente el número de pinchazos, que es el sensor de glucosa, que está disponible, pero cuyo costo mensual supera los 90 mil pesos, además de los otros gastos asociados, lo que se hace imposible para muchas familias. Por tal razón, un grupo de papás se unieron en la campaña #SensorDeGlucosaParaTodos para solicitar que el Estado priorice la codificación en Fonasa de esta tecnología, y así se pueda llegar a la mayor cantidad de personas con diabetes y mejorar sustancialmente su calidad de vida.

La diabetes mellitus es una enfermedad irreversible que progresa en un proceso degenerativo que conlleva complicaciones crónicas, tales como enfermedades cardiovasculares, neuropatía, enfermedad renal crónica y retinopatía, las que son responsables de importante carga de enfermedad y mortalidad.

Desde el Servicio de Salud señalan que si los pacientes logran mantener sus niveles controlados, el riesgo de estas complicaciones disminuye de manera significativa. Es por ello que en el contexto de la pandemia, es de suma importancia que los pacientes se mantengan controlados.

Pablo de la Cerda, de actuales 40 años, fue diagnosticado con diabetes tipo 1 a los 22 años. Su hijo mayor, Julián, de 9, también enfrentó diabetes tipo 1 a los 2 años, no obstante, la tecnología ha sido una gran aliada para el tratamiento del menor, pues al contar con un sensor de glucosa ha sido una herramienta fundamental para controlar su diabetes, sobre todo para no tener que ser despertado en las noches para ser pinchado y medir sus índices de glucosa. La familia ha cubierto todos los gastos de este equipo.

“Este dispositivo libera a los niños del dolor de los frecuentes pinchazos en el dedo, no los elimina, pero los disminuye, lo que facilita su control. Te facilita mucho la vida, igual se tienen que poner insulina con un pinchazo, pero al menos no se están pinchando todo el día”, complementa el padre de Julián, quien busca que al menos los niños puedan tener facilidades para acceder a este tratamiento.