Necrológicas

Participar, elegir y colaborar

Por Marcos Buvinic Domingo 16 de Mayo del 2021

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Este fin de semana es muy importante en la vida de nuestro país, pues elegiremos nuestras autoridades locales (alcalde, concejales, y la nueva autoridad que es el gobernador regional) y a los miembros de la convención constitucional que tendrán la misión de redactar la nueva constitución del país.

Es una elección complicada, en medio de la pandemia y con una cantidad de candidatos que, para muchos, dificulta tener claras sus preferencias. He escuchado de varias personas que no irán a votar; algunos por temor al contagio del virus, otros -muchos más- porque se sienten decepcionados de la política y de los políticos y no creen que sirva para algo ir a votar, y otros que de modo egoísta e individualista no se interesan en lo más mínimo por las cosas que tienen que ver con nuestro modo de convivencia como sociedad y sólo buscan algo que sea divertido o rentable.

Claramente, quiero invitar y llamar a participar e ir a votar este fin de semana, a no ser que haya situaciones de fuerza mayor que a algunas personas le impidan hacerlo.

Cuando había clases de Educación Cívica se enseñaba que la soberanía reside en el pueblo, y que ésta se expresa por medio de los poderes del Estado y a través de la elección de las autoridades de esos poderes que son elegidas por votación de todos los ciudadanos. Actualmente, para muchos, todo eso suena como palabras vacías, no les dicen nada y no se cree que eso sirva para algo.

Pero resulta, que al elegir al alcalde y los concejales estamos votando por quienes tendrán la responsabilidad de gestionar la vida de nuestra ciudad, en aspectos tan fundamentales como ciertos ámbitos de la salud y de la educación, o de la seguridad ciudadana, por nombrar algunos, y otros ámbitos tan cotidianos como el tránsito y el estado de nuestras calles, o el retiro de la basura y su tratamiento, entre muchos otros. Es como si, según el modelo de una empresa, estuviéramos eligiendo al gerente de la ciudad y su directorio.

¿Cómo no nos va interesar que nuestra ciudad, su funcionamiento y desarrollo, esté en buenas manos, según lo que cada uno considera?, ¿cómo no le va a importar, a usted o a mí, que quienes dirigen y gestionan tantos aspectos de nuestra vida cotidiana sean personas capacitadas para hacerlo, con buenos equipos de trabajo, y que sean personas honestas, con espíritu de servicio público en la búsqueda del bien común, en lugar que las autoridades sean unos pillos y aprovechadores? Por eso, participe y participe eligiendo, porque si no son otros -los que van a votar- los que eligen por usted.

Esto vale también, y mucho más, para la elección de los que serán encargados de redactar la nueva constitución de nuestro país. De nuevo, participe y participe votando, manifestando su punto de vista a través del voto, y en la esperanza que sean elegidos los que usted considera como los más aptos para esa misión.

En todo esto se trata de participar, elegir y colaborar. Eso significa que si usted no consigue que triunfen sus candidatos se va marginar de todo, o que usted pase a ser una oposición que “niega la sal y el agua” a quienes salieron elegidos, según algunas expresiones trasnochadas de la política en nuestro país; porque, si lo que está en juego es el bien común, la oposición debe colaborar respetando la voluntad de la mayoría, ejerciendo una función fiscalizadora y proponiendo alternativas a las propuestas de la autoridad. Se trata, entonces, de colaborar con el bien común y no de “tirar a partir” a quienes han sido elegidos por voluntad de la mayoría.

Para colaborar en vistas al bien común, es necesario conversar y hacerlo en el diálogo que busca acuerdos y consensos, porque lo que está en juego es el bien de todos. En ese diálogo ahora se busca acordar los “mínimos comunes” y eso está muy bien, pero mejor sería buscar colaborativamente los “máximos posibles”.

Como decía Humberto Maturana, el gran científico y humanista recientemente fallecido, “se dice que el progreso tiene que ver con la competencia. No quiero desvalorizar a Darwin, pero es un hecho que cuando competimos, el autoengaño es pensar que mi bienestar radica en negar al otro”.

Para los cristianos, discípulos del Señor Jesús, es muy claro que nunca podemos restarnos de lo que tiene que ver con el bien común, y por eso, para nosotros es un deber de conciencia participar e ir a votar.

Entonces, participe, elija y colabore; ahí se está jugando el bien de todos.