Necrológicas

Algunos recuerdos del “Barrio Prat” (3ª parte)

Por Marino Muñoz Aguero Domingo 6 de Junio del 2021

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En cuanto a los servicios, qué decir. El antiguo hospital se levantó en 1953 en la calle Angamos y la torre que da a la calle Condell, en 1980. El recinto impactó en el desarrollo y fisonomía del barrio. Vienen a la memoria esas tardes de domingo, el día de visitas, cuando en el acceso de la calle Angamos se instalaban los vendedores de las más diversas especies, todas prohibidas para los enfermos, como turrón, berlines, confites o galletas. Entre ellos, el querido y entrañable “Chamaco” La Paz Valderrama que llegaba con sus turrones y “cachitos”. Se generaba un ambiente de fiesta, si hasta venía el organillero (Rivas) con remolinos, pelotas de aserrín, adminículos diversos y el lorito para sacar la suerte. Quizás fue la instalación del centro asistencial que motivó la apertura de la Farmacia “Prat” (la primera farmacia de barrio en la ciudad) en Angamos y Señoret, de propiedad de Antunovic y Mallo, dueños también de la Farmacia “Salud” del centro. También había una pompa fúnebre en la primera cuadra de la calle Condell de Zenteno hacia arriba.

Como si todo esto fuera poco, también existía una heladería; la Fábrica de helados “El Pingüino” de Eulogio Tapia, que vendía sus productos en el kiosco que se ubica hasta la fecha en la esquina nororiente de Angamos con Zenteno, eran productos de su propia fábrica. En la línea de los artículos de librería, estaba el moderno y elegante local de la “Imprenta y Librería Rasmussen”, al lado del almacén de Strello por General del Canto y también al lado de éste, pero por Zenteno estaba el negocio de Foschino, donde vendían diarios y revistas, golosinas, figuritas de álbumes, helados y diversos artículos de librería y se podía cambiar revistas. Había también otras imprentas en el sector, como el caso de “Impresos Copihue”, por ejemplo.

Otra institución gravitante para el barrio (aun cuando estrictamente, está fuera de sus límites formales) es la Cervecería ahí en la calle Patagona, tanto como fuente de empleo y como rectora de la vida de los “pratinos”: el paso del tiempo en el “Barrio Prat” no se mide en los relojes, lo mide el pito de la cervecería.

En cuanto a la vida societaria, relevante fue la llegada de la Parroquia de Cristo Obrero, así como la de Templos Evangélicos. También la Séptima Compañía de Bomberos en su tradicional edificio en Angamos con Avenida España, frente a la “Plaza Centenario”, que fuera antiguamente el Teatro Prat. Siendo más precisos: los “amplios salones” de “La Séptima” ahí donde se organizan u organizaban los bailes, los bingos y la coronación de la reina del barrio, era precisamente el antiguo teatro, el primer cine de barrio que hemos tenido en Punta Arenas.

En este aspecto también destacan: el Club de Suboficiales de Carabineros, la Sociedad Femenina de Socorros Mutuos y la Sociedad de Socorros Mutuos Arturo Prat, al alero del cual surge otro de los emblemas del barrio: el Club Deportivo Prat.

Para la práctica de deportes, en especial el fútbol, se contaba con diversos espacios, empezando por las canchas de la parroquia Cristo Obrero, que a poco andar contó también con gimnasio. Había unas canchas de fútbol a la altura de la calle Covadonga y otras en el cuadrante delimitado por Zenteno, Rómulo Correa, los edificios de la Empart y la calle Capitán Guillermos. Para la práctica del patinaje los adeptos debían ir hasta la laguna del Regimiento “Pudeto”. 

A propósito de “Chamaco”, el turronero de quien guardamos un afectuoso y cercano recuerdo. En ocasiones frecuentaba el Bar “Río Seco” de la Sra. Susana Levinieri, que estaba en calle Chiloé al lado sur de la sede de la Masonería. Ahí llegaba “Chamaco” a compartir con sus amigos escritores (el local fue durante muchos años la “guarida” de los escritores). Entre otros contertulios se contaba a Silvestre Fugellie, Osvaldo Wegmann, Eugenio Mimica o Marino Muñoz Lagos. Al momento de la despedida “Chamaco” le entregaba a cada uno de sus amigos un paquete de turrón; “de regalo para La Patrona”, les decía.   

Continuará…