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EDITORIAL

Cancillería y “Espacios compartidos”

Por La Prensa Austral Martes 10 de Agosto del 2021

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Nuevamente, la diplomacia chilena se ve sobrepasada por la viveza argentina respecto de la definición de los límites terrestres y marítimos.

La más reciente incursión se dio en torno a la Directiva de Política de Defensa de dicho país, donde, en el contexto del análisis del escenario estratégico regional, se deslizó un polémico término.

En efecto, en esta política, dictada el 6 de julio pasado y so pretexto de avanzar en las relaciones bilaterales, se intentó imponer el concepto de “espacios compartidos”.

Lo absolutamente preocupante e inaceptable fue que como tales se designó al estrecho de Magallanes y al mar de Hoces (zona del Drake), incluyendo el área de cabo de Hornos.

La Cancillería chilena debió enviar una protesta diplomática, tras la cual el gobierno de Alberto Fernández debió recular.

Mantener buenas relaciones diplomáticas, que abarquen la colaboración en todos los ámbitos, es una buena aspiración. Pero, pecar de ingenuidad es algo que no se puede aceptar de parte de quienes definen la política exterior chilena.

Sólo basta revisar cómo nos ha ido en términos de definición de límites, tanto marítimos como terrestres con el vecino país, desde el tratado de 1881, cuando, embarcados en la guerra contra Bolivia y Perú, Chile renunció unilateralmente a la Patagonia Oriental y a la mitad de Tierra del Fuego a fin de evitar que se abriera otro flanco.

Al menos, allí se reconoció un derecho histórico avalado legalmente: la integridad del estrecho de Magallanes y la soberanía chilena sobre este paso marítimo.

Respecto del mar de Hoces, ya existe el antecedente de las pretensiones argentinas, cuando, en 2009, ese país reclamó para sí unos 9 mil kilómetros cuadrados de plataforma continental.

Lo cierto es que la Cancillería argentina ha sido, históricamente, muy activa y expansionista en su política limítrofe. En cambio, Chile ha entrado en una especie de abulia, que, a la luz de todos los antecedentes y de la conducta trasandina, ya no resiste análisis.