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A propósito de “Mejor niñez”

Por La Prensa Austral Domingo 15 de Agosto del 2021

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Marta Jimena Pinto

Ministra presidenta de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas

A principios de agosto, el Poder Judicial presentó al país su “Política de efectivización de derechos de niños, niñas y adolescentes”, que contiene acciones concretas para avanzar en una justicia oportuna, rápida, accesible e inspirada en el cambio de paradigma desde un modelo proteccional hacia uno de pleno respeto a los derechos de la niñez ciudadana.

Entre muchas otras libertades, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño garantiza que éste debe ser escuchado “en todo procedimiento judicial o administrativo que afecte al niño, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional”. Más que un simple derecho a defensa, se consagra aquí la libertad para participar personalmente o elegir a su representante, quien debe recoger su testimonio, impresiones y, sobre todo, necesidades.

Esta disposición cobra más sentido cuando estamos cerca de la partida del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, que el 1 de octubre reemplazará al Servicio Nacional de Menores y espera, con ello, dejar atrás una historia de errores en el tratamiento y reparación de la infancia vulnerada. La nueva institucionalidad, que dependerá del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, no incluye abogados para la representación jurídica de niños, niñas y adolescentes: esta función será ejercida por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos a través del Programa Mi Abogado, al cual deben traspasarse, antes de octubre, miles de casos actualmente vistos por los programas de representación jurídica de Sename. 

Tratándose de niñez, en el Poder Judicial hemos aprendido a celebrar los cambios como una inyección de ánimo para seguir adelante en la misión de proteger y reparar a la infancia vulnerable y dañada. Por lo tanto, damos la bienvenida a “Mejor Niñez” y volvemos a depositar nuestra confianza en un servicio colaborador de la justicia para que estos niños, niñas y adolescentes a los que conocemos en tribunales quizás demasiado tarde, cuando como sociedad no hemos sido capaces de protegerlos y sean debidamente oídos, como sujetos en el pleno ejercicio de sus derechos. También nos interesa la calidad de la atención que se les brindará, cuya elección de proyecto dependerá específicamente del director regional del nuevo servicio.

Las particularidades de la Región de Magallanes aumentan el desafío. El difícil acceso a las localidades significa que, en ocasiones, vulneraciones complejas reciban una sola atención presencial al mes, de parte del programa designado para tales efectos. A junio de 2021, Ultima Esperanza, Tierra del Fuego y Cabo de Hornos tienen 57 casos representados desde las Oficinas de Protección de Derechos, cuyo rol fundamental no es ese. A nivel regional, la demanda por atención ambulatoria no alcanza a ser cubierta por los profesionales de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), que requiere en forma urgente aumentar su dotación.

Actualmente, “Mejor Niñez” está en los procesos de instalación territorial y generación de reglamentos, de los cuales dependen aspectos tan cruciales como la elaboración de una oferta programática que dé, por fin, respuesta adecuada, y en el menor tiempo posible, a las necesidades de la infancia vulnerada.  Esperamos que estos cambios sean acompañados por el despliegue de profesionales de excelencia, constantemente capacitados, evaluados y retroalimentados en los temas de hoy, pues vivimos en un mundo en evolución donde no debe excluirse a ningún niño.

Como institución, el Poder Judicial ha hecho un esfuerzo para elaborar una política que permita a nuestra niñez ciudadana manifestarse y dialogar con quienes intervienen para resolver los problemas que les aquejan. Por ello, estamos disponibles para colaborar en lo necesario, sobre la base de respeto a los derechos y diálogo permanente con foco irrestricto en lo que merecen nuestros niños, niñas y adolescentes.

Tenemos la convicción de que todos quienes trabajamos en estos temas necesitamos tanto oírlos a ellos como oírnos entre nosotros.