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EDITORIAL

Covid y el delicado equilibrio entre salud y economía

Por La Prensa Austral Martes 17 de Agosto del 2021

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La conexión aérea entre Magallanes y el resto del país está acotada, en promedio, a un vuelo diario, situación derivada por la pandemia. La creciente demanda por vuelos y la expectativa de que se pueda promover un mayor flujo de visitantes están llevando a las diversas compañías a anunciar el estudio de ajuste de sus frecuencias.

Así, mientras Latam sopesa elevar sus vuelos, ya Sky anunció que subirá a 45 su frecuencia mensual en septiembre.

A la vez, crece la presión del sector turístico sobre las jefaturas de Salud y de gobierno, en general, para que se permita a Magallanes abrirse al turismo internacional, realizando un puente directo entre Santiago y Punta Arenas y/o Puerto Natales.

Los distintos gremios del sector, incluidos los gastronómicos, han estado alertando que, de permitírseles programar para septiembre la “apertura de la temporada” -por acotada que ésta pudiera ser- se estaría a un tris del quiebre en masa de numerosas empresas y de una pérdida significativa de puestos laborales.

Esta petición tiene justificación suficiente y, generándose un estricto protocolo, puede llevarse a cabo sin que esto ponga en riesgo los grados de avances obtenidos en la zona respecto del control de la pandemia.

Sin embargo, comienza a inquietar a Salud el incremento del número de contagiados, el cual, aunque leve, ya estaría marcando una tendencia al alza. Así, hoy Magallanes es una de las cuatro regiones del país que está registrando tal aumento durante la última semana.

Magallanes tiene que guardar un justo equilibrio entre los deseos por reactivar más la economía y los permanentes resguardos que se deben mantener para que la población no se enferme y para evitar que lleguen a la zona personas que puedan traer el virus o algunas de sus variantes.

Una vez más, el llamado a las jefaturas es la de resolver con aplomo y mantener las fiscalizaciones. En tanto, cada magallánico tiene el deber de autocuidarse, pues lo peor que podría pasar -no sólo desde el aspecto sanitario, sino del dinamismo de la economía-  es que volviéramos a retroceder de fase.