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Psicólogo afirma que la Patagonia es una tierra para propiciar transformaciones

Magallánicos preocupados del cambio climático y bajo el riesgo de la “eco-ansiedad”

Por La Prensa Austral Martes 7 de Septiembre del 2021

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Rodolfo Sapians habla de mayor conciencia generacional y de creer en las oportunidades. Asimismo, destaca la decisión del gobernador Jorge Flies de declarar Estado de Emergencia Climática y Ambiental.

Son muchas las miradas y los conceptos que se pueden destacar del diálogo con Rodolfo Sapians, quien desde 2018 viene trabajando en la Universidad de Magallanes en los aspectos psicológicos y sociales relacionados con el cambio climático.

El psicólogo sustenta sus observaciones en dos estudios desarrollados a nivel local, los cuales le permitieron acercarse a la visión que tiene el magallánico respecto del fenómeno del cambio climático. Y aunque hay particularidades, “a nivel mundial es un tema que genera altísimos niveles de preocupación, y Punta Arenas no es la excepción”, asegura.

Sapians señala que hoy el cambio climático en un tema que no está en discusión, que no genera dudas, pero que sí instala incertidumbre acerca de cómo debe ser enfrentado. “Entonces, se está frente a la percepción de que la ciudad no está preparada para afrontar el problema, y el desafío que instala es independiente de que los principales responsables sean los grandes países y empresas contaminantes, porque este fenómeno nos va a afectar por igual a todos”.

Agrega que la gente nacida o que vive más tiempo en Magallanes es la que se muestra más preocupada, “y es razonable, porque ellos han visto los cambios que ha tenido el clima durante las últimas décadas. La preocupación también puede advertirse en el grupo que va de los 25 a 40 años de edad, y si revisamos un estudio publicado por la Defensoría de la Niñez en 2019, se indica que la principal preocupación de los niños y adolescentes son el cuidado del medioambiente y la protección de los animales. Esto último permite hablar de un cambio generacional, evidente y tremendo, donde, además, la preocupación es transversal de la postura política o religiosa”.

La irrupción de
la eco-ansiedad

Sin embargo, Sapians advierte que hoy jóvenes entre los 17 y los 20 años ven el cambio climático no sólo con preocupación, también con angustia. “Es ahí donde empezamos a escuchar la palabra eco-ansiedad que, incluso, puede llevar a una depresión. Noticias catastróficas sobre el futuro del planeta pueden hacer pensar que “hasta aquí nomás llegamos” y que “no hay nada más que hacer”. Entonces, los jóvenes no ven un buen futuro y se preguntan qué se puede hacer si países como Estados Unidos y China siguen contaminando. La ciencia, por su parte, dice “esto es lo que va a pasar si no hacemos nada” y la gente se queda con esa sensación. Y la verdad es que la ciencia plantea un escenario A, B, C y D, y es el D donde no hacemos nada y eso ya no pasó porque sí se están haciendo cosas”.

De esto último, destaca que Chile está avanzando en la materia independiente del gobierno de turno. “En los últimos 10 años se han observado no sólo palabras, también acciones concretas como el cambio de la matriz energética. Lo hizo Piñera 1, Piñera 2, Bachelet 1, Bachelet 2, y lo más probable es que el próximo Presidente o Presidenta también lo siga haciendo. Por otro lado, acá en Magallanes acabamos de tener la inédita declaración de emergencia climática, que es muy simbólica y que lleva a pensar en la intención de desarrollar una estrategia de desarrollo regional ante los futuros escenarios por el cambio climático. Se desprende de esto que para las autoridades el tema es importante, que hay consenso a todo nivel, pero lo que se necesita ahora es que la velocidad de las acciones sea mucho mayor”.

Para el psicólogo de la Umag, y también de la Universidad de Chile, la Patagonia es una tierra de oportunidades para desde aquí propiciar cambios, “por ejemplo, se podría mejorar la producción de alimentos, favorecer el turismo durante todo el año,  propender un estilo de vida más saludable y trabajar en la conservación de bosques, humedales y turbales, que son los que captan CO2 (dióxido de carbono). Esas oportunidades hay que convertirlas en acciones, porque la realidad indica que hemos tenido una pérdida sostenida de glaciares, la disminución de la nieve y también variaciones importantes en cuanto al viento y la lluvia”.

Agrega que Magallanes se puede transformar en un “tremendo capital científico para estudiar el cambio climático, por la Antártica, por los bosques, pero tenemos que adaptarnos, ser eficientes con el uso de la energía. Y también responsables, porque cuando hay calor, en vez de regular la temperatura abrimos la ventana, o seguimos utilizando el agua de manera inadecuada creyendo que aquí es lo que más sobra. También necesitamos cuidar los ecosistemas patagónicos porque son los que captan el CO2, y si no los tuviéramos estaríamos en un problema definitivamente mayor”.