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Promoción de Magallanes y la Patagonia Chilena

Por Emilio Boccazzi Campos Lunes 11 de Octubre del 2021

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emos visto en la Región de Magallanes y Antártica Chilena, las dos caras de la moneda (no me refiero al Palacio diseñado por Joaquín Toesca) en relación a la pandemia del Covid. Fuimos en varios momentos de 2020 y parte de 2021, la región con más altos guarismos en contagios por habitante y las más altas tasas en todas las variables medidas en estos casos. Hoy, sin embargo, somos la primera región en saltar o pasar a la Fase 5 del ya famoso Plan Paso a Paso.

Ciertamente no la pasamos nada de bien como región. En primer término, como en todo el mundo, la pandemia trastocó, incluso, hasta los ritos de despedida de los seres queridos, cientos de negocios y emprendimientos vieron frustradas y cerradas sus puertas, en algunos casos, para siempre. Crisis económica, agudos problemas de salud mental en un país ya presionado desde 2019, por su hastío de la injusticia y la síntesis de un modelo fracasado, como es el neto y puro afán extractivista, intensivo en explotación de la naturaleza e injusto para con los grupos más vulnerables, en especial los niños y los adultos mayores.

Por otro lado, desde la década del 90 crecientemente, el turismo ha comenzado a vislumbrase y a constituirse en una real columna vertebral, en su estructura económica, siendo la Región de Magallanes, con sus innúmeros atractivos (dos Reservas de la Biósfera declarados por la Unesco), un estrecho que une los dos Océanos más grandes del mundo, un lugar con una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta, – a un paso- de la Antártica, con una de las islas más míticas y famosas como la Tierra de los Fuegos, en fin con recónditos canales, agua mucha agua, bosques vírgenes y una serie de elementos que la constituyen o debieran constituir en un atractivo mundial sin parangón y con decenas de alternativas.

Sin duda, que nos faltan recursos, orden, organización, acuerdos, consensos, estrategias sin dudas, pero hoy, más que nunca, se debe visualizar en la actividad turística y cultural, una real alternativa dinamizadora de la economía para sus habitantes, la región y el país.

Por ello, a pesar de los problemas, de las incapacidades y de los errores, hoy más que nunca, se debe potenciar la actividad turística y la promoción de Magallanes, esencialmente en este próximo tiempo, en el propio Chile Central, ese que busca y requiere alternativas de salida. Magallanes debe ser alternativa lógica para competir con las alternativas en el extranjero, que miles de chilenos, con un dólar al alza y una inflación galopante, debieran y deberán buscar en el territorio nacional.

Por ello, sin dejar de efectuar las rendiciones de pretéritos programas de Promoción de la Patagonia, por parte de Sernatur hacia el gobierno regional, que ha sido históricamente en estos últimos 20 años, el verdadero financista de la promoción de nuestra región en Chile y el extranajero, la que se ha hecho bien o mal, pero que se ha efectuado. Por ello, los ánimos caldeados entre el Servicio de Turismo y parte del gobierno regional, no pueden tener como corolario, una afectación a la que es hoy, la principal actividad dinamizadora de la economía regional. Nos dijeron que el turismo era la actividad, (cerrando incluso actividades de explotación del carbón, por ejemplo, que a mi juicio cumplía altos estándares), por lo que si ello ocurrió, se debe potenciar la Promoción de la Patagonia y de la Región de Magallanes, pues unido a nuestra innegables maravillas naturales, hoy se suma un bajísimo nivel de contagio, un buen control de la pandemia, alto porcentaje de vacunación y por otro lado una forma de turismo en extensión, es decir con altos niveles de distanciamiento social, sin mayores aglomeraciones, es decir con todas las garantías y seguridades para quienes nos visiten.

No debo dejar pasar, que el nuevo Convenio de Promoción del Turismo y de la Región de Magallanes, que aprobamos en el mes de enero de este año y que fue tomado razón por la Contraloría en abril de este mismo año, contenía como una de las actividades ancla o relevantes, el estímulo a la demanda del turismo regional, es decir subsidios a los viajes intrarregionales (599 millones de pesos del FNDR), para producir un dinamismo, cuando a pesar de estar con estos buenos guarismos y cifras en salud, aún no recuperaremos los niveles de visitantes extranjeros, como antes de 2019, por lo que debemos -movilizar a crecientes grupos de población vulnerable y de clase media de nuestra región-, para que visite las demás provincias de la región. Natalinos a Tierra del Fuego, isleños a la capital del turismo, puntarenenses a Puerto Williams, población de Navarino a Puerto Natales o Punta Arenas.

Claramente, estamos pasando por momentos difíciles como humanidad y como país, pero creo que, si nos alineamos mínimamente y consensuamos una estrategia, y no nos hacemos tantas zancadillas, avanzaremos a ser una región que pueda explotar racionalmente sus recursos naturales, conociéndolos y mostrándolos al mundo. La construcción de una política regional de turismo para este decenio post pandemia, con objetivos generales y específicos, con acciones concretas y ejecutables, con el alineamiento de otras áreas como la infraestructura, serán vitales para concretar una región que encuentre el desarrollo (humano y económico) de manos del turismo y la promoción de su cultura. E inversión, más inversión, no hay otra.