Necrológicas

Falacia ad hominem

Por La Prensa Austral Domingo 12 de Diciembre del 2021

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Hernán Rocha Pavés

 

En la búsqueda de significados respecto del término falacia, encontré uno que mejor caracterizaba lo que quería decir: «Una falacia es una violación de uno de los criterios del buen argumento» (Damer, 2005). La falacia son falsos argumentos y mi intención es, derechamente, demostrar las falacias de nuestros congresistas.

También me di cuenta que lo que había que acusar no era la falacia utilizada por algunos de nuestros congresistas solamente, sino el oportunismo y la forma como todos ellos enredan a los ciudadanos a través de la falacia.

La falacia ad hominem es una técnica (si así la podemos llamar) que se utiliza en política para negar la veracidad de unas proposiciones o conclusiones, resaltando características negativas, de manera exagerada y peyorativas de quienes las emiten. Por ejemplo, decir que “en vez de seguir sacando retiros,  ¿por qué no utilizamos ese tiempo en sacar adelante la reforma de pensiones?”. Es una falacia. Pues claramente no responde a la pregunta, sino que acusa a los que apoyan el cuarto retiro de ineficientes, que no se preocupan de aquello que, según ellos, es más importante.

La pregunta frente a esa afirmación es: ¿Por qué antes todos ellos no utilizaron su tiempo en esto tan importante? Claro, quizás era más importante salvar la inscripción de candidatos (ya es segunda ocasión) antes que dedicar tiempo a estas cuestiones que realmente requieren los ciudadanos. Allí su postura no fue igual, es decir, se enredan en su propia falacia.

El país, la ciudadanía, requieren algo más que unos expertos en falacias para conseguir salir del estado en que nos encontramos, esto es de franca indignidad y actuaciones impúdicas. Tenemos, desgraciadamente, antiguos y nuevos indignos e impúdicos, más los payasos de siempre, más el cínico, el sucio, el manchado. Es posible que todos éstos hayan manejado a su antojo el proyecto del 4º retiro. Sí. No tuvieron ninguna vergüenza en generar expectativas de ambos lados, sólo con sus propios fines y alargar la agonía de la clase media que no se precia de ser la más rica, como insinúa uno de estos torpes analíticos falaces. Lo alargaron por la primera vuelta y lo acortaron por la segunda. Mientras, las personas proyectaban sobre esas expectativas y estos sujetos del Congreso lo pensaban o se ausentaban.

Finalmente sucedió así. Unos se arrancaron y no fueron; otros estuvieron, pero no aprobaron. Pero a los minutos de terminada la sesión, los vimos agolpados a dar una declaración: “Teníamos que hacer”,  dijeron; “Estábamos en viaje”, se excusaron; “No coincidió la fecha”, afirmaron.

En todo este recorrido de un caso real, ciertamente es posible afirmar que el cuarto retiro se perdió para algunos o se ganó para otros sólo por haber aplicado más, efectivamente, la falacia, falsos argumentos en periodos distanciados, falsos argumentos de representantes… falaces.