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Los desafíos de un nuevo año con pandemia y un nuevo gobierno ad portas

Por La Prensa Austral Miércoles 12 de Enero del 2022

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Tras dos años de pandemia, el cambio permanente y continuo que implican los cuidados personales y comunitarios que debemos desarrollar, ha sido constante. Y probablemente nos acompañarán por mucho tiempo más.

Los adultos mayores, tanto por el envejecimiento como por los deterioros acumulados, son una de las poblaciones más susceptibles y la que más necesita contar con ambientes protegidos, para poder hacer frente a las transformaciones que ocurren en su entorno. Siendo los cambios provocados por la pandemia de una intensidad tan importante y en tan corto tiempo, que hizo que el deterioro fuera aún mayor que el esperado. Ya que la capacidad de adaptarse a esos cambios o de desarrollar conductas protectoras y que atenúen tales mutaciones es lenta de desarrollar por los mayores y requieren del aporte y trabajo de la comunidad o de sus familias en torno a ellos, que justamente por los confinamientos no se produjeron.

Las actuales condiciones sanitarias y sociales que están significando nuevos brotes, nuevos contagios y nuevas medidas restrictivas impactan e impactarán en forma negativa a los deterioros ya producidos en los mayores.

El daño que se está acumulando, los deterioros que se están produciendo harán que los sistemas colapsen en el mediano plazo para poder brindar las atenciones a los mayores; situación que ya estamos viviendo en el nivel hospitalario, donde las descompensaciones de patologías crónicas y la aparición de nuevas patologías asociadas a la falta de las atenciones o cuidados, que debieron brindarse oportunamente y que se postergaron por la emergencia sanitaria son hoy una de las principales causas del aumento de adultos mayores en los niveles hospitalarios o de mayores requerimientos de atenciones y cuidados en salud.

Es por ello que más que protocolos de actuación se necesitan políticas públicas locales y comunitarias que permitan acercar cuidados, atenciones y prestaciones a los mayores cercanos a ellos.

Estas falencias están impactando hoy en salud porque es lo más identificable y precoz en la aparición de los deterioros. Eso significa dificultades para poder egresarlos de los centros hospitalarios, porque no están los dispositivos sociales de protección, produciéndose cuellos de botella que requieren una acción social potente e importante para con estos mayores, acción que no se ve por parte de los organismos y órganos del Estado involucrados en esta tarea. Es por ello necesario que prontamente el nuevo gobierno implemente políticas sociales de cuidado y protección para con los mayores de la mano de acciones clínicas y de salud que deberán actuar coordinadamente para producir el impacto que necesitan. Teniendo claro que muchos de esos deterioros ya están estructurados y significarán discapacidad o dificultades para llevar una vida en sociedad activa y participativa como merecieron vivirla.

La tarea es grande, no sólo por lo sucedido, si no que por la falta de acción del Estado en áreas sociales. No era solo proveer bonos o canastas. Había acción social por desarrollar. Fue más fácil dejar un número para solicitar orientación. Seguir en sus cómodas oficinas y no en terreno.

¿Vimos a los actores sociales de las áreas para mayores o discapacitados o dependientes en terreno, promoviendo acciones o trabajo? Siempre fueron los gobiernos regionales que debieron hacer frente en la acción o el financiamiento del trabajo municipal o de voluntarios. En simple: faltó calle. Faltó trabajo. Será su triste legado y herencia.

Eso es lo que hay que cambiar y enfrentar desde marzo próximo. Ya que no se hizo antes. En esta tarea están todos involucrados desde los agentes comunitarios públicos y privados del área clínica y del área social. Una tarea gigante que solamente se ha visto en Chile en situaciones de catástrofe pero por periodos cortos de tiempo.

Esta actividad para con los mayores será de largo alcance y requiere además financiamiento y la creación de dispositivos sociales y de salud que permitan hacerle frente. En ese sentido si estuviese ya operando el centro geriátrico en Magallanes la situación sería muy distinta, por lo cual urge un centro capaz de coordinar desde la salud no sólo lo sanitario sino también los requerimientos sociales y clínicos para con los mayores. También se necesitan lugares de acompañamiento a aquellos adultos mayores que se encuentran solos o pasan parte del día sin red social a su alrededor. Porque los mayores más que en centros de larga estadía requieren su espacio y su lugar en las familias y comunidades. Que sigan en su entorno y barrio.

Por allí va el foco junto a la necesaria solidaridad y trabajo Intergeneracional. Educar y formar a jóvenes y niños. Pero también preparar para el escenario que es común. Todos vamos a envejecer. El cuándo depende de nuestra edad. El cómo depende del medio en que vivimos, pero es importante cómo vivimos otras edades y cómo nos preparamos para ello. A nivel nacional entonces debemos trabajar en educación para envejecer mejor, mejorar los escenarios sociales comunitarios y propender a desarrollar dispositivos sociales y de salud para los mayores.

Era tarea para ayer que urge hoy