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Aportes inmigrantes, el empresariado

Por La Prensa Austral Jueves 13 de Enero del 2022

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Por Andrés Sanfuentes Vergara
Economista, académico

Son numerosas las contribuciones que han llevado a cabo los inmigrantes al país y en diferentes actividades, una resaltante en la empresarial, recién destacada por Felipe Irarrázaval en su columna en El Mercurio (2/1/2022, B5), basado en el libro de Francisco Javier González y Jon Martínez, en que recuenta numerosas iniciativas en una lista en que se pueden señalar importantes nombres a través del tiempo.

A fines del siglo XIX, resaltan en el desarrollo industrial, por las iniciativas de Kupfer, Klein, Muzard, Heitmann, Bash, Raab y otros. En esta etapa estos innovadores empiezan a reemplazar la preeminencia de los sectores agropecuarios en la vida económica del país, a la cual los extranjeros no se incorporan ni son bien recibidos por la aristocracia de la época, más tradicional.

El éxito en sus actividades los impulsa al desarrollo moderno del mercado financiero, especialmente la banca comercial, tan necesaria para el progreso. Si bien anteriormente la actividad ya se había iniciado, especialmente con aportes ingleses, el proceso modernizador tuvo un salto. Entre otros aparecen los Edwards, de ascendencia británica; Alessandri, italiana; Yarur, Sumar, Said e Hirmas entre los árabes (los “turcos” de entonces); García Vela (español); y judíos en el caso de Pollak y Furman. A ellos se suman los Matte. Están en la creación y progreso de algunos bancos que se destacan hasta la actualidad, como por ejemplo el Chile, BCI, Español o Sudamericano, varios con cambios de nombre y de propietarios.

Los tiempos cambian, pero en la nueva etapa los inmigrantes y sus descendientes cercanos tuvieron una importancia fundamental en el desarrollo industrial. Un ejemplo resaltante está en el sector textil, que se desarrolla en buena medida gracias a empresarios de origen árabe,  entre los más grandes, a los que se suman algunos judíos, en especial en la fabricación de géneros. Estamos en el proceso de industrialización basado en la sustitución de importaciones gracias a elevados aranceles a la importación, que las protegen de la competencia externa.

La modificación más significativa ocurre con las nuevas políticas instauradas por la dictadura de Pinochet, que redujo la protección estatal a las actividades nacionales, mediante la apertura comercial al exterior, la libertad de comercio y de precios y la competencia empresarial. En esta fase, los empresarios de origen inmigrante mostraron no solo su capacidad para ajustarse a las circunstancias, sino también para iniciar nuevos proyectos y no aprovechar los cambios para efectuar meras “pasadas” de corta duración. Se destacan en este período Luksic, Angelini y Schiess.

Los ejemplos mencionados muestran lo capacidad empresarial de los descendientes gracias a sus capacidades de ahorro, de sacrificio, de innovar y ajustarse a las nuevas circunstancias y creatividad. Son un aporte decisivo al progreso nacional, no solo para salir de un origen precario sino evitar quedarse en una situación holgada.

El aporte de los inmigrantes se da en todas las actividades, un buen ejemplo ocurre en el mundo deportivo; en el fútbol, las principales figuras históricas tienen al “Sapo” Livingstone (origen británico) y Carlitos Caszeli (antepasados húngaros).

Estos casos son un reflejo de esperanza para salir de los tiempos difíciles que experimenta Chile y que vendrán en los próximos años. Como lo muestra la historia de las crisis, ellas pueden llevar al estancamiento, pero también a una recuperación a un nivel más alto que al comienzo. Los emprendedores tienen una tarea clave en el progreso futuro.

Para estimular la contribución de los inmigrantes se requiere llevar a cabo políticas complejas, en especial la capacidad para integrar a la sociedad a los recién llegados, lo cual no ha existido hasta ahora, con legislaciones obsoletas y una institucionalidad poco eficaz.

En una época de cambios, esta actividad también requiere de énfasis diferentes, ya que un país acostumbrado a recibir empresarios de origen básicamente europeo debe asimilar nuevas poblaciones latinoamericanas, con una capacidad diferente para desarrollar la creatividad ejecutiva. También en este ámbito está surgiendo un nuevo país, en que hay que aprovechar la creatividad y aptitudes innovadoras.

El desarrollo económico y social de Chile se ha caracterizado por los altibajos. En ellos, la presencia de los empresarios ha sido decisiva, tanto en el período de estancamiento como de progreso.

Resulta claro que, para mirar la Historia Patria, este tema no solo no puede estar ausente, sino que además se pueden sacar enseñanzas valiosas para todos.