Infraestructura de primera para la 18
L
a población 18 y todas sus poblaciones periféricas que conforman el Gran Barrio 18, ha tenido desde el comienzo de sus días, en los primeros años de la década del 50 del siglo pasado, una larga historia de esfuerzo personal, familiar y de común-unidad (comunidad). Surge con la necesidad de albergar a centenas de familias que surgen y llegan a la ciudad, con las expectativas que se abrían en Magallanes, con el trabajo en la ganadería y esencialmente con los preliminares trabajos en la naciente industria petrolífera, con los hallazgos producidos en Tierra del Fuego en el año 1945.
En 1950 se crea la Empresa Nacional del Petróleo por parte de la Corfo y esto, crea una presión importante sobre la ciudad e incipiente provincia de Magallanes. Como antes (con las primeras inmigraciones en los años 10 y 20 del siglo pasado), las familias y personas vienen de Chiloé, que nuevamente vuelve a nutrir a la Región de Magallanes.
Para aquella época, la presencia del Estado, en materia de planificación y de políticas de viviendas, casi era nula, por lo que virtualmente, la generación del incipiente barrio, se produjo a través de la auto-construcción, de la forma comunitaria de la minga chilota o del trabajo “hoy por ti, mañana por mí”. Sin duda esta forma de trabajo mancomunado dio una identidad, que hasta el día de hoy, es ejemplo en la ciudad, y podría (y debiera) ser una forma en que el Estado, aborde formas de colaboración, cooperación y en algunos casos, la auto-construcción asistida.
En un comienzo, los pioneros vecinos y fundadores, declararon que el barrio, debería tener una escuela, un policlínico, un cuartel policial y una iglesia. Hoy el barrio tiene todo ello y más. Sus calles se encuentran completamente urbanizadas, lo que fue un trabajo que se acometió desde fines de los 80 con el surgimiento del Fondo de Desarrollo Regional (FNDR) hasta los primeros años de los 2000. Sin duda, el comercio ha ido consolidando su imagen, y no es casualidad que la política impulsada por el Ministerio de Economía el año 2015 (en estrecha coordinación con el municipio de Punta Arenas, que me tocó liderar hasta el año 2016), de establecer barrios comerciales, haya elegido el barrio 18 de Septiembre, en particular, su corredor principal, la Calle 7 o Martínez de Aldunate, sea hoy, uno de los núcleos comerciales más potentes de la ciudad.
Y un gran barrio, no sólo tiene lo básico (escuelas, centro de salud, policía e iglesias) sino que, durante nuestra gestión municipal, impulsamos algunas acciones concretas que el día de hoy se encuentran a punto de materializarse, como es el diseño y construcción de la gran biblioteca y centro cultural de la población 18. Este mega-edificio, sucesor de la tradicional Biblioteca Nº114, en convenio entre la Dibam y el municipio desde la década del 90, surge de una visita a terreno con la directora regional de bibliotecas de la época, Isabel López Maldonado. En dicha visita, que me invitó dicha directora, se buscaba por parte de la Dibam, que se efectuará una pequeña ampliación a la referida biblioteca, lo que estimé, quedaba muy corto, para la necesaria proyección del barrio 18 de Septiembre.
En ese momento, y con la disposición de amplios terrenos de propiedad fiscal sin ocupación, adyacentes a la pequeña Biblioteca Nº114, tomamos la decisión, de desarrollar un ambicioso proyecto, para dotar al barrio de una gran biblioteca, con dependencias para tener una gran hemeroteca, un amplio auditorio, que permitirá que el barrio posea una de las mejores salas de la ciudad, lo que llevará charlas, presentaciones de artistas, lanzamientos de libros, desarrollo de seminarios y todas las actividades que un diverso y amplio barrio requiere para el desarrollo de sus vecinos.
El imponente diseño, se desarrolló durante el año 2015 y 2016, y se dejó completo, lo que permitió que la actual administración municipal pudiera llevar adelante, con financiamiento de fondos Regionales (FNDR), la construcción de este innovador edificio. Habrá en él, hasta recintos para que el municipio, pueda tener algunas oficinas, para que se vaya desarrollando la descentralización de algunos servicios municipales llevándolos a los barrios y liberando de efectuar viajes innecesarios dentro de la ciudad.
El barrio, y sus fundadores, tuvieron como sueño, que algún día, la población 18, se pueda constituir en comuna. Ese día, hay que construirlo, y el dotar de estos espacios no sólo dan dignidad a sus pobladores, sino que comienzan a “poner pantalón largo” a un barrio que desde un comienzo ha sido sinónimo de esfuerzo y mancomunión de sus habitantes y que con éste y, otros proyectos podrá acercar su anhelado sueño de llegar a ser comuna. Como todo en la vida, es tanto o más importante el camino que la meta. En ese camino hemos trabajado y lo seguiremos haciendo.




