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Medias verdades, mentiras enteras

Por La Prensa Austral Domingo 22 de Mayo del 2022

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(Por Arturo Castillo Cabezas).- Sigo en cierta medida, con el tema de mi artículo anterior, desde la óptica de quienes, por profesión o dedicación, estamos en esto de tratar de estar bien informados, y aplicar observación crítica a la información que hoy por hoy, nos llega por tantos canales, que a veces nos sobrepasa.

 

El gran poeta uruguayo Mario Benedetti, pone en boca de un padre preso que mira a su hijo, una de esas ideas que -al menos en mi caso- he tratado de seguir como forma de vida, y dice: “Uno no siempre hace lo que quiere, no siempre puede, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.” Llevado al periodismo, a la comunicación pública en todas sus formas, podría convertirse en que uno no siempre informa lo que quiere, no siempre puede, pero tiene el derecho (deber, diría yo) de no desinformar. Complementaría esto, con que informar no se trata de pasar de la fuente al papel, sin pispar los goles que pueda estar tratando de meter el emisor; sé que esto es materia de discusión académica, pero el informar sólo el literal de la fuente, equivale para mí, a esa definición que dice que, para algunos, educar es pasar la materia desde el libro, a la boca del profesor, y de ahí a los oídos del alumno, sin pasar por el cerebro de ninguno. Por estos días, tenemos algunos ejemplos, que, si uno mira con detención, verá como teniendo medias verdades en su origen, son mentiras enteras, cuando se usan para llevar agua al propio molino.

 

Celestino Córdova

 

Este malhadado personaje, condenado por un crimen atroz, que en su momento protagonizó diversas acciones, a fin de mejorar su condición penitenciaria, y que hacía bastante tiempo no hacía ruido, fue puesto de nuevo en primeras planas, debido a que se le concedieron ciertos beneficios, que básicamente se expresarán en que podrá salir del presidio por tiempos acotados.

 

Sin duda, esto puede causar indignación o enojo, sobre todo y con razón, a los familiares y amigos de las víctimas. Lo burdo es el aprovechamiento de algunos políticos, y de los medios que les amplifican, para tratar de endilgarle al gobierno, toda la responsabilidad por ello. Y tienen razón…

 

En un país con un Estado de Derecho como corresponde, la ley y las normas que derivan de ellas, deben ser cumplidas por todos y para todos, y la tan cacareada igualdad, aplica para lo que me gusta y lo que no. Y esa es la responsabilidad del gobierno: hacer que el Estado de Derecho no pierda vigencia a gusto del gobernante, como ocurre en las dictaduras que tanto critican los mismos dolientes. Podrá molestarnos -a mi me molesta- que un personaje como este, tenga un relajo en su penalidad, pero son las normas que rigen. Resulta inadmisible que, precisamente algunos que son legisladores, y que juraron o prometieron no sólo respetar la ley, si no que están llamados a crearla, anden llorando ante las cámaras, por las paredes del Congreso Nacional, por culpa de normas que deberían conocer y que además tienen el poder de cambiar, como han hecho rápidamente, cuando lo han necesitado para algo que les beneficie directamente.

 

Francisca Sandoval, periodista (Q.E.P.D.)

 

Que la delincuencia está desatada, es innegable, que las policías siguen tan campantes repartiéndose la irresponsabilidad a tercios con el Ministerio Público y los Juzgados de Garantía, también. En medio de ese ambiente de inseguridad, todos los días hay alguna bala loca, algún disparo errado, o un asalto o ajuste de cuentas bien dirigido, y entremedio, la gente común, que trata de hacer lo que le toca. Fue así como la periodista Francisca Sandoval, una joven que reporteaba para un medio comunitario los hechos del reciente 1 de mayo, recibió un balazo en la cabeza, que, al cabo de dos semanas, le causó la muerte.

 

Es sin duda un hecho lamentable, como lo es toda muerte violenta, y más aún si afecta a alguien que sólo hacía su trabajo. Pero de nuevo aparecen en los medios, los titulares oblicuos, interesados y mañosos, que podemos resumir en “Primer periodista asesinado desde el regreso de la democracia”. Y es cierto, en estricto rigor, asesinaron a una persona que era periodista, mientras ejercía su profesión, pero ¿Fue un atentado contra la libertad de Prensa, como titulan o vocean algunos?

 

Será triste, será injusto para algunos, pero no aparecen indicios de que el hechor le haya disparado a su víctima, con mayor intención y precisión, que los otros disparos que se le realizó ese día, para acallar o amedrentar a la prensa. Es un matiz, pero es importante: si un periodista está cubriendo un rally, y un auto se despista, lo atropella, y fallece, sin duda murió un periodista en el ejercicio de su profesión, y es grave, pero ¿Da para titular o hacer declaraciones respecto al inadmisible atentado a la libertad de prensa?

 

Expropiación de fondos previsionales

 

Otro de los tópicos de medios, políticos y gente de todas partes, es la monserga de que se debe asegurar constitucionalmente la inexpropiabilidad de los fondos de pensiones. Sería lindo que a nuestros políticos les importara igual, que los fondos no se pierdan por las “pasadas” que se hacen en el mercado de valores, pero bueno, ese es otro tema.

 

La expropiación es un asunto que está regulado en la actual Constitución, y en el proyecto en trámite, en términos similares. En lo que nos convoca, en ambas se establece que la expropiación debe ser por causas de utilidad pública o de interés nacional, y requieren de una ley (que obviamente, primero hay que aprobarla).

 

Más aún, en ambas Constituciones, se establece que el propietario debe ser compensado por el valor de lo expropiado, pero la redacción en trámite es más precisa:

 

“El propietario siempre tendrá derecho a que se le indemnice por el justo precio del bien expropiado.

 

El pago deberá efectuarse de forma previa a la toma de posesión material del bien expropiado y la persona expropiada siempre podrá reclamar de la legalidad del acto expropiatorio, así como del monto y modalidad de pago ante los tribunales que determine la ley.

 

Cualquiera sea la causa invocada para llevar a cabo la expropiación siempre deberá estar debidamente fundada.”

 

Se incorpora explícitamente el concepto de “justo precio”. Ahora, le pregunto ¿Si usted fuera el Estado, y para expropiarme mil pesos, tuviera que indemnizarme con mil pesos… le parece muy cuerdo?

 

Lo que quedaría, sería la confiscación, pero sucede que la Constitución la admite sólo como una penalidad, por ejemplo, para asociación ilícita y otras causales, que en ningún caso aplicaría para sus fondos previsionales.

 

De modo que en realidad, aquellos que están por el retiro del 100% de sus fondos, deberían estar a favor de la expropiación, porque les van a tener que pasar la plata en compensación. Dudo que ocurra ¿Y usted?

 

Para ir cerrando: Hay personas que pueden decir tonteras por ignorancia, pero cuando las tonteras las dice gente que debería saber de lo que habla, entonces o es malintencionada, o no tiene dedos para ese piano. Y obviamente, quienes estamos más o menos, en esto de comunicar, deberíamos notarlo y no hacernos parte de eso.

 

Inicié este artículo con un poeta, y terminaré con otro de mis favoritos:

 

“Hablo de cosas que existen, Dios me libre

de inventar cosas cuando estoy cantando!”

 

[Estatuto del vino, Residencia en la Tierra, Pablo Neruda, 1933]