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La transformación digital en salud no será posible sin especialistas

Por La Prensa Austral Jueves 16 de Junio del 2022

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La incorporación de tecnología en los sistemas de salud es un enorme reto para los países, en especial para aquellos en vías de desarrollo. Se estima que mil millones de personas se verán beneficiadas en el planeta con un mejor acceso y calidad en las atenciones gracias a las nuevas herramientas. Por ello, la Organización Mundial de la Salud alienta a los estados a diseñar políticas públicas que agilicen este proceso.

En Chile, sin embargo, ciertas condiciones de base siguen constituyendo una brecha para esta transformación digital. Una de ellas, acaso la más relevante, es la formación de capital humano avanzado, especialistas responsables de implementar y gestionar las nuevas soluciones en beneficio de los pacientes. También enfrentamos retos, por ejemplo, a nivel de regulaciones y definiciones técnicas, pero ¿cómo avanzar sin las personas idóneas para ello?

Para las regiones de zonas extremas, como Magallanes, nuevas plataformas pueden acercar servicios sanitarios de calidad a personas que hoy no disponen de ellos. Hablamos de soluciones que van desde la atención de un especialista hasta la posibilidad de realizar exámenes y obtener resultados sin viajar cientos de kilómetros para una prestación de 45 minutos. 

Otros sectores llevan ventaja en este proceso, pero la salud tiene particularidades que hacen mucho más compleja la evolución. 

Una de ellas, cómo no, es que la calidad de vida e incluso la supervivencia de las personas dependerá o estará al menos íntimamente relacionada con ella. No se trata, en este caso, de reservar un hotel al otro lado del mundo con un par de clicks o solicitar un crédito bancario en apenas minutos, aun cuando, en términos de infraestructura tecnológica, ambas tareas parezcan superficialmente algo similar. 

De ahí la necesidad de que el país pueda formar y capacitar especialistas de nivel avanzado para extraer todo el valor de estas plataformas para la prevención de enfermedades o el control de patologías ya diagnosticadas, cada vez más recurrentes como consecuencia del aumento de condiciones crónicas no transmisibles o aquellas derivadas de la mayor expectativa de vida y el envejecimiento de la población. 

Una proyección realizada por CENS, previa a la pandemia, estimó el déficit de profesionales y técnicos de la salud en 3 mil 500 personas en la fase inicial de la transformación digital, y hasta más de 15 mil en las fases posteriores de implementación. Sin embargo, la emergencia sanitaria global no solo ha acelerado la adopción de nuevas tecnologías, sino que ha incrementado la urgencia de resolver cuestiones estructurales como el capital humano avanzado.

La Región de Magallanes ha sido importante en el trabajo que CENS –un organismo nacido al alero de Corfo y hoy apoyado por la Agencia Nacional de Investigación, integrado por cinco universidades– ha impulsado para contribuir a revertir estas brechas. 

Profesionales y técnicos provenientes de servicios de salud de la zona han participado en diversos módulos dispuestos por académicos de nuestro Centro en temas como interoperabilidad de datos o telemedicina. Y es que una vía para disminuir el déficit es entregando competencias a los actuales trabajadores del sector.

En los últimos días conocimos la realidad que viven los profesionales de la salud de Puerto Williams y esperamos desarrollar con ellos un plan piloto sobre salud digital que no sólo sea aplicable en toda la región, sino que también en otras zonas del país.

Además, en los últimos meses, la Universidad de Magallanes ha sido pionera en los incipientes esfuerzos que se realizan en el ecosistema universitario chileno para incorporar en el transcurso de la década conocimientos en salud digital en las mallas curriculares de carreras de la salud, ingeniería y eventualmente otras de las ciencias sociales. Esta segunda vía supone una solución más estructural y de largo plazo. 

El desafío que tenemos por delante es enorme. Para un país con las características geográficas del nuestro, la transformación digital en salud no solo permitirá, en términos macro, reducir indicadores de desigualdad y mejorar el acceso a servicios de la población, cuestiones relevantes para una nación en desarrollo. Pero más importante aún, es que los habitantes de todos los rincones de Chile puedan acceder a atenciones de calidad y en forma oportuna.