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Lautaro Poblete Knudtzon-Trampe

Por Juan Francisco Miranda Jueves 30 de Junio del 2022

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Hace unos días nos ha dejado Lautaro Poblete o Don Lauta como le llamamos con afecto muchos de sus camaradas y amistades. Nos dejó el mismo día que cumplía 90 años. Un ser humano con vocación de maestro, de soñador, y de visionario, y de profundo compromiso con hacer en esta vida el reino de Dios. Nos ha dejado un legado y una inspiración a tantos y tantas a lo largo de su vida. En cada rincón de Chile, el mundo y por cierto de su querida región de Magallanes, con su conversación amena y acogedora motivaba a seguir estudiando, buscando información, compartiéndola, analizándola, tratando de buscar lo mejor para el desarrollo de las personas. Con la paciencia que da la inspiración de querer lo mejor para un pueblo, una comunidad, un sindicato, una unidad vecinal, fue forjando lazos a lo largo de su trayectoria personal, profesional como ingeniero de Enap, y también política en su querido PDC, del que fue dirigente y presidente en tiempos de valientes.

En los tiempos duros y grises de la dictadura, Lautaro no sólo se comprometió con la democracia, sino que también ayudó a quienes partían relegados al norte. Fue un humanista cristiano que pudo convocar jóvenes a la causa social, pues entendía al igual que su maestro Jesús, que además de la palabra había que darle sentido a la acción. Su opción siempre fue por la de los más pobres o más vulnerables. Siempre estuvo pendiente de los jóvenes y de su interés por la vida pública, eso lo saben muchos de los ex estudiantes de la Universidad de Magallanes, pues siempre la quiso ver convertida en un centro de pensamiento al servicio de la región y sus habitantes y no sólo para intereses legítimos pero pequeños.

Fue un hombre de corazón noble, que también como muchos sufrió la incomprensión que tienen los adelantados a su tiempo. Cuando el centralismo campeaba, Lautaro levantó la voz para hablar de regionalización, de desconcentración de poder, y de descentralización. Su voz fue parte de una  minoría silenciosa pero activa que fue cultivando paso a paso la tierra donde hoy vemos como lo sembrado durante años empieza germinar.

Para quienes tuvimos el privilegio de compartir alguno de sus sueños para Magallanes y Chile, no sólo nos genera la admiración a un hombre honesto, cristiano, humanista y de buen corazón. También nos recuerda que con principios y luchando por las causas justas, la vida tiene un sentido especial, más cuando se hace buscando el bien común. Lautaro fue un idealista siempre, en todo momento, incluso en momentos tristes y de desilusión, sabía cómo volcar su energía en nuevos desafíos y nuevas causas.

En Lautaro es fácil reconocer a una generación de hombres y mujeres que trabajaron por la construcción de un mundo mejor, con ideales y convicciones que permitieron muchos avances para Chile y su pueblo. Hoy en tiempos de la relatividad de pensamiento y principios, como alternativa luminosa, Lautaro y su generación nos mostraron una impronta de fe y lucha por transformar días grises en luminosos sin dejar de ser consecuentes. Fui un afortunado de conocer muchos de sus proyectos para Magallanes, y más afortunado al reconocerlo como uno de los maestros que me ha regalado esta tierra de esfuerzo y de sueños.

Un abrazo de afecto y amistad a su familia, su amada Martita y sus hijos.