Necrológicas

“Hemos tenido que mendigar una curación para las manos quemadas de Franco”

Por La Prensa Austral Lunes 4 de Julio del 2022

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A sus 34 años, Franco Torres Rojas vive con un insoportable dolor tras sufrir quemaduras en el 80% de su cuerpo a raíz de un incendio mientras trabajaba. Pero su dolor no es sólo por sus lesiones en la piel. Y, es que mientras sus manos lucen heridas, acumulando líquido y arrastrando una infección, debió batallar por acceder a una atención de salud.

Escuchar su relato del incendio resulta conmovedor y es inevitable sentir impotencia porque el alta se la dieron muy pronto, razón por la cual sus manos se han vuelto a herir. Padece de mucho dolor día y noche, no se puede pasar de frío, pero tampoco se puede calentar. El fin de semana pasado tuvieron que llevarlo a urgencia del hospital. Además, se cayó estando en la Unidad de Paciente Crítico y tiene problemas en la dentadura, pero le dijeron que lo pondrán en lista de espera para solucionar lo anterior lo que le dificulta para comer.

A Franco le han cerrado muchas puertas y su familia ha tenido que suplicar para acceder a una atención médica, que hasta ahora ha sido displicente y es que en el Hospital Clínico, incluso, le pidieron que firme documentos porque es un adulto, y mientras recuerda este comentario se mira sus manos, que aún están vendadas y que no sanan.

El 15 de abril de este año enfrentó un incendio. “Eran las tres de la tarde, yo estaba instalando un hule, ya en la mañana había dejado el calentador encendido, para que en la tarde la pieza estuviera a una buena temperatura para llegar e instalar el linóleo. Cuando llegué dejé el calentador funcionando sólo con el piloto y comencé a poner el neopreno y el linóleo, pero se acumuló el gas del neopreno y cuando llegué al calentador, ese gas se inflamó delante mío, quedé atrapado en las llamas, me di cuenta que el calentador tenía fuego y se había comenzado a propagar hacia la pared, intenté cerrar el calentador, pero me resbalé con el neopreno del piso, me levanté y con la mano izquierda lo pude cerrar, pero cuando vi mis manos, ya tenía la piel colgando”, recuerda el trabajador. 

Al salir del incendio, puso sus manos en agua fría y luego salió a pedir ayuda. En ese momento ya había llegado el equipo del Samu que le brindó las primeras atenciones. “Comenzaron a cortar mi ropa, aunque en ese minuto sólo me quedaban trozos de ropa. Ya me había quemado la espalda, piernas y tobillos, pero de eso me di cuenta después. La mayoría de esas heridas se han recuperado y me quedan las manos que están complicadas. Me sacaron piel de la pierna derecha para hacer un injerto en las manos”, rememoró.

Estuvo más de 50 días hospitalizado, incluso permaneció conectado a ventilación mecánica. Recuerda que su cara estaba ennegrecida y en pabellón le hicieron limpiezas quirúrgicas, ahora su piel se reseca y debe usar muchas cremas.

Habla la mamá

Magaly Rojas, mamá de Franco, explica que su hijo estuvo con curaciones pero le dieron el alta y que cuando salió le dejaron las manos sin vendas, pese a que tenía muchas heridas. “Le empezaron a salir heridas que se le llenaban de líquidos, en el hospital me dijeron que se le iban a sacar, pero a él le salían cada vez más y estaba cada vez peor, sus manos estaban en malas condiciones, pero no lo quisieron recibir porque ya lo habían dado de alta y no lo podían recibir sin la interconsulta”, relata.

En la Unidad de Urgencia del Hospital Clínico le responden que no hacen curaciones.

 “También fui al Cesfam Mateo Bencur para pedir ayuda, para que lo curaran, pero me dieron a entender que no lo podían hacer porque era una herida grave de quemadura. Mientras cuestionaban al médico que había ordenado eso, yo trataba de explicar que él sólo necesitaba ayuda. El médico que tenía que verlo no lo hizo porque estaba de vacaciones. Me dieron hora con otro especialista (también en el hospital), pero éste pidió licencia así que tampoco lo atendieron. Ibamos de un lado para otro para buscar una atención hasta que por fin el lunes lograron verlo”.

Ahora volverá a curaciones, después de mucho insistir. “Cuando pedí que me dieran la interconsulta para una atención dental, por la herida que sufrió cuando se cayó de la cama en la Unidad de Paciente Crítico, le dijeron que lo iban a ingresar a lista de espera. Ahora nos dijeron que fuéramos el 13 de julio y mientras no puede comer, ni masticar, vive con dolor y cuando le dieron el alta le entregaron seis tiras de Paracetamol, pero nada más y tiene dolor”.

La mamá reconoce que ha sido un proceso doloroso. “Hemos estado de un lado para el otro. Ha sido muy doloroso, nos sentimos limosneando por una atención de salud y tener que suplicar por una atención médica, para corregir un daño que se le produjo dentro del hospital”, subraya.

Desde el voluntariado de la Red de los Vientos formulan un llamado urgente porque Franco necesita más ayuda monetaria e insumos (toallitas húmedas, zinc, cloranfenicol 1%, ungüento para la vista, leche Ensure, colados o picados de bebé, guantes especiales para manos quemadas, Bion 3, Tramadol con paracetamol (compuesto) , agua mineral sin gas, ácidos grasos hiperoxigenados, dermo cream urea al 10%, vaselina líquida. Además de yogurt, flan y sémola.

Además, este joven lleva poco más de dos meses sin trabajar por lo que se necesita reunir fondos para pagar sus consumos básicos y el préstamo bancario que gestionó para comprar un camioncito con el que trabajaba. Cualquier ayuda monetaria se puede hacer vía transferencia directo a la cuenta de su mamá, a nombre de Magaly Rojas Ortiz, Rut 8.134.473-6 del BancoEstado. También se pueden contactar al número celular +56946224574 de Magaly o al número celular +56999819970 de la Red de los Vientos.