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Pianista cumplirá los 20 años el 12 de agosto

Tras un año en Polonia, Pilar Delgado mostrará sus progresos en concierto en el Teatro Municipal

Por Cristian Saralegui Martes 2 de Agosto del 2022

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  • La promisoria intérprete se encuentra estudiando en la ciudad de Bydgoszcz, en la Akademii Muzyczne donde espera permanecer cinco años, con la idea de continuar una carrera musical en Europa.

Con apenas cinco años comenzó a destacar en la interpretación del piano. Epoca en que Pilar Delgado Avila causaba ternura con su delicadeza y porque sus pequeños pies ni siquiera llegaban al suelo mientras sus dedos recorrían con excepcional maestría el teclado. Pasaron los años y su progreso fue notorio. Siempre acompañada de sus padres, Carlos y Rosalba, ganó concursos, sumó conciertos y llegó a presentarse, incluso, en la Antártica. Ahora ya es una joven universitaria, a pocos días de cumplir 20 años (12 de agosto) y con una ascendente carrera en Polonia.

Hace unos días regresó de vacaciones y se reencontrará con el público magallánico, obviamente con un concierto, que se celebrará esta tarde en el Teatro Municipal. Antes, hizo un balance de su experiencia en la ciudad polaca con el impronunciable nombre de Bydgoszcz, donde estudia en la Akademii Muzyczne, con la idea de consolidarse en Europa, donde los músicos, realmente, hacer carrera y vivir bien con su arte.

“Cumplí mi primer año universitario y en este concierto voy a mostrar los avances que he tenido, los logros, para reencontrarme con músicos de la región, y presentar a la comunidad que también se puede salir. Quiero que vean mi progreso, porque me han visto desde muy pequeña. El concierto durará a lo más, una hora y media y va a tener piezas de Chopin, Debussy, Ravel, Mozart y Bach”, adelantó. Su madre agradeció las gestiones del alcalde Claudio Radonich -un fanático de la joven pianista- para que pudiera presentarse en este concierto. “El me conoce desde muy pequeña, desde que fue intendente. Y siempre me apoyó no sólo a mí, sino al espacio cultural, dispuesto a apoyar, auspiciar, mostrar gente nueva a la comunidad”.

Orden a la europea

Pilar Delgado es una joven como cualquiera, con la salvedad de que no gusta de los carretes. Su vida es más tranquila y ha encontrado en Bydgoszcz, una ciudad ideal para desarrollarse. “No salgo de fiesta, pero sí, mucho, a caminar, tanto aquí como allá. La ciudad está muy bien hecha, los espacios culturales están en cada barrio, prácticamente. Las áreas verdes, parques, árboles, hay un río que atraviesa toda la ciudad, todos los edificios son antiguos; está el tranvía que contamina menos que el metro. La gente es muy amable, tanto en las tiendas como los profesores, así que culturalmente me sentí bastante recibida, porque igual sienten curiosidad por los extranjeros”.

Al ser ella la única estudiante proveniente de América (en el sentido estricto de la palabra) su presencia causa este interés, algo que, según ha notado, no se da con todos los extranjeros. “La discriminación, lamentablemente, está más hacia los asiáticos. Más que nada por el tema de la guerra de Rusia. Pasa que tengo dos amigas chinas y he visto que en las calles les gritan cosas, pero fuera de eso, la gente un 7. Igual, jamás he visto delincuencia, una puede andar incluso, a la una de la mañana sola, que es cuando he tenido que viajar y no pasa nada. Hay guardias, gente, familias. Allá controlan todo, te fiscalizan y multan. Cuando llegué, me advirtieron que usara mascarilla, pero en forma muy educada. O cruzar la calle, porque si cruzas en cualquier parte, te multan. Hay cámaras en todas partes. Es una ciudad grande, como de 270 mil habitantes, pero está tan bien distribuida, que no se nota. Incluso, uno se siente como si fuera Punta Arenas. Incluso, en medio de la calle o en alguna fuente de agua, escuchas un concierto grabado”.

Cuatro años más

En cuanto a lo académico, a pesar de la buena base que tuvo en Punta Arenas, tuvo que tomar un curso de inglés exclusivo con compañeros de otros países. “Mis horarios son relativamente flexibles, nos dan mucho tiempo para estudiar, porque eso es lo primordial, tenemos clases prácticamente todos los días, son bastante exigentes, pero de una manera en que no se nota. Te exigen de manera entretenida. Hay pruebas de expresión personal, de opinión, no con respuestas fijas. Es para que el alumno no se sienta presionado a que hay una respuesta correcta y para no frustrarlos. Si te va mal, la profesora da una segunda, tercera oportunidad, porque siempre están dispuestos a que uno aprenda”, diferenció. Lo mismo con las clases de piano, “que son bastante intensas, o sea, si mis profesores acá eran buenos, allá es el doble: las clases, el repertorio y la forma en que dicen las cosas”.

Revela que la imagen que se tiene de Chile en Polonia es de un país largo, y que se conoce por el fútbol. “Cuando les menciono de dónde soy, me preguntan si hace calor y yo ‘nooo, hace más frío que acá’. Cuando les digo que vengo de esta zona más cerca de la Antártica, se sorprenden. También les impresiona la cultura, la comida y cómo suena el acento. Son amigables con los chilenos, porque hubo otro chico estudiando ahí, que ya se tituló y que me ayudó a hacer los trámites”, recordó Pilar Delgado, que cada tanto, agradece a sus papás, por todos los trámites que debieron hacer para concretar sus estudios.

Apunta que la universidad, si bien es cara para los extranjeros, la alimentación y vivienda no es cara. “Es gratuito su sistema de educación para los polacos, pero los extranjeros fuera de la Unión Europea, sí pueden cambiar.

Después de tres años podrá sacar el título de Interpretación en Piano Superior y después dos más para el Master. “Yo pienso hacer esos cinco años de corrido, que es lo que se suele hacer. Ya pasé el primero, así que me quedan cuatro y planeo quedarme allá, si se puede. No sé si en la ciudad que estoy ahora, o en la capital, conocer, viajar, pero me gustaría quedarme en Europa, eso definitivamente, llevarme a mi mamá y quedarme allá”.

Los contrastes con Chile

En Polonia ha podido notar las enormes diferencias que hay con Chile, en cuanto al desarrollo de los artistas. “Hay bastante gente que vive de la cultura: teatro, danza, canto, ópera, todos los instrumentos, es fácil encontrar trabajo, relativamente para aquellos que salen de mi academia, La gente vive bien, no tiene problemas, buen hogar, con buena situación”.

De su experiencia, destaca el conocimiento que adquirió sobre compositores polacos “y son bastante bonitas, porque la mayoría de ahora son bastante complicadas de entender, pero hay compositores maravillosos de escuchar. Es una música movida y alegre”. Ella también ha contribuido a enseñar la cultura musical chilena, como pasó en un ramo, en que presentó a Víctor Jara y Violeta Parra.

También le llama la atención que la vida sea más barata que en Chile. “En mi dormitorio, con habitación privada, baño y cocina, sale 140 mil pesos chilenos. Tampoco han robado  nunca en la academia; esa es la mentalidad que parece que tenemos en Latinoamérica, el miedo también y agradezco que sea bastante seguro, porque soy una mujer joven, y he visto incluso, que niñas pequeñas de seis años andan solas en la calle y no pasa nada”.

Recuerdos de sus inicios

De la época en que era más pequeña, recuerda lo gratificante que era para ella sentir el aplauso del público y que siempre le gustó mirar a la gente. “Tengo esa imagen de que me querían saludar y agradecer, y yo más bien quería agradecerles por ir a escucharme. También me acuerdo que mis papás me llevaban temerosos a que ‘me coma el Monstruo’”. En este camino, valora el acompañamiento que ha tenido del profesor Sergio Pérez Bontes, el alcalde Radonich, Aerovías Dap “y La Prensa Austral, desde muy pequeña siempre estuvieron conmigo”.

Junto a su madre lamentan sí, que en Chile, en general, haya tan poco respaldo para la cultura en general, y la música en particular, que haya que estar golpeando puertas, pidiendo reuniones o postulando a proyectos. “Hay que hacerse famoso para que te empiecen a ayudar, si no, quedas en nada. En ese sentido, sus padres recalcan que todos sus esfuerzos laborales apuntan a que Pilar pueda seguir estudiando, y que por lo mismo, siempre requieren de apoyo económico.

La primera semana de septiembre regresará a Polonia y tras su concierto de hoy, “creo que hay otro, el 13 ó 14 de agosto con la Orquesta Municipal, a la que estaré invitada, pero aún no está confirmada la fecha”. Igualmente, espera que desde la Seremi de las Culturas puedan apoyarla para presentarse en otras comunas de la región.

Por estas razones es que se proyecta en Europa, porque en Chile, aunque le gustaría hacer carrera, “es muy difícil, no porque la gente no quiere, sino porque el gobierno pone trabas. A veces, para tener un conservatorio nuevo hay que ser prácticamente millonario para gestionar todo, tener sueldos. Si bien me gustaría crear algo en la región, porque hay mucha gente que le gustaría aprender, no se conoce tanto. Tal vez en un futuro, si la gente empieza a buscar, podría apoyar en algo”.

Un ejemplo de ello es que en Polonia tiene acceso a conciertos, “donde hay que pagar, porque allá les pagan a los músicos en cada concierto. Allá valoran los años de estudio, como un trabajo más y la gente no lo critica. Yo tengo la ventaja de tener un 50% de descuento con mi tarjeta de estudiante y puedo ir a prácticamente todos los conciertos, donde los precios van entre 6 mil y 7 mil pesos y yo pago la mitad para ver a una orquesta profesional, lo que para mí, es un regalo”. También reconoce que ha disfrutado mucho del jazz, porque “lo puedo escuchar todos los días en vivo. Hay un bar, como salón de juegos, donde los mismos estudiantes de la academia tocan los miércoles y jueves”.

Con todo ese ambiente, es lógico que Pilar Delgado quiera permanecer en Europa, por más que su familia esté lejos y pese a que Polonia limita con Ucrania. “La tensión estuvo en otros países, hay centros de ayuda, el transporte es gratis para los ucranianos, porque abrieron la frontera y fuera de eso, no hemos visto ni sufrido nada”, comentó finalmente la joven pianista.