Necrológicas
  • Estrumelina del Carmen Barría Barría

Mateo Martinic revela cómo plasmó la bandera de Magallanes y anuncia que votará Apruebo

Por La Prensa Austral Domingo 7 de Agosto del 2022

Compartir esta noticia
1,991
Visitas
  • El historiador magallánico y fundador del Instituto de la Patagonia, valoró la descentralización que está
    ocurriendo en el país, impulsada por la implementación de diversas políticas públicas, algo que plantea
    la nueva Constitución que será sometida a plebiscito el próximo 4 de septiembre.

“Comparto absolutamente de que Chile tenga una nueva Constitución, hecha legítimamente. Llevábamos 200 años de libertad y todas las Constituciones fueran hechas por grupos selectos e impuestas como en la dictadura, en 1980”

Por Diego Fernández Alderete

15 horas del pasado martes. Hace meses que no llovía tanto, había pozas en toda la ciudad. “¡Diluvio!”, se escuchaba en las calles, y los paraguas -que tanta resistencia le hacemos los magallánicos- protegía del aguacero a algunas personas. No era un día cualquiera. 15,29 horas, tocábamos el timbre de la casa de don Mateo Martinic (90), en calle El Ovejero, para esta entrevista. “¿Quién habla?” preguntaba el distinguido abogado e historiador y Premio Nacional de Historia en el año 2000. “Adelante”, expresaba. La lluvia desapareció y el tiempo se paralizó, se notaba en el ambiente algo grande.

Con problemas en su espalda y lúcido nos aguardaba el académico. Le causó rareza instalarse de costado en su gran librería de historia regional. “Nunca me entrevistan en este lugar”, decía Mateo mientras tomaba asiento y el ruido de los relojes marcaba el paso del tiempo. El tema principal era hablar de política, de la polémica plurinacionalidad y, en definitiva, conocer su postura frente al plebiscito de salida. Aunque bien sabemos, que en el periodismo las cosas pueden y suelen cambiar en cuestión de segundos y esta vez, no fue la excepción.

En entrevista con El Magallanes y ya cerca de cumplir los 91 años de edad, Mateo Martinic, sin duda alguna es uno de los exponentes destacados para conversar sobre el futuro del país y de los pueblos originarios. Nos señala que “estoy en la última etapa de mi vida, espero que mi legado sea un aporte para el futuro”, remarcando que quiere enviar un mensaje a los jóvenes magallánicos: “He sido un hombre de sueños, hay que soñar para construir. Y si algo hemos hecho es porque alguien soñó y procuró ese sueño”.

– ¿Cómo ha visto el debate político sobre los pueblos originarios? ¿Plurinacionalidad? ¿Multiculturalidad?

– “Es un debate legítimo que tenía que darse alguna vez, porque Chile como entidad tiene un poco más de dos siglos, hablo de Chile independiente, pero los europeos llegaron hace 500 años y vieron que ya habían pueblos, no sólo aquí sino que en toda América. Durante mucho tiempo se les ignoró y olvidó, pero ahora en toda América se está hablando de esos pueblos que llegaron antes, que estuvieron primero, los verdaderos dueños del territorio. Lo que sí, debo ser franco, la palabra plurinacionalidad no me gusta, me huele a importado de Bolivia y Ecuador, pero multiculturalidad sí, porque en este suelo que es Chile, convivimos aquellos que estaban antes y los que llegaron después de todas partes y formamos un Chile, una sola nación. Es una suma de culturas, pero comprendo y celebro este mirar hacia el pasado para asumir que somos hijos de todos los que nos precedieron y saber que si estoy pisando un suelo, es porque habían otros antes y fuimos formando todo el sedimento que nos permite hoy mirar el presente y construir el futuro”.

-¿Y en cuánto al debate político constitucional?

– “Hay una tendencia de calificar y ponerse de un lado, pero lo he visto como algo saludable, Yo estuve de un principio el movimiento (por una nueva Constitución) y lo comparto absolutamente de que Chile tenga una nueva Constitución, hecha legítimamente. Llevábamos 200 años de libertad y todas las Constituciones fueran hechas por grupos selectos e impuestas como en la dictadura, en 1980. Teníamos la opción de que libremente decidiéramos -a través del voto popular- qué queríamos hacer y cómo”.

– Entonces, su voto para el plebiscito de salida. ¿Será?…

– “Debo decirlo con franqueza, sin haber leído completo el texto, pero he seguido este proceso a través de la prensa y la televisión, he visto los elementos sustanciales. Yo estoy absolutamente por la opción Apruebo, porque me parece razonable, que si bien no es un documento perfecto, es un documento perfectible como toda obra humana. Comparto la opinión del Presidente (Ricardo) Lagos, podemos hacerlo mejor reflexionando y recogiendo las ideas; reestudiar para ver qué mejorar y me parece sensato el que para hacer eso tengamos que aprobar. Aprobando es más fácil mejorar, que decir Rechazo y partir absolutamente de cero, no tiene ningún sentido porque nos lleva a decir “otra vez de nuevo” y lo están diciendo aquellos que en 30 años tuvieron la oportunidad de hacerlo y lo único que hicieron fue poner la tranca, yo estoy tranquilo en mi conciencia, me parece sensato aprobar para reformar, recoger lo mejor que haya que hacer, incorporarlo y arreglar ese texto”.

– Como regionalista innato que es usted, ¿qué le parece la autonomía regional que propone este texto?

– “Se han cuestionado muchas cosas de este texto, pero hay un elemento que es esencial y para mí ha sido determinante, es que este proyecto recoge como ninguno antes, que las regiones de Chile puedan tener un autogobierno, una sana autonomía administrativa, financiera y manejar sus asuntos. Formo parte de una generación con un proyecto regionalista admirable, el de los hijos de aquellos que vinieron a radicarse a esta tierra y hacerla productiva y civilizarla, esa gente pensó en un Magallanes autónomo, yo crecí con esa filosofía y me siento definitivamente regionalista. Magallánico hasta los tuétanos y esta Constitución recoge esta aspiración regional y yo estoy definitivamente con este proyecto”.

Bandera de Magallanes:
la historia no revelada

Cuando Mateo Martinic era intendente de la entonces provincia de Magallanes, en el año 1969, bajo el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva, venía desde el sector de Cabeza de Mar hacia Punta Arenas. Era una tarde de verano en una de las tantas actividades protocolares que tenía que cumplir como máxima autoridad de la zona. “¡Caramba!”, expresó el historiador por la majestuosidad del cielo. “Era un cielo oscuro y claro, el sol daba a la pampa y se veía un amarillo precioso; esa imagen me quedó grabada para toda la vida y es ahí donde estuvo la idea clave de la actual bandera de Magallanes, donde dije que en esa imagen, arriba le ponemos la constelación de la Cruz del Sur”, manifestó, refiriendo además que esa imagen natural, la ha visto tres o cuatro veces en su vida.

Esta imagen la pensó en 1969 y da la casualidad, que 40 años después, salió a la venta en Argentina un libro denominado “Tierra del Fuego, una biografía al fin del mundo”, escrito por Florian Vor Der Fecht. En una de sus páginas, a doble cara, aparece una imagen: “¡Si es la bandera de Magallanes!”, decía don Mateo, quien además nos mencionó que éramos partícipes de un secreto. “Mira qué cosa más linda, hay que verlo en la pampa, hacia la puesta del sol, aunque tienen que darse esas particularidades”, dijo sonriente el historiador.

Dice que algún desconocido tuvo la misma imagen que él, que se impresionó y la inmortalizó en una fotografía. “Nuestra tierra y geografía es la tierra, es cielo y en conjunto, hace una imagen maravillosa”, culminó.

El preámbulo del
símbolo regional

“Tengo la impresión de que todo ese esfuerzo a lo largo de los años no se ha perdido”, dice don Mateo recordando cómo se empezó a forjar el escudo regional. Cuenta que cuando fundó el Instituto de la Patagonia, en 1969, pensando en que tenía que ser la gran universidad, le diseñó un escudo y una bandera. “Tenía dos colores, abajo un amarillo ocre que simbolizaba la tierra y el color del coirón cuando le da el sol con su riqueza abajo y arriba del suelo. Arriba, el cielo grande de la Patagonia con la Cruz del Sur. Esa bandera que le sirve al instituto para identificarse, porque cuando fui consejero regional 1993-1996, la propuse con una ligera variación, la separación entre el amarillo ocre y el azul, era una línea. Pero para identificarlo más todavía con la geografía, simplemente quebrarlo para que sea la noción de las montañas. Se hizo, se presentó y se aprobó”, recordó Martinic con mucha alegría.

Finalmente, se toma unos segundos en actitud meditabunda y lanza una última reflexión: “A lo mejor pueda ser una mirada de autocomplacencia, pero con esto redondeé el trabajo de toda una vida”.

Martinic asegura que él rompió el molde

“En mi época de intendente, éste
cargo era una figura decorativa”

¿Don Mateo, estima que existe incertidumbre en la ciudadanía de cara al futuro del país en materia de descentralización?
– “Yo fui designado intendente el año 1964 y eran los tiempos en que no volaba ni una mosca en Magallanes sin que Santiago lo autorizara. El intendente era una figura decorativa, estaba para firmar y todo estaba resuelto; presidir los desfiles, y punto. Cuando fui designado, tenía un compromiso con mi tierra y participaba de esa filosofía regionalista, y asumí ese compromiso. Hice que esa figura decorativa se transforme en efectiva y asumí la intendencia provincial como si fuera la gobernación. Si se me entregaba una responsabilidad, era para asumirla con sentido regional y así responder y buscar el mejor interés de mi gente. Me considero una especie de precursor de ese cargo”.

“Estoy absolutamente por la opción Apruebo, porque me parece razonable, y si bien no es un documento ideal, es un documento perfectible como toda obra humana”

A Mateo Martinic no le gusta el concepto de plurinacionalidad porque “le parece importado de Bolivia o Ecuador”

La sincera reflexión del historiador

“Se termina mi vida, pero ha sido una vida útil”

Mateo Martinic dice ser consciente que está en un etapa que marca el final de su existencia, sin embargo asegura que ello no lo aflige, por el contrario, siente que su transitar ha sido fructífero. 

“He dedicado mi vida a mi tierra y a mi gente. Para que se conozca nuestra historia, nuestro potencial y se evalúe lo hecho por varias generaciones que nos antecedieron y a la vez potenciemos el desarrollo futuro. He entregado todo y he publicado para que todos participen de ese esfuerzo, estoy contento porque se termina mi vida, pero ha sido una vida útil”.