Planificación de manejo en áreas protegidas: el desafío para Conaf en aguas aún tranquilas
La reciente suspensión de la resolución de Conaf que oficializaba los objetos biológicos y culturales en la Reserva Nacional Kawésqar, representa solamente un ejemplo de las dificultades que se deben sortear para proteger zonas prístinas de la región. Los intereses económicos, por un lado, y la necesidad de preservar los tesoros naturales son una pugna permanente, sobre todo en los últimos años. Conaf comunicó que la decisión permitirá profundizar el diálogo entre los sectores involucrados, un trabajo que no obstante, se está desarrollando en las comunidades y territorios de la región.
En la oficina de Conaf en Puerto Natales, Jorge González trabaja prestando apoyo a la planificación de Areas Silvestres Protegidas, elaborando planes de manejo para el Parque Nacional Kawésqar, la Reserva Nacional Kawésqar, el monumento natural Cueva del Milodón y prestando apoyo, desde Natales, a otras áreas de Punta Arenas, y los parques nacionales De Agostini, Yendegaia y Cabo de Hornos. Es necesario distinguir que parque nacional hace referencia a las zonas terrestres, mientras que Reserva es la denominación para áreas marítimas.
Pero además, Conaf brinda todo lo necesario para desarrollar investigación, como fue el caso de la reciente expedición que organizaron para que el Centro Ideal pudiera realizar estudios en el fiordo Las Montañas. Desde la planificación hasta el transporte a través de la lancha Yepayek corrieron por cuenta de la Corporación Nacional Forestal.
Todo forma parte del trabajo territorial que desarrollan en esta amplia zona, donde puntualmente, esta investigación le permitirá a Conaf contar con mayor información para elaborar planes de manejo. “La vinculación que actualmente estamos generando con el Centro Ideal apunta a resolver problemáticas técnico-científicas que tenemos los gestores de las áreas protegidas para monitorear, en el sentido de conocer el estado de los objetos de conservación, de la naturaleza, de los ecosistemas, en el tiempo. Es evaluar la efectividad de la gestión a través del estado de los objetos de conservación, que pueden ser ecosistemas, hábitats, especies, grupos de especies. Nosotros vemos qué tan protegida está el área o qué tan efectiva está siendo nuestra protección”, parte explicando el profesional de apoyo de Conaf. En esa línea, añade que “la característica de estos planes de manejo es que son participativos, entonces en cada etapa de elaboración se generan talleres, reuniones con distintos actores claves del territorio y que son los que aportan estos elementos técnicos que van incluidos en los planes de manejo”.
Amenazas
En el caso de la Reserva Nacional Kawésqar, si bien no es tan notoria la intervención humana como en otras áreas mucho más intervenidas, con hoteles, no deja de tener amenazas importantes. Una de las principales y que afecta a toda el área, es el cambio climático global, donde están aumentando las concentraciones de CO2 y las temperaturas, lo que provoca efectos sobre los ecosistemas acuáticos, que es lo que visitamos en esta expedición. Hay otras amenazas que son más directas y que refiere a la intervención humana, siendo la más importante la salmonicultura y otros usos que generan menos intervención “pero que también lo vemos como factores que generan en algunos de sus procesos o etapas, algún tipo de intervención, amenaza o degradación de los ecosistemas en mayor o menor medida. No decimos que todas las actividades humanas impactan por igual, pero sí hay algunas como la pesca artesanal que impactan en mayor o menor medida dentro de los ecosistemas marinos, el mismo tráfico marítimo. Hay rutas más utilizadas y que potencialmente hay mayor impacto, que tiene que ver con embarcaciones grandes y pequeñas de distintos usos”, explicó el profesional de Conaf.
Un ejemplo de esto es en angostura White, donde las embarcaciones cargan sus estanques con agua de manantial para sus estanques. En la expedición de mayo se descubrió gran cantidad basura en el sector, los que bajaron en número en esta ocasión, pero eran igualmente apreciables. En este punto pasan todas las embarcaciones menores “y descubrimos que había bastante basura. Retiramos la mayoría y ahora había mucho menos. En la mayoría de los puntos de uso de alguna forma queda la marca de la intervención. Campamentos pesqueros, cholgueros, quedan árboles cortados, aplanados, sin vegetación, basura, cuerdas, acumulación de basura sin procedencia conocida, que es la que circula en el mar por las corrientes y los vientos, y se acumulan en algunos lugares. Basura doméstica, pero también industrial: mangueras, cuerdas, redes, muchas boyas, envases plásticos”, detalló Jorge González.




