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  • Hernán Soriano Barahona

Aguas puras del fiordo Las Montañas entregan valiosa información sobre la influencia de los glaciares

Por La Prensa Austral Miércoles 17 de Agosto del 2022

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La primera campaña la desarrollaron en mayo, en el inicio del otoño, y la semana pasada, correspondió a la expedición en época invernal. Un equipo de investigación del Centro Ideal se dirigió al fiordo Las Montañas, en la provincia de Ultima Esperanza, para tomar muestras de sus aguas, con el objetivo de determinar cómo los glaciares que se encuentran en este sector pueden generar un efecto a nivel químico, físico y biológico.

El martes 3 de agosto, los investigadores Marjorie Araya Guarda (bióloga marina) y Fernando Fritz Sánchez (químico), con el apoyo de María José Nariño, también bióloga marina, salieron desde Punta Arenas rumbo a Natales, cuidando en extremo, los equipos de medición: una botella Niskin para tomas de muestras de agua; malla de fitoplancton, equipo de filtración, frascos de muestras y el CTD, un equipo que mide temperatura, salinidad y oxígeno.

Tras pernoctar en la capital de Ultima Esperanza, el equipo abordó el miércoles 4 la lancha Yepakek, donde se unieron el profesional del Departamento de Areas Silvestres Protegidas de Conaf Natales, Jorge González y el profesional de Areas Marinas Costeras Protegidas de la Seremi de Medio Ambiente, Francisco Brañas Loayza. A ellos se sumaron los tripulantes de la lancha Germán Coronado, Ernesto Godoy e Iván Avendaño.

Después de seis horas de navegación, la lancha llegó hasta la boca del fiordo, donde se tomaron las primeras muestras. Una vez en el fiordo, se repitió este proceso en cuatro sectores: frente a los glaciares Zamudio, Bernal, Kiara y en las cercanías del Oculto, cada una de las cuales tuvo mediciones en distintas profundidades y distancias con la orilla. De las muestras que se obtuvieron, también se buscó evaluar toxinas, ya que al tener el fiordo poca influencia humana se hace necesario conocer si hay organismos formadores de floraciones algales nocivas, esto porque dentro de la Reserva Nacional Kawésqar se realizan actividades de cultivo y pesca así como la extracción de recursos las cuales se pueden ver afectadas en caso de encontrar especies asociadas a estas floraciones.

Información sobre
el agua y el fitoplancton

La bióloga marina Marjorie Araya se encuentra desarrollando una tesis de magister en Ciencias Antárticas, mención Glaciología, cuyo objetivo principal es monitorear la influencia del derretimiento de los glaciares sobre las características oceanográficas y biológicas a lo largo del lugar. “Se analiza el fitoplancton presente en la columna de agua del medio ambiente marino y cómo estos se adaptan a los cambios físicos y químicos que generan los afluentes provenientes de los glaciares que se incorporan al fiordo. Los monitoreos se realizarán con una frecuencia estacional para analizar la variaciones que se generan en estos sistemas”, explicó Araya.

Además se evalúan organismos formadores floraciones algales nocivas ya que se ha evidenciado la presencia de este tipo de microorganismos a través de estudios realizados por el IFOP en la zona. Este punto es relevante ya que posiblemente podrían presentar distintas concentraciones de toxinas, derivadas de marea roja.

“La información que se obtenga de esta investigación será clave para entender los procesos atmosféricos, hidrológicos y oceanográficos en fiordos remotos con influencia glaciar, que se caracterizan por encontrarse en un régimen de cambio climático”, manifestó Marjorie Araya.

Además de sus aguas prístinas y casi nula actividad humana, el fiordo Las Montañas destaca por su profundidad, que puede llegar a los 300 metros. Los puntos de muestreo son establecidos junto a la información que entregan los instrumentos con que cuenta la lancha Yepayek, de Conaf.

Acompañó la expedición la bióloga marina egresada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, Colombia, María José Nariño, quien llegó a colaborar en el Centro Ideal tras hacer su tesis de pregrado en muestras de fitoplancton antártico, donde conoció al profesor José Luis Iriarte, que le ofreció la posibilidad de participar y trabajar en proyectos de investigación de ecosistemas de altas latitudes. En esta expedición, el equipo mide diferentes parámetros. Fernando Fritz analiza la química del agua mientras que Marjorie Araya y Nariño, evalúan datos físicos como la temperatura, salinidad, conductividad, pH y además, el fitoplancton que corresponde a evaluaciones biológicas.

Uno de los equipos principales en este proceso es el Conductivity Temperature Depth (CTD) cuyo modelo SBE19 plus de la marca SeaBird, permite generar datos específicos, para su posterior evaluación. En esta expedición, el CTD fue lanzado a 180-190 metros de profundidad. Además, se utilizó la red de fitoplancton, para hacer arrastres a distintas profundidades. Las muestras recogidas fueron filtradas al interior de la lancha y cada frasco fue rotulado para su posterior análisis en laboratorio.

Análisis químico
para caracterizar
un ambiente marino

Fernando Fritz utilizó la botella Niskin para la toma de muestras estacional de diferentes parámetros para caracterizar un ecosistema. “Uno es la concentración de los nutrientes, que serán consumidos por la base de la cadena alimenticia que son los microorganismos fotonsintéticos (fitoplancton). Se tomaron muestras de agua a diferentes profundidades y a distancias distintas de los glaciares. Hay que entender que un glaciar es como un río de hielo, que a medida que se va derritiendo, va aportando sustancias químicas al agua y ese es el efecto que estamos estudiando y cómo va variando de acuerdo a las estaciones”, explicó el profesional que está desarrollando su tesis de magíster de Ciencias Antárticas mención Glaciología de la Universidad de Magallanes.

Otro de los parámetros que sirven para caracterizar estas interacciones es la concentración de clorofila. Esa misma agua se filtra y después se cuantifica la concentración de clorofila, que es proporcional a la biomasa de fitoplancton.

El químico destacó que la presencia de siete glaciares en el sector permite tener una muestra representativa de la interacción de ellos con un cuerpo de agua, pero que solamente escogieron hacer los muestreos en cuatro, “porque el Bernal y el Zamudio son los más grandes, pero el Oculto, si bien es de mayor tamaño, tiene una laguna y posteriormente, un río. El Kiara lo elegimos como representante de un glaciar que ya no llega al agua”.

Fernando Fritz detalló que la botella Niskin es un sistema que colecta agua de mar a distintas profundidades. Otra medición que se realiza es del Carbono Orgánico Particulado, relativa a la cantidad de partículas vivas en términos de carbono que hay en el medio. Por ello, en estas muestras obtienen información sobre la cantidad de nutrientes, clorofila y de carbono orgánico, relativo al efecto de los glaciares, razón por la cual, la próxima expedición está programada para octubre.